La familia de Abril era un torbellino de alegría pura, un coro incesante de risas y millones de chistes que se entrelazaban con regaños afectuosos. En medio de aquella sinfonía de carcajadas, la madre de Abril, Rebeca, se sentó a mi lado con una sonrisa cálida.
—Eres más bella en persona —me dijo, y sentí un rubor subir por mis mejillas.
Stefany, quien hasta ese momento sabía que era la mejor amiga de Abril, intervino nuevamente en la conversación.
—Te juro que cuando Abril me contó que estabas aquí no le creí en lo absoluto. Fue extraño para mí y para todos que estuvieras por aquí.
—Es normal que yo esté por las calles —respondí con naturalidad—. Soy una persona común y corriente como las demás.
—¿De una zona peligrosa? —preguntó Stefany con curiosidad.
—No —aclaré—. Ese día quedé accidentada y unos hombres quisieron robarme mis cosas. Como me resistí, terminaron golpeándome, lo que ocasionó que me desmayara. Agradecida porque cierta señorita me ayudó.
—¿Y sí la robaron? —Rebeca preguntó con genuina preocupación.
—Sí —confirmé, y un suspiro escapó de su boca.
—Mamá, su collar valía más de cien mil de dólares —soltó Abril, haciendo que los ojos de su madre se abrieran de par en par.
—¡¿Qué?! —exclamó Rebeca.
—Bueno, más o menos —aclaró Abril, y una carcajada general se escuchó.
—Yo estuviera muriendo —dijo Rebeca, llevándose una mano al pecho.
—A mí casi me daba un infarto —confesé—, pero mi pareja me ha dicho que no me preocupara, que él mandará a hacer otro para mí.
El padre de Abril, el señor Juan, que hasta ese momento había permanecido en silencio, habló por primera vez.
—¿Quién es tu pareja? ¿También es alguien famoso?
—Yo famosa no soy —respondí con una sonrisa—. Solo soy una modelo emprendiendo el rumbo a ser diseñadora.
—Eres perfecta —dijo Abril, y sentí su mano tomar la mía—. Y yo estoy feliz de que estés aquí.
—Yo también estoy feliz de conocer a tan maravillosas personas —respondí, devolviéndole el apretón—. Y respondiendo a su pregunta, señor Juan, mi pareja es Demian Petrov.
Un silencio se hizo en la sala, y luego, el señor Juan soltó un quejido.
—Siento que me voy a desmayar.
—Papá, no exageres —dijo Abril, girándose hacia mí con cierta diversión—. A mi padre le encanta el balance contador que llevan esas empresas.
—Imagínate —dije, girándome hacia el señor Juan—. Bueno, señor Juan, no lo haga cuando llegue ahorita a buscarme, lo haría sentir mal.
—¿Viene para acá? —preguntó, y noté un brillo de emoción en sus ojos.
—Sí. De hecho, viene a buscarme —confirmé.
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Quédate.
Fiksyen RemajaEn un mundo donde las relaciones laborales y personales chocan, una joven se encuentra atrapada en un torbellino de emociones tras iniciar una aventura clandestina con su jefe, Demián Petrov, conocido cariñosamente como "Mi Señor Gruñón". Aunque al...
