Capítulo 51.

1K 96 14
                                        

-¿Tus ojos son azules por naturaleza o son lentes de contacto? -Elevé la mirada de la pantalla de mi móvil para posarla nuevamente en el grupo.

-Son naturales.

-Anoche no se veían tan claros como hoy.

-Es por mis cambios de humor, hay días en que tienden a ponerse un poco más oscuros.

Observaba con atención el vestido color miel que una de las amigas de Ángeles me había prestado para la ocasión, y finalmente me lo coloqué. Aún sentía una punzada de timidez, pero disfrutaba genuinamente la experiencia de compartir con estas nuevas personas.

Ya era jueves por la noche, lo que significaba que mi breve paréntesis de despreocupación tocaría a su fin en tan solo dos días. Quisiera o no, debía regresar a la realidad, a mi vida cotidiana.

Las horas se deslizaron con la misma fluidez que el alcohol en mi sistema. Pronto, todos, incluyéndome a mí, estábamos inmersos en la alegre despreocupación de la embriaguez.

Me encontré en la tesitura de revelar mi verdadera identidad y mi profesión, cuando una de las tantas almas festivas se acercó para pedirme un autógrafo para su hermana pequeña. La sorpresa inicial se disipó rápidamente, y todos acogieron la noticia con naturalidad, retomando la celebración con renovado entusiasmo.

-Aitana vs. Yenit -Apenas podía procesar lo que sucedía; el zumbido en mis oídos era ensordecedor, dificultando cualquier intento de concentración.

Me levanté de la cama con lentitud, luchando contra el aturdimiento y el dolor punzante que amenazaba con devolverme al lecho. Agotada pero con una sonrisa grabada por la noche inolvidable, decidí dirigirme al baño y luego buscar algo para comer.

La ausencia de los demás era palpable, un silencio inusual que llenaba el apartamento. Decidida a marcharme discretamente, tomé un lápiz y un trozo de papel:

"Debo regresar a casa, ha sido un placer coincidir con ustedes. Espero que nuestros caminos se crucen nuevamente. Les dejo aquí mi dirección y mi número de teléfono para que se comuniquen conmigo si necesitan algo; estaré encantada de ayudarles.

Atentamente,

Keityn Ross (o como ustedes me conocen, Aitana)."



✨🔮✨



A mi paso errante, solo era cuestión de tiempo para que me encontraran. Resultaba sorprendente la ausencia de una búsqueda activa; se suponía que mi bienestar debería generar preocupación.

Sin un solo dólar en mis bolsillos, la necesidad me impulsó a recurrir nuevamente a mi cuenta bancaria para comprar una pizza. Dudaba si me perseguirían o simplemente creían que lograría esfumarme sin dejar rastro.

Continué mi andar por las calles, buscando refugio en una pequeña taberna. Necesitaba el sopor del alcohol corriendo por mis venas, anhelaba la evasión de la embriaguez profunda, la pérdida de conciencia que seguramente precedería a mi inminente encuentro con la realidad impuesta.

-Buenas tardes... -dije, depositando la caja de pizza sobre la barra.

El castaño de mirada familiar me ofreció una sonrisa cálida antes de acercarse.

Quédate.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora