Capítulo 25 //Parte II//

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Estando aun en aquella casa abandonada a luces de lámparas, cenábamos con comidas enlatadas para recargar energías ya que esta misma noche íbamos a poner en marcha la misión de rescatar a Kath, enfrentar a Hegel y si era posible eliminarlo a él y a sus demonios.
Después de unos momentos los soldados empezaron a contar historias y algunos chistes discretamente para mantenerse despiertos y distraerse hasta que sea el momento de ponernos en marcha. Me alejé un poco del grupo y le pedí a Tad que se mantuviera atento ante alguna anormalidad, pero eso es algo que dudo con Beatríz ahí cerca de él...
Al ponerme de pié noté a Alessia estar aislada en un rincón de aquella sala con sus cortas mechas de cabello un poco desordenadas, quise acercarme un poco para ver si necesitaba alguna compañía.

-Alessia...- dije en voz baja al acercarme.

Ella hecha un ovillo alzó el rostro y en sus verdes ojos noté una inminente preocupación.

-¿Qué pasa Ed?- preguntó.

Me senté a su lado y le dije:

-Eso iba a preguntarte, quería saber si te encuentras bien.

Ella hizo una media sonrisa y respondió:

-Esa pregunta está de mas y lo sabes, pero igual... Sí, estoy bien...

-Es que te vi aquí tan sola y algo...

-¿Deprimida?- interrumpió de repente.

-Bueno... Este... No quise decir eso, pero... Ya sabes que todos ustedes están a mi cargo y es mi deber perseverar en bienestar de cada uno.

Alessia río ante el comentario.

-Edwin... No se si lo has notado, pero no soy como ellos- dijo refiriéndose al equipo que estaba reunido a una distancia considerable.

-¿A qué te refieres?-pregunté frunciendo el ceño.

-Si hay algo que me diferencia de ellos en este momento, eso... Eso es la experiencia porque cada uno de esos chicos que conocimos al llegar aquí no tenían ni puta idea de lo que era enfrentarse a la muerte cara a cara y mas aún que a estas alturas ya me es extraño que nadie halla muerto.

Al momento de escucharla hablar y escuchar aquellas pabras llenas de una extraña frialdad sentí una especie de escalofrío recorrer mi espalda, pero a pesar de todo ella tenía razón.

-Recuerda que fueron entrenados y que aunque no sea lo mismo, ya estaban preparados- le dije haciendo un ademán.

-Nosotros no lo estuvimos Ed, perdimos a nuestras familias en cuestión de un maldito día, y eso es algo que no abandonará mi memoria hasta que el maldito de Hegel pague por todo esto- dijo con un tono de rabia en su voz mientras una lágrima resbalaba de su rostro y ella misma proseguía a limpiarla con su brazo.

-Entiendo lo que dices, pero eso no lo considero un buen motivo para que te sientas así.

-Ed...-suspiró- esta casa en la que estamos fue la casa en la que crecí y viví toda mi vida ¿Ahora entiendes por qué desde que llegamos mi humor cayó?- preguntó mirándome a los ojos con un terrible llanto contenido y lágrimas que amenazaban con salir desbordadas de sus ojos.

En ese momento deje salír un hondo suspiro mientras pasaba una mano por mi cabello ¿cómo no lo imaginé? Debí fijarme, pero... ¿Ahora como logro hacerla sentirse mejor si en unas horas la necesito en buen estado? No me quedó de otra que abrazarla como lo mínimo que puedo hacer por ella en este momento a pesar de que conozco sus sentimientos hacia mi y trataré de no lastimarla, lo cuál será algo muy difícil.

***

La hora había llegado, ya era el momento de ponernos en acción. El equipo se preparó tanto a nivel de municiones como de protección antimordidas para evitar algún accidente o fatalidad.

Era medianoche cuando todo en escuadrón se aproximó a rodear aquella mansión, nos dividimos en subgrupos para mejor coordinación.

-Belak y Andrey estarán conmigo, Lorena, zayn y Andrew con Beatríz, Debbie, Drake y Andrew estarán con Alessia y Tadashi ademas de que ustedes estarán vigilando las salidas, todos y cada uno de nosotros debemos de estar bajo comunicación ante cualquier cosa que salga mal ¿Está claro?- les dije y todos asintieron.

Al momento de aproximarnos, nos aseguramos de que todas nuestras armas estuvieran con su debido silenciador, de este modo pudimos eliminar uno que otro zombie que merodeaba en la oscuridad.

-¡Alto, detengase todos!- dijo Andrew haciendo un ademán.

-¿Qué sucede soldado?- pregunté.

-Si queremos evitar ser descubiertos debemos ajustar la temperatura exterior de nuestros trajes, puede que hayan sensores de calor y nos detecten con facilidad y nos disparen.

-Brillante hermano- expresó Andrey.

-El tiene razón, debemos cambiar nuestros sensores de calor- añadió Beatríz.

-Andrew, se le felicita por su observación- le dije dándole unas palmadas en el hombro a medida en que yo configuraba la temperatura de los trajes a estado ambiente, así seríamos invisibles ante posibles sensores.

Luego de que ubicamos a los centinelas, Belak prosiguió a usar su Snaiper con silenciador para dispararles tranquilizantes que actúan por dos horas, hasta que discretamente fueron cayendo.

-¿Ahora cómo entraremos al lugar?- preguntó Lorena.

-Justo por este sendero entran algunos camiones con proviciones o algún cargamento que transportan dentro de la mansión, le pediré a Belak que me acompañe... Tengo un plan- les dije.

Los demás sólo hicieron unos murmullos y esperaron a que yo pusiera mi ingenio a trabajar.
Belak y yo no escondimos en unos arbustos próximos a la mansión, un vehículo estaba próximo a pasar por allí, así que al escucharlo ambos salimos y cuando se aproximaba lo detuvimos a punta de armas.

Belak mantuvo su arma firme y yo a pesar de que no iba a ser reconocido por el casco protector de mi traje, proseguí a dar con lo planeado.

Toqué el cristal de la camioneta y un sujeto prosiguió a bajarlo.

-Buenas noches ¿Puedo ayudarle en algo?- preguntó aquel hombre de apariencia un poco obesa a cargo del volante.

-Estoy aquí en nombre de Hegel y se me ordenó a mi y mi amigo revisar la mercancía.

Aquel hombre alzó una de sus cejas un poco extrañado y dijo:

-¿Esto es acaso una maldita broma?

-No, no lo es- respondí golpeándole el rostro con un arma hasta dejarlo inconsciente.

Rigor Mortis//La Fiesta De Los Muertos//Donde viven las historias. Descúbrelo ahora