Le faltaba la nariz, tenía un ojo menos que la última vez que lo había visto en este tiempo y su cara se giraba en una sonrisa tosca. Cada vez se parecía más al desagradable auror que había visto en el futuro. A una distancia prudencial, por suerte.
Suerte que ya se ha terminado.
—Un placer conocerlo señor Black.
—Me encantaría poder decir lo mismo —aunque me di cuenta de que lo que acababa de decir seguramente no era lo más acertado pero no podía volverme atrás, así que caminé hacia donde se suponía que tenía que sentarme y ocupé mi lugar—. ¿Terminamos rápido con esto?
—Me gusta la idea —sonrió Moody con peligrosidad.
Mentiría si digo que me acuerdo perfectamente del interrogatorio. Tenía la cabeza concentrada en dos únicas cosas; no dejarles ver nada sospechoso y responder correctamente las preguntas. No había mucho espacio para intentar memorizar nada.
Pero comenzó con una botella de veritaserum.
—Tanto puede terminar por envenenarme —comenté mirando el frasco.
—Pondremos en su epitafio que murió diciendo la verdad —rebatió Moody.
—Encantador epitafio, ¿A cuántos más habéis matado por el mismo motivo? —Pregunté levantando la botella y batiéndola—. ¿Por lo menos tienen copas? Tan siquiera vasos, que ya se aquí no se puede ser muy exigente.
—Bébetela —gruñó Moody con un tono de orden que me dio un escalofrío.
Me encogí de hombros disimulando cualquier atisbo de miedo o nerviosismo y tomé un hondo trago de la poción.
—¿Eres el dueño de la varita que encontramos en casa de los Bones?
—Le agradecería que no me tutee, no som...
—Responde la pregunta.
—Asumo que las varitas que hay en la casa de los Bones, pertenecen a los Bones.
—No estoy para juegos.
—Yo tampoco, pero no se puede rechazar un citatorio.
—Termina la poción, hasta el fondo.
—¿No podemos mezclarla con ju... whisky? —preferiría mezclarlo con jugo de calabaza pero era muy infantil y no pienso admitir que no me gustan las bebidas alcohólicas amargas porque son amargas—. Tomar algo que sabe a agua de una sola sentada es aburridísimo. Además luego de un rato aún sin el veritaserum a todo el mundo le dan ganas de decir indiscreciones.
—El whisky disminuye la efectividad del veritaserum —intervino Kingsley.
—¿De verdad? ¿Pueden preguntarle al mago que me acompañaba que no...?
—¡Basta de una vez! Vas a terminarte el veritaserum aún si tengo que meterte la botella por la garganta —Moody se iba acercando peligrosamente. He escuchado sobre los interrogatorios, comienzan como cualquier otro y después poco a poco se van acordando de que Crouch les eliminó todas las restricciones. Moody podía hacer lo que quisiera, así que tomé de vuelta la botella de veritaserum para que aquel hombre no pudiera alcanzarla antes.
—Bien ¡Lo tomo! No me entusiasma en lo absoluto que nadie me meta nada por la garganta.
Escuche el ruido de risas mal disimuladas. Eran los aurores que, no sé por qué, parecía estarles costando mantenerse serios.
—Para mí que ya está bajo el efecto del veritaserum —dijo la bruja desconocida que estaba junto a Kingsley.
—Cierren la boca —gruñó Moody pero mantuvo la mirada fija en mí mientras yo terminaba obedientemente de tomar la poción. Después lo sentí intentar entrar en mi mente, pero era un intento bastante patético para lo que estoy acostumbrado, lo eche de forma tosca y mal ejecutada. Esto hizo que al fin levantara la varita—. Legeremensis.
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El diario de Regulus Black
FanfictionHermione encuentra un libro de aritmancia durante su estadía en la casa de los Black, ese libro es en realidad un diario perteneciente a un miembro de la familia que ha sido casi completamente olvidado, Regulus Black, del que nunca había escuchado h...
