Caminar por el callejón Diagon era tranquilo, estaba casi desierto. Hace un mes era como una pista de obstáculos, no podía dar dos pasos sin tener que esquivar a alguien. Siempre había sido así en las últimas semanas de agosto, pero había empeorado porque todo el mundo había dejado de lado las compras para Hogwarts para asistir al Mundial de Quidditch.
También fui al Mundial, aunque no me interesaba ver el mismo partido dos veces. Harry insistió en que muchas cosas podrían haber cambiado, empezando porque esta vez no habría un ataque mortífago al final del partido. Regulus se unió al debate y nos recordó que él no había ido, y que teníamos lugares reservados junto a los Malfoy, así que Harry podría ver el partido desde otro ángulo.
No tengo nada contra el Quidditch, pero preferiría adelantar algo del papeleo que tengo que hacer en el Ministerio. Regulus comprendía mi necesidad de acabar pronto, siempre y cuando no hubiera Quidditch involucrado.
Entonces fuimos a ver la Copa del Mundo. Llegamos temprano, pero James Potter, a quien le gusta más el Quidditch incluso que a Harry, había llegado antes. Harry pensó que era una buena idea poner nuestra carpa junto a la de sus padres. La idea no le gustó a ninguno de los Malfoy, pero ellos habían traído su propia carpa y se marcharon al otro extremo del campamento.
—¿Y si le encargamos Harry a Potter y armamos la carpa en otro sitio? —sugirió Regulus en voz baja para Draco.
Éste suspiró resignado y negó con la cabeza. Estoy segura de que Regulus ya sabía la respuesta, pero eso no lo iba a salvar de que lo regañara por proponer esas cosas.
Harry se salió con la suya y armamos la carpa casi junto a la suya.
—Igualmente va a pasar más tiempo allá que aquí —me dijo esa noche mientras miraba por la ventana. Estaba recostado en el sillón, con un libro sobre el abdomen y las manos sobre el libro.
—No seas terco, hay que dejarle aprovechar que ahora tiene familia —lo regañé.
—Lo sé —dijo con un suspiro y frunció el ceño mirando a la ventana. No necesitaba ver hacia afuera para saber que Sirius acababa de aparecer.
Harry había conseguido volver a unir a la familia Potter. Eso es lo que todo el mundo pensaba, menos nosotros cuatro. La reconciliación familiar se sentía extraña, pues me incluía, y aunque Harry fuera siempre como mi hermano, el resto todavía se sentía como "Los padres de mi amigo".
La reconciliación con James y Lily Potter había sido muy lenta. Sirius y Regulus fueron la principal causa de eso. El asesinato de Voldemort a manos de un complot de la familia Black había sido titular en todos los periódicos de Reino Unido e incluso se nombró en muchos países extranjeros, y así se enteraron también los Potter.
Sirius había intentado comunicarse conmigo mediante el espejo, pero yo no estaba en casa para responder. Entonces decidió que era buena idea ir a buscarnos al Ministerio sin dejar que la cabeza se le enfriara un poco. Apareció exigiendo respuestas de una forma demasiado brusca, lo que alteró a Regulus y a Severus. Se pusieron a la defensiva y James, que había venido acompañando a Sirius, tampoco ayudó.
—¡Tú me vas a decir de una vez por todas cómo mataron a Voldemort! —había gritado Sirius en cuanto nos encontró.
—Tú no tienes derecho a exigirme nada —había siseado Regulus, apretando los puños.
—¡Por supuesto que sí! ¿Por qué un par de magos oscuros como ustedes querría deshacerse de su líder?
Regulus lo miró con aburrimiento, sin intenciones de responder. Nuestra situación en ese momento era complicada. Todo el mundo festejaba la muerte de Voldemort y nosotros éramos los héroes, pero la gran mayoría de los involucrados en el asesinato tenían la Marca Tenebrosa. Así que el Ministerio nos había encerrado junto a los otros mortífagos, en celdas separadas, pero los barrotes no se sentían como una protección real contra toda esta gente que quería matarnos.
ESTÁS LEYENDO
El diario de Regulus Black
Hayran KurguHermione encuentra un libro de aritmancia durante su estadía en la casa de los Black, ese libro es en realidad un diario perteneciente a un miembro de la familia que ha sido casi completamente olvidado, Regulus Black, del que nunca había escuchado h...
