Decir que no estaba molesta sería mentirme a mí misma; estaba decepcionada de todo. ¿Cómo era posible que este hombre hubiera llegado a embarazar a otra cuando nos habíamos alejado?
Por lo menos yo sí fui consciente. Bueno, es que tampoco llegué a follar.
Debí haber tenido algo con Drake cuando pude. Ese sí que era una buena oportunidad.
—Keityn... —Demián me siguió apenas salí de aquella sala—. Iba a decírtelo.
—¡¿Cuándo?! —grité molesta—. ¡¿Cuando naciera?!
—No.
—No discutiré contigo, Demián, porque sé que infiel no me fuiste. Aquel bebé fue hecho cuando ambos no teníamos nada, por esa simple razón no discutiré más, pero por favor, aléjate.
—Pero estás alterada.
—¡¡Por tus malditas acciones!! ¿¡Acaso te costaba mucho comentarme sobre esto!? —mi mente había colapsado, ya no aguantaba verlo ni tenerlo cerca, estaba dolida—. Yo sí pude cuidarme y tú no.
Salí con el corazón destrozado para caminar por la ciudad; no necesitaba a nadie, solo me necesitaba a mí. Mi paz.
Las llamadas telefónicas no se hicieron esperar, sabía que era Emma o tal vez Demián o Kelly, pero me valía quien fuera en estos momentos; lo menos que necesitaba era escuchar que todo estaría bien.
Estaba molesta y no quería pagar mis sentimientos encontrados con personas que no tenían nada que ver con esto, soy consciente de lo que puedo llegar a decir, por eso prefiero alejarme.
Pasé mis manos repetidamente por mi cara tratando de calmar mis nervios y las horribles ganas de llorar.
¿Por qué a nuestros segundos de felicidad siempre nos llega un breve momento de tristeza?
Estoy llegando a considerar que no nacimos para ser felices, sino para sufrir y creer que la felicidad es duradera.
¿No han pensado que nos perdemos en el transcurso de buscarla, sufrimos, caemos y aun así tenemos la esperanza de encontrarla y poder ser libres?
Pero... ¿Después qué?
Después de conseguir la felicidad, ¿qué haremos con nuestras vidas?
—Dame dos libras de helado de chocolate y tres Ruffles grandes.
Después de comprar, fui directamente a mi casa para poder ver la película más triste del universo, para desahogarme y luego fingir que solo lloraba por ella.
Sabía que a ninguno se le pasaría por la mente venir a buscarme a mi casa, ya que la última vez me desaparecí durante un tiempo.
Al llegar, me quité la ropa para solo ponerme un camisón y poder relajarme. Metí un kilo de helado en la nevera mientras comía el otro.
Desde mi cielo.
Aquella película la había visto un millón de veces, no me había hecho llorar realmente y me parecía una falta de respeto.
¿Cómo era posible este suceso?
—¿Por qué miras mal la televisión? —Valeria entró a la casa con el pequeño Byron en las manos.
Por lo que veo, se ha ganado el pase a niñera.
—Por nada.
—Por cierto, Demián te está buscando como un loco —Valeria se sentó junto a mí.
—Pues la ha liado.
—Es hombre, no puedes esperar mucho de ellos.
Y sí que tenía razón.
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Quédate.
Dla nastolatkówEn un mundo donde las relaciones laborales y personales chocan, una joven se encuentra atrapada en un torbellino de emociones tras iniciar una aventura clandestina con su jefe, Demián Petrov, conocido cariñosamente como "Mi Señor Gruñón". Aunque al...
