La sed del lobo

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La atmosfera comenzó a cambiar puesto que se estaba dando la puesta de sol, los bullicios y parloteos se escuchaban a lo lejos, posiblemente de alguna inconformidad detrás de esas cuatro paredes. Habían pasado un par de horas, Izuku tuvo la suficiente paciencia para perdurar en esa misma posición a petición de Katsuki.

Estaba bien...¿no?

Lo hacía para que sanase, era lo correcto luego de todos los problemas que le causó. Estaba preocupado, no había un ruido siquiera salir del chico que lo acobijaba entre brazos, eso era inquietante, por lo que alzó el rostro en busca de respuestas y con ello se encontró a Bakugou profundamente dormido, debía ser excesivo el cansancio que traía para estar tan expuesto en pleno castillo luego de la revuelta que hizo días atrás con la arquera.

Izuku miró con detenimiento esa faceta que portaba el rubio, lucía tan diferente a todo lo anterior antes visto, verle dormir le proporcionaba un puñado de sensaciones poco reconocibles, apreciaba sin objeción ese perfil donde tenía moretones y rasguños que hasta ahora se daba cuenta que habían desaparecido. Estaba funcionando, ¡Bakugou estaba sanando!

Sonrió aliviado para sí bajando el rostro a observar ese vendaje maltratado y manchado en el tórax, debió pasarla horrible pero ahora ya estaría mejor.

Tenía otros planes en mente luego de cerciorarse que estaba mucho mejor, entre ellos buscar algo de cenar y proporcionarle una ducha, estar curado no quitaba que el rubio poseía esas manchas de sangre. Izuku movió con mucho cuidado el brazo que rodeaba detrás del cuello para así zafarse, se deslizó con enorme sigilo entre la cama hasta llegar al borde, no quería despertarlo. Katsuki merecía descansar más.

Sus movimientos fueron con lentitud para evitar cualquier sonoro ruido que alertara al lobo, recordaba que tenía unos reflejos exagerados que lo alertaban de cualquier cosa, ser cauteloso era su alternativa. Bajó de la cama caminando de puntitas hacia una de las puertas de la recamara que era el baño de la habitación, abrió con cuidado la puerta y giró a ver al chico encima de la gran cama, efectivamente seguía dormido en la misma posición, volvió al frente para adentrarse al baño e inspeccionar el sitio. Era el indicado, después de todo esa recamara se había convertido en el escondite del prisionero prófugo de las celdas, que irónico.

El joven se adentró al baño hasta llegar al fondo donde estaba la regadera, cada esquina de ese lugar era tan agraciado y lujoso, era de esperarse de los aposentos de un rey, eso es seguro. Su mano fue directo al grifo para abrir y con ello rociarle de los cálidos chorros de agua, era una buena temperatura, por ende una grata sonrisa surgió en su rostro.

—Esto le agradará.

Susurró para sí satisfecho de las condiciones en las que se encontraba esa regadera con agua tibia y disponible para una ducha.

Antes de darse la oportunidad de quitar la mano debajo del chorro de agua y cerrarla de nuevo para así evitar desperdiciarla escuchó una rasposa tos a su espalda sorprendiéndolo, así que giró su cuello en busca del oportuno.

Sus ojos se abrieron en grande al ver que era Katsuki, quien estaba recargando su antebrazo al marco de la puerta mientras su otra palma estaba posando en su torso encima de las vendas. Bueno, Izuku tardó menos en despertarlo de lo que había esperado.

—Kacchan... —Balbuceó bajo sorpresa  —lo siento, ¿Te desperté? Y yo que procuré ser silencioso.

La mirada adormilada en el rubio divisaba el pequeño cuarto donde estaba adentrado Izuku, hasta percatarse del ruido chispeante de la fuente del líquido que le hizo reaccionar. Su garganta tragó vacio para posicionarse y pararse por sí mismo sin ayuda del muro.

—Agua... —musitó ronco.

—¿Eh?

—Necesito agua... —reclamó adentrándose al cuarto de lavado.

Clan de Lobos [BkDk]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora