Mi gente... mi tribu... ahora vivo en la nación enemiga, visto su ropa y soy un importante miembro de la corte Real... esto se considera traición pero en mi caso no era así, todo esto lo hacía por ellos, por mi gente; sin embargo ahora ya no pertene...
Zuko: Si heeee... se me ocurrió que podría ser una buena idea para que empieze a confiar más en mí -dije tratando de no temblar del miedo-
Ozai: ¡No necesitas hacer eso! el miedo es un mejor método para hacer que las personas te obedezcan.
Zuko: Sé que el miedo puede funcionar, pero ella no es cualquier persona... hay que tener cuidado en que de verdad confie en nosotros o puede que no la tengamos bajo nuestro total control.
Ozai: ... puede ser, de todas formas es tu trabajo que ella esté de nuestro lado así que haz lo que quieras pero los quiero de vuelta antes de que hayan pasado dos días ¿entendiste?
Zuko: Claro Su Majestad.
Ozai: Más te vale... y no lleven ropa que los delate como parte de la realeza, no quiero escandalos.
Asentí en respuestá y luego mi padre se fue dejandome solo como siempre lo hacia.
Salí de la sala Real del Señor del Fuego aliviado de que mi padre nos haya dejado salir. Este era el plan de Nerea, hacer de cuenta que saldríamos a una cita e ir a la costa para evitar que el ataque se lleve a cabo; de este modo nadie sospecharía que nosotros ya sabíamos sobre el ataque y que solo estuvimos ahí de pura casualidad.
Ya estaba atardeciendo y como no sabiamos cuando o a que hora sería el ataque lo mejor era estar atentos en todo momento. Fui a mi habitación en donde estaba Nerea organizando todas sus cosas. Como ahora estabamos casados mi padre pensó que sería buena idea que vivieramos juntos en la misma habitación. No me quejaba pero la orden nos tomó por sorpresa.
Zuko: ¡Aceptó! -dije encuanto entré-
Nerea: Perfecto, todo está saliendo bien... tenemos que irnos cuanto antes para que logremos detener el ataque.
Ella estaba pensando mientras seguia tratando de organizar su ropa, me ponía un poco triste que no hayamos podido ir a ordenar que le hicieran ropa nueva porque de verdad le hacia falta.
Zuko: Mi padre me pidió que cuidaramos la ropa con la que saldremos para que nadie nos reconozca como los Príncipes de la Nación.
Nerea: ¡Qué irónico! Toda la ropa que tengo son los uniformes de la corte y la que me dejaron esta mañana en la habitación.
Zuko: Te prometo que en cuanto regresemos iremos a ordenar que te hagan ropa solo para tí.
Nerea: Gracias -dijo volteando a verme con una linda sonrisa- pero creo que usaré la que traigo puesta esta vez, es cómoda y me permitirá luchar libremente.
Zuko: Y yo usaré mi más informal.
Nerea: mju...... ¡¡Hey espera!! ¡¿Qué haces?! -me dijo tapandose los ojos con las manos-
Zuko: Tengo que cambiarme de ropa.
Nerea: ¡Si, pero no lo hagas frente a mi! ¿No puedes irte a otra parte?
Zuko: Te recuerdo que eres tú la que está en "mi" habitación -dije haciendo enfasis en la palabra mi-
Nerea: Y no es mi culpa, yo no dí esa orden... pero ¿sabes qué? voy a ver cómo está Vixey y me alcanzas después ¿está bien? -dijo tratando de aguantarse la vergüenza-
Ella se fue de la habitación y me dejó solo, me cambié de ropa y me llevé mis espadas para luchar en caso de ser necesario.
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