—Mis padres me insistieron en que viniera y bueno... vine... —murmuró con cierta incomodidad Calypso Snyde, mi antigua compañera de clase.
Desde que tomo mi diario encantado por equivocación me había sentido demasiado avergonzado incluso para verla. Después apareció Anabelle y entre en los mortifagos, y la chica que tan guapa me había parecido hasta mis quince años desapareció completamente de mi mente.
Pero ahora gracias a las jugarretas de mi madre volvía a tenerla delante de mí, recordándome que seguía siendo una de las muchachas más hermosas de mi tiempo en Hogwarts; tenía unos profundos ojos azul claro que eran casi de un celeste brillante, su cabello caía como una cascada de ondulado terciopelo negro hasta su cadera, su piel era blanca y sonrojada, sus labios de un eterno tono rosado, de igual manera tenía un cuerpo delgado, curvilíneo y esbelto. Era la definición de la belleza para los sangre puras, tan delicada que podría confundirse con una muñeca de cerámica.
Su aparición en mi sala junto a mi madre me tomó desprevenido, era la tercera cita de este tipo que recibíamos, en las dos primeras me había negado a arreglarme para la situación, si bien no me presenté vistiendo pijama, mis túnicas cómodas no eran las adecuadas para conocer a una candidata a prometida y procuré ser lo más frío posible; incluso creó que fui algo grosero, pero era necesario para que Hermione se mantuviera lo más relajada posible.
Los intentos de mi madre de conseguirme otra novia más apta para su gusto no le habían gustado nada a mi novia y comenzaba a sentir que estaba en medio de las dos. ¿Cómo diablos se supone que no terminé discutiendo con alguna de ellas?
Mamá nos hacía comentarios ácidos, Hermione se molestaba conmigo y a veces no me hablaba, otras era simplemente cortante.
Los anticonceptivos que me había dado Severus se quedaron guardados en el cajón de la mesita de noche porque ya era un logro si me besaba alguna vez, lo demás estaba fuera de discusión.
Pero mi madre cambió de estrategia. Porque mi vida no era lo suficientemente estresante, aparentemente.
Me tendió una emboscada, una en la que mi tía Drusila ayudó enviándome una carta que no podía simplemente denegar; una invitación al teatro junto a ella y su marido, mis primas no podían acompañarlos.
—¿Acaso piensas dejar a tu tía a su suerte? —comentó mamá durante el desayuno justo después de que llegara la invitación. Había comenzado a dejar atrás su auto confinamiento—. Sabes que mi hermano, tu tío, está enfermo. Arianhood no me permite recordar los detalles, no me permite intervenir —mamá desvió la mirada por unos instantes, me di cuenta de que era un tema doloroso—. Mi hermano morirá pronto, mi propia enfermedad impidió que fuera muy consciente de aquello pero fue en algún momento cercano a tu desaparición y algo más lejano a la noticia de que se llevaban a Sirius a Azkaban, es decir, morirá este año o el próximo. Es tu obligación acompañarlos, después de todo eres el futuro de la familia. Calma un poco su preocupación.
"Calma un poco su preocupación" dijo mi madre y sé que Cygnus siempre fue su hermano favorito. Pero la sangre debe continuar y el mayor legado de una familia mágica es su magia y su sangre.
Y seguramente el tío Cygnus no tendría ningún problema con Hermione pues la creen sangre pura, pero mi madre no iba a rendirse sin pelear y yo no pensaba ceder en este tema, por una vez en mi vida estaba decidido a no hacerlo.
Es así como la misma noche en que llegó la invitación me preparé para ir al teatro con ellos; a ver la obra favorita de mi tío, un drama ambientado en la edad media donde un duque, que por supuesto es mago, es acusado de practicar la brujería por un rival de la corte y el rey ordena asesinar a toda su familia bajo la misma acusación y sobre la de estar manipulando las acciones del rey. Los únicos sobrevivientes son los dos hijos del duque que juran venganza y al llegar a la edad adulta la consiguen. No recuerdo cuando vi por última vez la obra, pero el monólogo de uno de los hermanos cuando habla sobre las jugarretas políticas de los muggles y el uso político de la cacería de brujas me parece magistral, pero en la coyuntura actual se calificaría de propaganda Promortífaga y de seguro que Harry y Hermione no lo apreciaran demasiado.
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El diario de Regulus Black
FanfictionHermione encuentra un libro de aritmancia durante su estadía en la casa de los Black, ese libro es en realidad un diario perteneciente a un miembro de la familia que ha sido casi completamente olvidado, Regulus Black, del que nunca había escuchado h...
