Capítulo 20

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      Si no hubiera sido estúpido habría llenado alguna que otra pared con un listado de los pasos a seguir en nuestra investigación. Después de todo, en su momento el collage de recortes de periódico que había comenzado a coleccionar cuando el Lord me parecía ese mesías que buscábamos, se había convertido en mi primera pista para comenzar a sospechar sobre inferis y horrocruxes, tal vez incluso a preguntarme de que familia mágica venía supuestamente ese hombre.

      Pero ahora era demasiado riesgoso tener pegado a la pared algo así, aún camuflado como un altar de culto al señor tenebroso, no me sentía muy predispuesto a arriesgarme a confiar tanto en la vanidad de ese hombre. Lo que necesitaba visualizar debía quedarse en el único lugar donde me daría cuenta inmediatamente si era descubierto; mi cabeza. Donde por lo menos puedo tener un mejor control de que tan seguro es.

      Debíamos comenzar a movernos, mientras más tiempo demoráramos en planes y vacilaciones, más gente moriría. Estábamos obligados a actuar rápido, así limitaría las posibilidades de que alguien comenzara a sospechar, pero maximizaba las de que cometiéramos un error por las prisas. Aún con ese riesgo no estaba dispuesto a quedarme quieto más tiempo del necesario.

      Había que volver a destruir los horrocrux, para ello encontraba necesario aprender a controlar el fuego maldito y me parecía una buena idea llevar todos los horrocruxes que tenemos a la cabaña de los Gaunt, así los quemaría todos de una vez. El Lord parece no poder sentirlos, pero un incendio en aquel lugar podría llamar innecesariamente la atención.

      Sacarlos todos y quemarlos en otra parte era una buena idea, pero no quería exponerme a que alguien terminara con una maldición como la que ataco a Dumbledore. No tengo ninguna razón para pensar que, en las circunstancias actuales, alguno de mis compañeros quisiera ponerse ese anillo, pero la tentación es siempre incierta y no puedo estar seguro de que Severus pueda detener la maldición igual de rápido ahora que tiene que dar una revisión a los recuerdos de su yo mayor para saber qué hacer.

      Decidí preocuparme de aquello después. El número uno de nuestra lista era deshacernos de Peter Pettigrew. Harry estaba decidido a llevarlo frente a la justicia, tuve que convencerlo de que no era un buen momento, era un mago escurridizo y además de la cantidad colosal de explicaciones que tendríamos que dar por entregarlo, podría volver a escapar.

      De cierta forma conocía un poco a los amigos de mi hermano, principalmente porque en primer año me tomé muy enserio lo de "conoce a tu enemigo" y los observé buscando material que me sirviera en un futuro. Pettigrew no es tan idiota como parece creer todo el mundo, está muy dispuesto a hacer cosas desagradables mientras complazca a los que están a su alrededor, con tal de gozar de cierto reconocimiento y privilegios evitaría contradecir a las personas que se los pueden ofrecer.

      Me preguntó cómo Sirius no lo vio venir. Pero bueno, él siempre se sintió más cómodo rodeado por personas que no se le desafiaran demasiado. Por lo que he visto Potter era el único que lo enfrentaba, y no ayudaba demasiado cuando los dos tendían a estar siempre de acuerdo.

      Petigrew puede ser peligroso si no nos encargamos de él antes que nadie. El sombrero seleccionador nunca se equivoca y aunque a veces coloca magos con una sola característica de la casa a la que los designa, es seguro que esa característica es lo suficientemente fuerte como para opacar todas las demás.

      Los Gryffindor y Dumbledore podrán jurar y perjurar lo que quieran, pero el sombrero no te deja decidir libremente a donde ir. La mayoría de nosotros nunca tuvimos esa elección, ni el tiempo suficiente para pedirle nada al sombrero. Si aquellas personas están tan empeñadas en convencernos de lo contrario es simplemente porque son incapaces de aceptar que ser seleccionados en su casa no los convierte automáticamente en buenas personas. Aceptar eso les obligaría a evaluar sus propias acciones, y si algo he aprendido, es que la mayoría de ellos no está muy dispuesto a hacerlo.

El diario de Regulus BlackDonde viven las historias. Descúbrelo ahora