Una época de fantasía donde el mundo es regido por reinos, entre ellos Goa, un prospero sitio liderado por Yagi Toshinori, el cual recientemente ha caído enfermo en cama. Uno de sus servidores que en este caso es el mensajero entre reinos es Izuku M...
Antes de empezar quisiera mostarles un fanart que hizo una lectora respecto al capítulo anterior. Estoy hablando de Dessin Nyz (@Tiwanaku)
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Izuku aún se balanceaba colgando de aquella robusta rama que sostenía su peso, su mirada se espesó al entender la situación que lo trajo a donde está, el propósito de su secuestro por así decirlo, que a decir verdad, esperaba algo más importante.
El uso de hierbas medicinales era algo muy común, no tenía mucha dificultad su manejo, con el sólo hecho de conocer la especie de planta y su preparación hasta un niño lo podía hacer. No era un médico o un curandero, era conocimiento normal de cualquiera en el reino que alguna vez se haya lastimado.
—Si eso es todo pudiste decirme en la cueva, lo que te puse eran las flores de Nyz, funcionan como analgésico y antibiótico, son muy eficaces. Existen más plantas con similares efectos pero como esa flor abundan cerca del río Shinsou fue mi primera opción... —hablaba al tiempo que observaba a Bakugou levantarse y acercar, de un gran salto se postró sobre el árbol donde estaba colgado Izuku, lo levantó del brazo a su altura haciendo que detuviera su explicación en seco.
—Muéstramelo —ordenó mientras se deslizaba bajando del árbol, ya en el suelo lo soltó dejándolo caer sentado.
—Conozco varias de ellas, pero no soy un médico para instruirlos... —reprochó al tiempo que sobaba su espalda baja ante el impacto.
—No me interesa lo que seas, el solo hecho de que haya funcionado en mi es lo que importa.
El joven de cabellos verdes observó en detenimiento al chico frente él, pensando en las palabras correctas que le dirigiría para no mancillar más esa extraña relación.
—Si te enseño sobre ello... —susurró —Me... ¿me dejarás ir? —restregó sus palabras por fin, miró la reacción del oportuno lobo que llegó a bajarlo de la rama, una sonrisa solvente se reivindicó en él.
—Que insistente eres con eso, ya había dicho que estarás entre nosotros.
—Pero sólo son unos simples elixires medicinales, cualquiera puede hacerlo.
—No me harás cambiar de parecer, te quiero aquí.
Izuku cerró sus manos ante las simples respuestas, se supone que él era el insistente, pero Katsuki era un completo terco con sus decisiones.
—Al menos déjame ir a Erbarn, por favor, necesito dar un mensaje... Por cierto —recapacitó al inspeccionarse de nuevo a él y al mismo Bakugou para cerciorarse —¿Dónde quedó mi mochila? Traía algo importante ahí.
—¿Acaso crees que soy estúpido? —Desmesuró con cierto enfado —¿Por qué crees que ningún humano sabe de nosotros? Porque los encontrados son asesinado sin decir una palabra, uno tras otros. Fue tu culpa tornarte en esta situación —dijo al ver esos orbes verdes indignados —fue tu insistencia hacia mí a pesar de mis amenazas.