La encantadora lamia

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Volviendo muchos minutos atrás, cuando el crepúsculo aun oscilaba en ese cielo cubierto por las desmesuradas copas de los árboles estaba en la frontera de aquella mítica arboleda sagrada por faunos todavía Izuku, durmiendo y desconociendo aun lo que había ocurrido.

Los extraños sueños comenzaban a surgir, ideas que olvidaría una vez despertase aunque en ese momento eran tan placenteros, tan enternecedores, todo ello repentinamente se convertía en pesadillas invadida en tinieblas en su mente.

Su faceta quejó haciendo un movimiento involuntario alarmando al otro ser que le acompañaba a unos metros propiciando que se acercara de nueva cuenta.

—Shhh... sólo acéptalo y déjate fluir —susurró a su oído mientras lo levantaba arrebozándolo entre sus brazos.

Sentía al chico cada vez más inquieto intentando despertar mientras que ella solo acariciaba con gentileza arrullándolo en su pecho, acercó su rostro a su cabello lanudo impregnándose del armonioso aroma que emanaba.

—Hueles tan dulce, tenía años que no encontraba a alguien como tú —manifestó con fascinación. —Después de todo, aun hay humanos que no se han corrompido.

—Umm... —masculló pesaroso cerrando sus ojos con fuerza queriendo disolver la pesadilla que estaba teniendo en sueño, en seguida los abrió lentos completamente desorientado de su situación. —¿Qué...? ¿Kacchan dónde...? —susurró levantando su cabeza para poder visualizar el entorno aun adormilado.

—Eso es, despierta dormilón —musitó de forma cordial.

Los esmeraldas en Izuku reaccionaron de inmediato al sentir escalofrios por ese choque de aliento tan sensual en su oreja propiciando que levantara sus brazos a sujetar los hombros de la mujer para empujarse y desenvolverse de su pecho. Ante ello cayó sentado al suelo sin darle mucha importancia al impacto de su espalda baja y levantó el rostro para visualizar mejor a la mujer, quien le miraba desde su lugar con una sonrisa tranquila y mirada relajada.
Al notar como el chico frunció el ceño consternado la lamia prefirió tomar iniciativa para relajarlo antes de que sucediera cualquier cosa que objetara con su aspiración.

—Tranquilo voy a responder todo lo que quieras, no te engañaré —comentó elevando sus hombros resignada mientras alzaba un brazo como signo de palabra. —Tu mirada denota mucho fulgor, eso me gusta, pero deberías darte cuenta que estoy sin intenciones hostiles, conozco muy bien mi lugar contigo.

Izuku contempló con cautela la descripción de la mujer, de cabello corto bicolor azul-oscuro con rastros rosados y dos mechones más largos caían al lado de su rostro, de rasgos finos adjunto de una mirada silenciosa y encantadora, sus iris púrpuras alargadas eran enigmaticos, poseía unas deleitables curvas en su cuerpo hasta notar que en lugar de piernas llevaban una gruesa y larga cola de escamas oscuras y brillantes.

Al analizar de lo que se trataba el joven llevó una mano a cubrir su boca y nariz con nervosismo, Nagant al ver su acción levantó una ceja con interés.

—¿Evitas que te coma la lengua, lindura? —Burló confundida con una risa entre dientes.

No conocía del todo como eran sus interacciones o que eran en realidad, pero Izuku había tenido una experiencia bastante desagradable con la primera lamia que vio. Recordaba aquella mujer rubia desentrañando un extraño miasma de su boca con la intención de robar su vitalidad y del mismo modo logrando manipularlo, persuadiéndolo a lastimar a Katsuki.

—¿Acaso quieres mi vida? —Exclamó con cuidado todavía cubriendo su boca para evitar inhalar cualquier cosa.

Nagant parpadeó con ligera sorpresa encaminando uno de sus mechones tras su oreja.

Clan de Lobos [BkDk]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora