Mis padres tuvieron que volver a Nueva York por un problema que se les había presentado.
—Era de esperarse... —Emma comentó mientras preparaba unos panqueques—. Para mamá siempre será malo lo que nosotras hagamos.
Cuando Valeria le dijo a nuestra madre que se quedaría aquí con nosotras, hizo un berrinche. Según ella, nuestra hermana mayor sería una carga más para mí. Sé que lo decía por Emma y Byron, pero ¡joder!, ella nunca sería eso para mí y mi pequeño mucho menos. Yo estaba ganando suficiente dinero; además, ella estaba estudiando fotografía, lo que significaba que no podía trabajar. Otro punto a tocar era que ella tenía su pareja, el cual le daba suficiente dinero como para vivir los primeros tres años del bebé.
—Mañana buscaré trabajo... —comentó mientras recogía los platos.
—Yo hablaré con Demián, quizás mi viejo puesto te sirva.
—Yo creo que sería lo mejor —Emma me animó—. Aunque escuché que Kelly ya no trabajará más con Demián.
—Con más razón, ese trabajo es tuyo.
Las tres terminamos de desayunar para comenzar a arreglarnos e ir al spa; era necesario un día de relajación y sin preocupaciones.
—¡Byron! —Dania comenzó a acariciar a su nieto—, mi pequeño angelito.
—Creo que es mala idea dejar a los dos bebés a cargo de usted —soltó preocupada mi hermana hacia su suegra—. ¿Está segura de que puede con los dos?
—Vamos, querida, mis tres hijos no los trajo la cigüeña.
—No lo digo por eso... —se sonrojó.
—No quiere abusar de la confianza que le das.
—Eso jamás, ellos dos son mis nietos.
No muy convencida, cogió sus cosas para luego seguirme el paso. Sabía que estaba preocupada, por eso Dalila se encargó de mencionar con exactitud que su madre haría un excelente trabajo. Otro punto que me tenía realmente preocupada era que mi hombre no se había comunicado conmigo, lo que había hecho que mis nervios aumentaran aún más.
—Creo que este ha sido el mejor día de mi vida —chilló mi hermana mayor—. Hace mucho que no sé lo que es estar en relajación.
Estaba feliz y sabía que se debía a verlas sonreír sin ninguna preocupación. Habíamos pasado tanto que nos habíamos olvidado de lo grandioso que era estar en paz con uno mismo y el mundo.
Posé la mirada en Dalila, la cual levantaba su copa de champagne hacia mis hermanas, las cuales chocaron con la de ella, provocando un fuerte ruido.
—Cuidado y la rompen —me quejé.
—Eres más aguafiestas de lo que creí —se quejó.
No quería sonar de tal manera, pero era habitual en mí ser tan auténtica a la hora de expresarme.
✨🔮✨
Hoy se cumplían tres días, aquellos en los que no había recibido ni un solo mensaje de Demián. Quería comunicarme con él, pero no respondía ni las llamadas, lo que hacía que me alterara.
No quería pensar lo peor, así que simplemente intentaba mentalizarme de que estaba muy ocupado.
—Hola —una chica apareció de la nada, haciendo que me sobresaltara. No había escuchado el ascensor.
—Hola, ¿en qué puedo ayudarla?
—Busco a Demián.
—Querrá decir el señor Petrov.
ESTÁS LEYENDO
Quédate.
Novela JuvenilEn un mundo donde las relaciones laborales y personales chocan, una joven se encuentra atrapada en un torbellino de emociones tras iniciar una aventura clandestina con su jefe, Demián Petrov, conocido cariñosamente como "Mi Señor Gruñón". Aunque al...
