El rey en sombras

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Goa

Habían pasado nueve meses desde lo acontecido en las ruinas que yacían en los picos glaciales de Kinluh, aquella adversidad mayor de la cual un grupo de valerosos guerreros fueron en busca de cierta bestia presa por un noble sacrificio.

Todo ello se veía muy atrás debido a la forma en que se administraban los reinos ahora, ¿mejores términos? Desde luego, hubo lazo más firme y limpio entre ellos, lo que parecía algo asombroso por la sangre real el olvidar los conflictos de tierras y demás, sin embargo había algo que la mayoría de todos los ciudadanos desconocían, y es que no solo se trataba de los reyes, hubo otros más que trataron entre mareas bajas todos esos asuntos.

Un claro ejemplo fue el paro al golpe de estado en Dayleigh, el disturbio cesó y los antagónicos aquí fueron presos confesando que el líder mismo no estaba entre ellos. El misterio quedó a medias.

Los reinos estaban prosperando, a medida que sus reyes experimentados avanzaban con la economía y apaciguando las acracias. Eso se esperaba de todos, sin embargo, el del reino céntrico del continente aparentemente no estaba nivelado con los demás.

Una crisis, el mercadeo hacia otros pueblos y reinos se estaba paralizando, su economía estaba apenas a flote, desde hace un par de meses todo ello estaba ocurriendo. ¿Quién lo diría? Cuando el monarca joven se las había arreglado sin experiencia, ni conocimientos mismos para gobernar por más de un año. Tuvo la ayuda necesaria de los reinos del este y sur al inicio, pero ellos mismos debían centrarse en prosperar a los suyos.

El rey Todoroki era un joven astuto y versátil para lo mejor a la ciudadela y colonias, sin embargo, algo había cambiado en él, se veía más distante, llegando a tener un mal humor con cualquiera en determinados momentos.

El mandar al demonio al ministro frecuentaba, hubo un par de días en los que prefirió no salir de su habitación, estar encerrado en cama. Preocupar a sus lacayos ya era una dicha, no atendía a la puerta, trámites, visitas y veredictos, todo era descartado de su vista. Incluso a sus hermanos de sangre, su propia hermana que siempre había tratado con respeto y cariño, algo no estaba bien con el soberano.

El ministro, quien portaba su vestimenta de caballero se encontraba frente aquella gran puerta doble que daba a la habitación del rey, de brazos cruzados mientras golpeaba con la punta de su pie al suelo de forma impaciente.

Pasó por el rostro su mano resignado de insistir en que le cediera el paso, entre uno de los pasillos se acercó una de las doncellas del castillo intrigada por ver en ese aspecto poco peculiar al caballero de armadura plateada.

—Iida-chan, ¿aún no te ha respondido? Tienes ahí casi una hora.

El chico de gafas descendió sus brazos para relajar sus hombros mientras soltaba un tenue suspiro.

—No lo hace Tsuyu-kun, esto cada vez está peor.

—Ya te he dicho que me llames Tsuyu-chan, también he estado pensando...—puso uno de sus dedos encima de la comarca de sus dedos— ¿estará enfermo?

—Preferiría que no fuera así, ni siquiera accede a que un médico le dé revisión.

—Probablemente sea depresión —musitó, por lo que Tenya giró en seguida a la chica que miraba a esa puerta.

—¿Por qué lo dices?

—Cuando la gente está deprimida no suele querer levantarse de cama, son apáticos, incluso de mal humor. El rey no ha parado de hacer todo eso, ¿no lo has pensado? Todo eso comenzó desde que aquellos comerciantes que suelen visitarlo no han aparecido.

Clan de Lobos [BkDk]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora