Treinta y tres

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Al día siguiente del funeral Regulus regresó a Grimmauld Place, la casa estaba sombría y silenciosa cuando apareció en la chimenea, luego de la noche pasada en casa de los Weasley el contraste era extraño, no amaba el bullicio que reinaba en la madriguera y de hecho le molestaba, pero tampoco le gustaba el silencio sepulcral que reinaba en su casa, recordaba que ya no quedaba nadie... bueno, sí quedaba, Kreacher apareció bruscamente frente a él, sorprendiendolo y haciendole dar un paso atrás que casi lo hace tropezar.

- ¡Amo Regulus! Tiene visita, Kreacher quería avisar al joven amo pero el joven amo le dijo a Kreacher que no lo contactara así que Kreacher no pudo avisarle - dijo rápidamente el elfo.

- Bien... ¿De quién se trata? - preguntó Regulus desconcertado, no podía pensar en nadie que lo visitara ahora, toda la gente que sabía sobre él había asistido al funeral de Dumbledore y por la manera en que hablaba Kreacher debía haber llegado en el transcurso de sus días de ausencia.

- Del señor Snape, joven amo, apareció hace tres días... ¿Pasa algo amo? - preguntó preocupado Kreacher al notar la mirada de sorpresa de Regulus -. Kreacher le dejó entrar porque hace años el amo Regulus le dijo a Kreacher que el señor Snape siempre era un invitado bienvenido mientras no hubiera gente ajena a la familia en casa...

- ¿Dónde está?

- En la habitación del traidor de sangre, Kreacher lo vio entrar hace un rato.

Sin decir nada más Regulus subió corriendo las escaleras y se dirigió a la habitación de su hermano, no recordaba la última vez que hizo ese mismo recorrido.

- ¡Severus! - exclamó cuando entró, tomando por sorpresa al hombre que sentado en el suelo parecía estar examinando algunos papeles, Snape levantó la cabeza y Regulus se quedó congelado en la puerta, Snape había estado llorando, de hecho aún estaba llorando, Regulus solo le había visto derrumbarse de esa manera dos veces -. ¿Qué...?

- No esperaba que llegaras tan pronto - lo interrumpió haciendo más fácil lo que no sabía cómo preguntar, Regulus pareció pensárselo un par de segundos antes de caminar hasta su viejo amigo y dejarse caer junto a él en el suelo de la habitación de Sirius.

- No ha sido tan pronto, ya han enterrado a Dumbledore, lo hicieron ayer...

- ¿Hubo mucha gente?

- Bastante - asintió Regulus mirando hacia la puerta, uno de los posters de la habitación sobre una banda de rock cubría una parte, vio un movimiento ligero por el rabillo del ojo; ratas, no era una sorpresa, las había visto antes y la habitación entera olía a ellas -. Para mi disgusto lo han enterrado en el colegio... sospecho que esa tumba se convertirá en un reto de valor muy popular en los próximos años.

- Cierto, los adolescentes son insoportables - para este punto ya no lloraba, había cerrado los ojos y levantando la cabeza hacia el techo.

- ¿Qué estabas leyendo? ¿Por qué estás en la habitación de Sirius? No pensaba que te gustaran este tipo de ambientes - intentó bromear, Snape abrió ligeramente los ojos y le fulminó con la mirada, Regulus ni se inmuto.

- Black tiene cartas de Lily - comentó levantando el par de hojas.

- ¿Lo adivinaste o te has pasado estos días rebuscando por la casa? ¿No revisaste mi cuarto verdad?

- Claro que no, lo mencionó casualmente una vez que estuvo aquí, creo que fue para echármelo en cara - suspiro Severus, Regulus vio la carta pero no pudo leer más que unas palabras sueltas debido al ángulo en que Snape la sostenía.

- ¿Estás seguro de que lo hizo a propósito?

- ¿Por qué otra cosa lo comentaría? ¿Y desde cuando te reconciliaste con tu hermano? Ahora que lo recuerdo cada que lo mencionabamos tú negabas tener cualquier parentesco con él.

El diario de Regulus BlackDonde viven las historias. Descúbrelo ahora