CAPITULO 13

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La idea de intimar con un desconocido me resultaba, paradójicamente, más sencilla que la de compartir la intimidad con un amigo de Demián. La lógica convencional dictaría lo contrario, pero mis emociones parecían seguir un camino propio, ajeno a toda norma establecida.

Bruno, el amigo en cuestión, era un hombre atractivo, eso era innegable. Lo había conocido ese mismo día, y la chispa de la atracción había prendido con rapidez. Sin embargo, la idea de llevar esa chispa a la consumación me generaba una resistencia inesperada.

—Demián, no creo que sea buena idea. Apenas lo conozco — dije, buscando una excusa para frenar lo que parecía inevitable.

—No necesitas conocerlo, solo disfrutar —respondió él, restándole importancia a mis reservas—. Además, lo viste hoy al mediodía.

—No quiero —insistí, sintiendo una punzada de ansiedad.

—Me lo prometiste —contraatacó, con un tono de ligera reprobación.

—Te dije que lo pensaría —me defendí, sintiendo que me acorralaba.

—¿Por qué? ¿Qué te preocupa? —preguntó, con genuina curiosidad.

—Es un desconocido —respondí, sintiendo que la excusa se desvanecía ante la obviedad.

—Has estado con desconocidos antes. No entiendo por qué este te preocupa —insistió Demián, buscando la raíz de mi vacilación.

—¡Es tu amigo! ¿No te da... ? —balbuceé, incapaz de articular mi incomodidad.

—Exacto. Amigos, como tú y yo —respondió, con una calma que resonó en mi interior como un eco de la verdad.

Tenía razón. La línea entre amigos y amantes, cuando se cruzaba, podía generar un laberinto emocional complejo.

—Bruno, lo haremos luego. Keityn no se siente bien —dijo, con una cortesía que contrastaba con su insistencia anterior.

—Amigo, iba a llamarte. Mi madre llega en unos minutos y debo pasar la noche con ella. —respondió Bruno, liberándome de la situación incómoda.

Una sonrisa de alivio se dibujó en mi rostro. Había ganado esta pequeña batalla. Pero la victoria fue efímera. Demián, con una astucia tranquila, marcó el número de Alex, su otro amigo.

—¿Qué harás hoy?.—preguntó, con una curiosidad que parecía ocultar algo más.

—Tendré una hermosa noche de pasión con mi amada.— respondió Alex, su voz cargada de una sensualidad que me hizo sentir un escalofrío. —¿Por qué?.—añadió, con una pizca de suspicacia.

—¿Quieres divertirte?.—preguntó Demián, con un tono que me heló la sangre. No podía creer lo que estaba escuchando. ¿Acaso estaba invitando a Alex a una aventura a mis espaldas? Mi lealtad hacia Kelly, la pareja de Alex, se encendió como una llama furiosa.

—Déjame preguntarle a mi amada.— respondió Alex, dejando una pausa cargada de incertidumbre. ¿Acaso Kelly estaba al tanto de las intenciones de su pareja? La idea me revolvió el estómago.

—A las ocho en tu habitación.—anunció, con una seguridad que me dejó sin aliento. Mi rostro, estoy segura, reflejaba la confusión y el desconcierto que me embargaban.

—¿Por qué haces este tipo de cosas sin consultarlas?.— espeté, incapaz de contener mi indignación. ¿Cómo podía ser tan insensible a mis sentimientos y a la amistad que compartía con Kelly?

—Usted aceptó hace unos minutos.— respondió, con una calma que me exasperó aún más.

—Demián, él es la pareja de mi amiga.—le recordé, sintiendo que la traición me quemaba por dentro.

Quédate.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora