Capítulo 17

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- Te olvidas otra vez de la máscara - comentó Wilkes rodando los ojos.

- Sí, claro - dije poniéndomela con rapidez, hizo un pequeño chasquido cuando se ajustó a mi cabeza y por un momento volví a sentirme atrapado y a punto de ahogarme, Wilkes me palmeó la espalda.

- Solo mantente fuera de la trayectoria de los hechizos - me aconsejó, asentí con torpeza, no me gusta esto y no quiero estar aquí.

Recuerdo vivamente las misiones anteriores, no son recuerdos agradables, el silencio y tranquilidad en un comienzo, hasta que alguien se le ocurría lanzar un hechizo incendiario y los muggles se daban cuenta de que algo extraño pasaba, a veces lo hacían antes, no podían defenderse así que todo era un caos de gritos, súplicas y algún que otro intento desesperado por prestar algún tipo de resistencia, una resistencia que sabía está vez incluiría una pistola, lo que fuera que eso haga pero que era algo como dos tubos unidos y debíamos mantenernos lo más lejos posible de ella.

- Estás más tranquilo que de costumbre - escuche decir a la débil voz de Malfoy detrás de mí, volví a verlo, aún no tenía puesta la máscara así que pude notar que su rostro se había puesto de un color verdoso.

- ¿Te parece? - le pregunté encogiéndome de hombros, en ese momento apareció Aiden ya completamente listo para la misión, su máscara me daba tanto miedo como el que le daría a cualquiera de los muggles con los que nos encontráramos esta noche, pero yo ya estaba acostumbrado a mantenerme bajo control.

- ¡Hoy nos tocaron los dos más inútiles de nuestra organización! - dijo como sí le contara contara un secreto a Basilio, quien asintió secamente y no muy dispuesto a seguirle el juego -. No estorben a los demás y asegúrense de estar al pendiente por si llegan esos idiotas de la Orden, al menos podrían ser útiles si hacen de campana ¿Vale?

- ¿Quién te nombró director de estrategia Avery? - preguntó Wilkens con aburrimiento.

- Nadie, porque ese cargo no existe, pero este par estarían mucho mejor con alguna otra ocupación que no fuera marearse, desmayarse o vomitar - comentó Aiden cruzando los brazos detrás de su cabeza, dijo algo interesante, no la parte de marearse claro, pero si la que no tenemos ningún tipo de organización cuando atacamos; llegamos a un lugar y comienza una competencia de quien mata más muggles, tampoco sé si hay ordenes de llevarnos algunos cuerpos y no sé cómo funciona eso exactamente pero he visto que se les da por llevarse algunos, tanto vivos como muertos, y seguramente el destino de esas personas es alguno de los laboratorios, como ese que dirige la investigadora Snyde y que a Severus no le gusta mucho. Aiden parecía que aún tenía algo que decir -. El otro día me enviaron a hablar con las manadas de hombres lobo, la misión estaba a cargo de Malfoy, del que sí es competente, y lo manejó magistralmente, es una pena que sea más útil en el parlamento que en el trabajo de campo, bueno, no por nada es el próximo jefe de su familia.

- Anda, si yo pensaba que eso era por ser el primogénito - comenté en voz alta, Armand hacía un muy buen trabajo fingiendo ignorarlo mientras se ponía la máscara.

- Tienes toda la razón ¿Será que existe algún tipo de ventaja biológica para el primogénito?

- ¿Le estás diciendo eso a un Black? Cuidado Avery que con la vergüenza que hemos tenido que soportar en mi generación vayan a pensar qué crees que tener mejores capacidades hará que elijas a ese anciano desquiciado de Dumbledore.

- Lo decía por Bellatrix - comentó soltando una risa -. Te ves mucho mejor.

- Mi madre ha mejorado en su enfermedad últimamente - comenté intentando parecer indiferente.

- ¿Insinúas que a eso se debía tu rendimiento habitual?

- A eso y a que no me gusta atacar a lo tonto ¿Cómo exactamente logrará el ataque de hoy derrocar al ministro y a las familias traidoras?

El diario de Regulus BlackDonde viven las historias. Descúbrelo ahora