Una época de fantasía donde el mundo es regido por reinos, entre ellos Goa, un prospero sitio liderado por Yagi Toshinori, el cual recientemente ha caído enfermo en cama. Uno de sus servidores que en este caso es el mensajero entre reinos es Izuku M...
Bakugo podría haber interpretado esa extraña y significativa sensación confundiéndola con ese deseado reencuentro, más no se trataba de solo eso.
Desde los confines en los bosques del este se encontraba la dichosa nueva líder de la austera raza de los dragones siendo custodiada por otros, colindando por un insólito golpeteo que sometió en su pecho por breve momento, algo que evidentemente notaron los otros al ver su curiosa reacción turbada en sus orbes rojizos de que "había algo más allá afuera".
Un episodio similar transcurrió desde el oeste en los aposentos del reino de Dayleight, el mismo rey Jeanist que estipulaba y gestionaba esa comunidad manifestó una inquietud curiosa y sofocante que no sabía expresar abiertamente entre los otros hechiceros que estaban de lo más normal.
El resto de alfas en el clan de lobos no estaban exentos de ello, cada uno desde la región que apoderaban como monarcas tuvieron ese golpeteo peculiar en el tórax abrumándolos, Todoroki Shouto e Ibara Shiozaki no conocían la causa, sin embargo era algo diferente a lo que alguna vez los maldijo en enfermedad por las druidas.
No se trataban de los únicos, cada alfa de los diferentes clanes, ya fuesen supervivientes, forajidos o los nuevos líderes alrededor del continente les acechó la misma sensación sin entenderlo: alguna fuerza los estaba sometiendo a conocer su lugar debajo de algo mayor, el nacimiento de algo que demostraría ser el nuevo símbolo de paz, estabilidad y armonía entre ellos.
Por supuesto que la mayoría detonaba rechazo, el miedo a lo desconocido se hacía presente en cualquier criatura alfa que podía comandar a su especie, sin embargo, hubo unos de antaño que tuvieron mayor conocimiento a lo que pasaba.
En aquellas cenizas que quedaron en el sitio donde Izuku había regresado en las llanuras cercanas al límite del desierto, se encontraba hincado tanteando ese polvo con su mano desnuda. Sus ambarinos entrecerraron con cinismo y bastante molestia por la confusión de todo.
—¿Qué rayos significa esto? —Preguntó Keigo en voz alta poniéndose de pie cerrando con fuerza su mano con los residuos de polvo en ella.
—¿Ceniza...? —Preguntó uno de sus acompañantes.
—Esto es de un fénix, pero no es All Might y por lo que acabo de sentir... ¿Quién es ese imprudente? —Permanecía confundido en su propia esfera sin poder interpretar lo que habían encontrado al igual que esa reciente extraña manifestación exclusiva en el único alfa ahí.
—Midoriya Izuku —respondió una voz emergente desde el cielo aterrizando cerca de los otros, era Kurogiri. —Escuché al rey de Goa con All Might hablar de eso, cedió su lugar a ese individuo.
El mirar de Keigo sorprendió de ello, soltando el resto de ceniza de su mano.
—¿El chiquillo que hice morir tiempo atrás? ¿En serio? Vaya... —Exclamó con sorpresa. —Esto es incómodo, pero habrá que encontrarlo antes de que se reincorpore en ese ciclo molesto —su vista ensombreció molesto de lo redundante que se estaba volviendo.
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