CAPITULO 9

3K 227 2
                                        

Siempre me había preguntado cómo se verían los rayos del sol al atravesar las nubes. Ahora, mientras lo vivo, sé que es perfecto, una verdadera obra de arte. Recuerdo que, cuando era pequeña, imaginaba que las nubes eran como algodón de azúcar, y que con una escalera podría alcanzarlas cuando creciera. Qué irónico, ¿no? De niña, uno puede ser tan ingenuo y creer en cualquier fantasía.

-¿En qué piensas? -pregunta Demián, sentándose nuevamente a mi lado.

-En nada -respondo, mientras me acomodo en el asiento y giro la vista hacia la pequeña ventana. Un vasto y azul océano se despliega ante mí, dándome la bienvenida. Joder, amo esto. ¿Por qué carajos no soy azafata?

No pasan ni cinco minutos cuando siento una mirada pesada sobre mí. Al girar, me encuentro con la azafata, cuya expresión refleja una mezcla de molestia y desdén. Su mirada sube y baja con una rapidez que delata el odio que acaba de nacer en ella hacia mí.

-¿Y a esta qué le picó? -me pregunto, confundida.

Demián, con un gesto sutil, cierra la cortina que nos separa del resto del mundo. Luego, le hace una seña a la azafata, quien, tras un breve instante de vacilación, se da la vuelta y se aleja. Ahora entiendo todo.

-¿Has pensado en lo que te he dicho?.- sonríe. Dejándome en un pequeño colapso.

Había olvidado completamente lo excitante que era verlo sonreír con malicia.

-¿Que me has dichos?.- intento conseguir un poco de juego.

-¿Es enserio?..- cuestiona, con una leve sonrisa.

Sabía que quería jugar y el estaba dispuesto a seguirme el juego.

-Sí.

-Sí..-responde, con cierta ironía. Sus ojos brillando con una intensidad cautivadora. - ¿Prefieres que te lo explique con detalle o que te lo muestre?.

Lentamente, acerca su mano a mi mejilla, acariciándola con delicadeza enviando escalofríos de placer por todo mi cuerpo. Su otra mano desciende con gracia, trazando un camino ardiente por mi piel hasta donde el cielo y la luna se reflejan, iluminando nuestro pequeño mundo privado.

Contengo la respiración, mi corazón latiendo con fuerza en mi pecho.

-Aún espero tu respuesta.- susura, su mirada penetrando la mía con una intensidad que me roba el aliento.

Sin decir una palabra, me entrego a tus caricias, dejándome envolver por la sensualidad y la intimidad del momento.

Su toque es como una danza, suave y seductora, encendiendo un fuego dentro de mí que clama por más de tus atenciones.

Siento una ola de deseo recorrer mi cuerpo mientras espero con anticipación tu siguiente movimiento, ansiosa por explorar los límites de esta conexión que se teje entre nosotros.

-Demián..-gimo.

-Bonita..- responde, en un pequeño susurro.

Aunque una parte de mí quisiera protestar por aquel apodo, me encuentro incapaz de articular palabra alguna, pues tus labios sobre los míos y tus dedos trazando círculos delicados sobre mi clítoris han nublado por completo mi capacidad de pensar con claridad.

-¿Y ahora? ¿Te acuerdas?- susurra nuevamente entre besos, su voz cargada de deseo.

Siento que podría morir de placer en este momento, pero no quiero que esto termine. Sus caricias expertas me tienen completamente a su merced, mi mente en blanco, entregada por completo a las sensaciones que está despertando en mí.

-Un poco..- susurro, excitada.

-¿Aceptas?..

-Dejame pensarlo..

Quédate.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora