—Es una lástima que no pueda decir lo mismo —respondo, aunque no tenía ni idea de quién era, fingí que sí, manteniendo la compostura.
—Cosita hermosa… —me sonríe con una malicia que me hiela la sangre—. Necesito que seas buena conmigo y no hagas nada de lo que te puedas arrepentir. —Aún no asimilaba lo que estaba sucediendo, así que simplemente decido verlo fijamente, intentando tener mi mente en blanco.
—¿Qué demoni… —Damián se queda paralizado al ver tal escena, su rostro contorsionado por la sorpresa y la ira. En sus brazos aún llevaba al bebé, ajeno al peligro.
—Vaya, pero si aquí también está el pequeño travieso.
—¿Qué haces aquí, Alvin? ¿Por qué haces esto? —Damián comienza a caminar hacia él, con cierta determinación en sus ojos.
—Aléjate si no quieres que dispare —se queja Alvin, apuntando al bebé al percatarse de que Damián no pretendía quedarse con los brazos cruzados, era una amenaza clara lo podía percatarse en su tono voz.
—Damián, dame al bebé… —Me asusto ante tal situación, mi voz apenas en susurro de súplica—. Dame al niño y aléjate de él. —Alvin, que hasta ahora sé su nombre, me apunta al escucharme hablar, un escalofrío recorre mi espalda al dame cuenta de la gravedad del asunto.
—Mi amor, no quiero hacerte daño, así que por favor, haz silencio… —Por inercia, giro nuevamente hacia Damián, el cual levanta lentamente la parte trasera de su blazer para mostrarme el arma, una señal silenciosa de que está listo para actuar.
—Por favor, déjame ir a tomar al bebé.
—No. Aunque… —me sonríe con cierta malicia —, ahora que lo pienso, sería lindo verlo morir a ambos, tía y sobrino.
—Qué considerado eres.
—Sigues siendo la misma estúpida de siempre… —se queja, su voz llena de desprecio.
Lentamente, camino hacia donde está Damián, tratando de no mostrar mis verdaderas intenciones, mi corazón latiendo a mil por hora.
—Recuerdo aún cuando volaste por los aires al intentar salvar a Demián.
Vamos, Keityn, no le prestes atención. Solo camina.
—Creí que ese accidente, aparte de borrarte la memoria, te había puesto deforme, pero me equivoqué nuevamente.
Tratando de no centrarme en sus palabras, decido seguir mi camino hacia el bebé. Estábamos en peligro ahora, no debía simplemente prestarle atención a un hombre que no sabe con exactitud lo que dice.
—Odette siempre fue estúpida. Yo, en lo personal, te hubiese asesinado el primer día que me hubieras estorbado.
Tomo rápidamente el arma en mis manos para quitarle el seguro y disparar directamente en su pecho. Su cuerpo cae al suelo de manera automática, provocando que su arma caiga en el proceso. Sin pensarlo dos veces, corro hacia él para presionar el arma en su cabeza.
—En una cosa sí tenemos razón. Cuando algo te estorba, automáticamente debes quitarlo de tu camino —apunto en el centro de su cabeza—. Por ahora, solo mándale saludos a Lucifer de mi parte.
Su cuerpo rápidamente se termina de desplomar, dejando a la vista su patético cuerpo.
—Damián, llama a los hombres de Dimitri, necesito vaciar esta oficina antes de que lleguen… —Emma aparece de la nada con la respiración acelerada.
—Han llegado los… ¡¿Qué mierda?! —se sorprende al ver los dos cuerpos desplomados en el suelo.
Ignoro completamente la situación ante mis ojos para comenzar a abrir la bóveda. Necesitaba esconder los cuerpos antes de que esas personas subieran a la oficina.
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Quédate.
Teen FictionEn un mundo donde las relaciones laborales y personales chocan, una joven se encuentra atrapada en un torbellino de emociones tras iniciar una aventura clandestina con su jefe, Demián Petrov, conocido cariñosamente como "Mi Señor Gruñón". Aunque al...
