Capítulo 59

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"Mori cuando ví tus ojos cerrarse, es justo que vuelva a la vida ahora que despertaste".


M

is piernas flaqueaban, mis manos sudaban y mi subconsciente no asimilaba el hecho de tenerlo frente a mí, besándome de la manera más tierna del universo. No sabía con exactitud cómo reaccionar o qué decir; dudaba realmente si era él o simplemente producto de mi imaginación.

—Te amo... —susurró al separarse de mis labios fríos—. Deja de llorar, bonita, nadie ha muerto... —soltó en tono de burla.

Molesta ante su estupidez, decidí darle un manotón, separándolo de mi cuerpo. No comprendía por qué una persona que había hecho llorar a todos sus seres queridos simplemente bromeaba en lugar de calmarlos. Conociéndolo, sabía exactamente lo que diría: "Con mi presencia es más que suficiente".

—Eres un imbécil... —Okana lo golpeó por la espalda, provocando que soltara un pequeño quejido. Estaba herido, de eso era consciente.

—Qué linda bienvenida... —susurró sentándose en uno de los sofás del lugar.

La sala había quedado en completo silencio debido a que no sabíamos qué decir o qué preguntar para que no se hiciera más incómodo.

—Están muy graciosos todos, por lo que veo... —Okana ironizó mientras miraba de mala manera a los tres hombres que se habían encargado de ponerla entre la espada y la pared. Dimitri se burlaba de ella, y junto a él, ambos hermanos.

—Estoy demasiado agotado como para discutir con una rusa bipolar.

—¿Rusa bipolar? —enarcó la ceja—. ¿Te estás metiendo conmigo, ogro?

—Señor Gruñón, ese me queda genial —Me tomó de la mano, empujándome para quedar sentada a su lado.

—Idea de Keityn, ¿no? —Escuché la risa de Dimitri al otro lado del sofá—. No es para nada ingeniosa, ahora veo por qué eran mejores amigas —señaló a Okana, la cual simplemente le sacó el dedo medio.

Alejó su cuerpo del mío para levantarse y dirigirse hacia mis padres, los cuales simplemente veían de manera extraña la discusión que llevaban aquellos adultos inmaduros.

—Me hubiese encantado conocerlos en otro momento menos incómodo, pero aun así me presentaré. Demián Petrov, un gusto al fin conocerlos.

                       ✨🔮✨

—Buenos días, bonita —Un casto beso en los labios me despertó.

—Buenos días, cariño —Sonreí al tenerlo tan cerca.

No sabía cuánto necesitaba aquellos detalles hasta que los viví nuevamente. Extrañaba sus besos y aquella voz tan fría y rústica que me hacía querer escucharlo atentamente por horas.

—Al parecer alguien ha amanecido muy feliz el día de hoy —soltó con cierta ternura.

—¿Y por qué no estarlo?

—Qué cursi sonó eso —Se alejó de mi cuerpo para levantarse de la cama—. Vamos a darnos una ducha, deben estar esperando por nosotros allá abajo.

—Entra primero tú. Lo menos que deseo es que allá dentro te dé un ataque de deseo y quieras tomar mi cuerpo, eso nos haría llegar mucho más tarde al desayuno.

Con cierta duda, se dirigió rápidamente al interior del baño. Decidida a conseguir algo de vestir, salí de la habitación encontrándome con Dalila en el proceso.

—¿Por qué has salido de la habitación?

—Lo he hecho para buscar algo de ropa.

—Sabes que mi madre la traerá, así que vuelve.

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