Cuarenta

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La luna brillaba en el cielo cuando abrió los ojos, noto a Hermione que se había acomodado en la cama de enfrente, la cama que ocupaba Sirius, levantó la mano y noto las marcas de cortes que tenía en una de ellas, la magia negra siempre deja huella.

Se sentó y se preguntó cuánto tiempo había dormido, Hermione no se veía diferente a lo que recordaba, era un alivio, aun así la sensación de pérdida comenzó a apretar en su pecho; el dolor es uno de los pagos para la magia negra, la sangre, el cuerpo y hasta la vida son otros tantos de ellos.

Se acurruco debajo de las cobijas e intentó no hacer ruido mientras lloraba por su familia, sus amigos y el lugar en el mundo que siempre le habían dicho que era suyo y ahora ya no estaba.

A la mañana siguiente lo despertó la voz de Kreacher.

- ¡Levántese ya señorita Granger! Ya es hora de que baje a desayunar, Kreacher está por servir la mesa - gruñó el elfo y le puso una mano sobre la cara, Regulus que estaba aún adormilado saltó del susto, pero fueron los otros los que gritaron -. ¡Joven amo! Kreacher estaba tan preocupado - sollozo el elfo y se aferró a su brazo, había gritado tan fuerte que el muchacho no pudo distinguir si la exclamación que había soltado Hermione tenía alguna palabra o era solo un sonido. Regulus le acarició la cabeza al elfo con algo de torpeza mientras intentaba incorporarse o al menos ponerse en una postura más cómoda.

- Regulus - llamo Hermione rompiendo a llorar antes de atraparlo en un abrazo largo, se sentía aplastado entre los brazos de la chica y los del elfo, pero eso era lo de menos, no pensaba quejarse, le encantaba la sensación -. Estábamos tan asustados, como no despertabas ¡Incluso pensamos que no lo harías más!

- Lo siento - murmuro lo que le ganó un golpe en brazo que lo hizo soltar un quejido y a Kreacher comenzar a protestar para defender a su amo.

- No es necesario que te disculpes, no es tu culpa pero no quiero que te vuelvas a exceder tanto ¿Entendiste?

- Lo intentare - asintió Regulus, Hermione volvió a abrazarlo y Regulus empujó un poco a Kreacher para que su brazo quedará libre y poder envolverlo alrededor de la chica. Instintivamente ambos buscaron los labios del otro y aunque besarse apenas despiertas puede tener un sabor un poco incómodo, no pudieron dejar de hacerlo.

- ¡Suficiente! - los interrumpió el elfo -. El amo de Kreacher necesita comer y descansar, y usted debe bajar a desayunar.

- No - se quejó Regulus -. Vamos Kreach, ve bajando que Hermione te encuentra después.

- Ni hablar, usted no está en condiciones de... ¡Ni debería! Tener esos comportamientos, mi pobre señora... si pudiera verlo ¡Seguramente lo castigaría hasta que llegue a los treinta! Acaba de despertarse y tenemos que asegurarnos que está completamente bien. Vamos señorita, bájese de allí ahora mismo - bramo el elfo, Hermione hizo un puchero pero para mala suerte de Regulus, le hizo caso.

- Tiene razón, estuviste inconsciente cinco días, deberíamos examinarte primero y tienes que desayunar... Kreacher ya te ha traído la comida - le dijo Hermione señalando con los ojos la bandeja que descansaba en la mesa de noche, Regulus siguió su mirada y frunció la nariz.

- Me visto y bajo a comer con ustedes.

- ¡Aún no está en condiciones amo! - lo regaño el elfo.

- Creo que tiene razón.

- ¿Por qué te pones de su parte? Viste lo que espera que desayune, eso es papilla y no me gusta la consistencia que tiene - se quejó Regulus, Hermione se rio y lo abrazó de nuevo, apoyó su cabeza sobre la de él.

El diario de Regulus BlackDonde viven las historias. Descúbrelo ahora