Capítulo 18

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      Todo fue tan malo como lo recordaba siempre. La noche estaba tranquila mientras nuestros compañeros se colaban discretamente una a una en las casas, el objetivo no era simplemente matar muggles, sabíamos que eran millones y terminar con todos era imposible, lo que queríamos era producir caos e inspirar pánico. Un barrio entero muriendo tranquilamente en sus camas sería extraño, y tal vez diera algo de miedo, pero nunca tanto como ese mismo barrio siendo destrozado mientras sus habitantes caen presas del pánico antes de ser asesinados; dos o tres muggles lograrían escapar seguramente y se convertirían en un dolor de cabeza para el ministerio cuando fueran a pedir ayuda a sus aurores muggles. Eso era lo que deseábamos causar, queríamos infundir ese pánico y mostrar poder, por eso los ataques debían ser lo suficientemente horribles como para ganarse una primera plana en el profeta.

      Al Lord le gustaba que estas cosas se supieran. El asesinato no era un fin en sí mismo pese a que muchos le habían agarrado gusto, la reacción que tales actos traía era lo verdaderamente importante. Si el Lord deseaba publicidad, lo mejor era dársela o las cosas podían ponerse todavía más desagradables. A finales de mi último curso de colegio, el señor Crouch que es director del Departamento de Seguridad Mágica decidió no dar tanta cobertura a los ataques, Barty nos explicó que era una estrategia para que perdiéramos interés en atacar muggles. El ministerio sabía que eran víctimas para causar miedo más que víctimas útiles, así que si la comunidad mágica no se enteraba de esos ataques estos perderían su objetivo; Barty opinaba que era una estrategia de mierda, y a mí también me pareció una muy mala idea, el Lord se lo tomo como un reto.

      Me arrimé a un árbol mientras veía las figuras negras de nuestros compañeros, Armand estaba a mi lado izquierdo y podía ver en sus ojos, que era todo lo que se veía con esa máscara, que quería hacer muchas preguntas, no lo tenía como una persona tímida, tampoco era extrovertido ni se esforzaba por ser un líder, eso era cosa de Lucius, pero cuando fue capitán de nuestro equipo se las arreglaba para mantenernos organizados, supongo que el carácter le cambió un poco luego de comenzar a participar en la primera línea de batalla. Me pasó lo mismo.

      —¿Les tienes pena? —pregunté sin volver la vista hacia él. Era momento de comenzar a tantear el terreno, el riesgo me intimidaba un poco, pero gracias a mi labor de reclutador en el colegio tenía algo de experiencia.

      —¿A quiénes? —preguntó con un tono receloso.

      —A esos muggles de allí... en esa casa hay uno despierto —dije señalando con la cabeza y bajando la mirada hacia mis pies, estaba lejos y como siempre, no había nada que pudiera hacer, vaya inútil que me sentía en este momento, si hubiera una forma de pasarles un traslador sin que los demás se dieran cuenta. ¿Pero eso no haría que los aurores y los nuestros notaran cuando esos muggles aparecieran en otro lugar dando testimonios extraños y pidiendo ayuda?

      —No —respondió. Pero parecía tenso y evitaba mirarme así que me aseguré de que se diera cuenta de que yo lo miraba fijamente.

      —A mí sí me dan pena. Estúpido ¿verdad? —dije. Él asintió incómodamente, había algo en él me hizo saber que era seguro seguir hablando. Preferiría que no llevará la máscara, así sería más fácil de leer.

      —Completamente, son simplemente animales.

      —Debe ser por eso entonces que me dan pena. Siempre... —me mordí la lengua antes de continuar no podía decir "Siempre me han gustado los animales" porque podría interpretarse como que siempre me han gustado los muggles -. He tenido problemas con herir animales, a Bellatrix no le importaba si la estaban fastidiando pero a mí me daban pena, eran seres vivos a fin de cuentas.

El diario de Regulus BlackDonde viven las historias. Descúbrelo ahora