Narra Nerea
Pasamos el fin de semana en la playa de la Isla Ember y me alegra decir que a excepción del primer día los otros fueron menos tensos y nos la pasamos mucho mejor.
Dormimos hasta tarde y dimos paseos por la playa al atardecer, a veces todos juntos y otras veces solo Zuko y yo. Era hermoso ver el sol ocultarse en el océano, era como si por un momento la inmensidad del mar apagara la imponente luz del sol. Miraba sin falta el atardecer hasta que el ambiente se volvía tan oscuro que la noche llegaba y ese era mi momento favorito del día.
Luego cuando la luna estaba en lo alto Zuko entrenaba conmigo mi agua control, estaba débil después de no haberlo usado por más de dos meses pero un par de días fueron suficientes para volver a recobrar el ritmo; de nuevo me sentía en paz y eso era algo que no tenía precio.
Las cosas entre Zuko y yo habían mejorado pero aún no estaban del todo bien, no podía simplemente olvidar todo lo que había pasado en meses así como así pero ambos estábamos haciendo nuestro mayor esfuerzo.
Zuko: Vamos, sé que puedes controlar más agua que esa.
Nerea: Obvio que puedo "llamitas" -dije en forma de burla- pero no pienso arriesgarme, apenas han vuelto mis poderes y no quiero sobreesforzar mi cuerpo.
Zuko: ¿podrías no llamarme "llamitas"? es un apodo muy ridículo.
Nerea: ¿Entonces prefieres otro apodo "Zuzu"? -volví a decirle en tono de burla-
Zuko: Sabes que... "llamitas" me gusta más.
Seguí entrenando durante el resto de la noche y poco a poco volvía a sentir mi conexión con el agua, esa conexión que siempre me diferenció y que por alguna razón me hacía mejor maestra que los demás maestros agua.
Me movía al compás del agua a pesar de que era yo quien la controlaba, estaba tan concentrada en mi entrenamiento que sin darme cuenta terminé a un par de centímetros de distancia de Zuko, no sabía si el se había acercado o si yo había caminado hasta él o si las dos cosas habían pasado. Lo que si sé es que en ese momento me invadieron dos sensaciones totalmente distintas.
Por un lado seguía sintiendo miedo de tenerlo cerca, pero por otro lado recordaba que lo había perdonado y dado otra aoportunidad... no sabía a que pensamiento hacerle caso y por un momento me quedé paralizada.
Zuko: ¿Qué pasa? -preguntó dando un paso hacia mi-
Inconscientemente imité su gesto pero en sentido contrario, mientras el se acercaba a mi yo me alejaba y la distancia nunca cambiaba. No podía dejar de mirarlo con los ojos bien abiertos.
Zuko: Aún no lo olvidas ¿verdad?
Negué con la cabeza dandole la razón, de alguna extraña forma me rodeó dandome un abrazo por detrás que no esperaba.
Zuko: Escuchame Nerea, aunque parezca raro te comprendo, conozco el miedo mejor que cualquier otra persona en este lugar. Por esa razón no pienso presionarte, lo que pasó con Mai es...
Nerea: No es por lo de Mai ni es por ti... es por lo que dijo Azula ese día en la fogata, sus palabras aún resuenan en mi mente y pienso... que es horrible para mi que ella piense eso... me aterra que sea verdad.
No era mentira, Zuko y yo habíamos hablado sobre lo que pasó con Mai en el Palacio pero no sobre lo que pasó aquí con Azula, no podía sacarme sus palabras de mi mente y me molestaban todo el tiempo, quizá sea por eso que la había estado evitando estos últimos días... además de que me daba miedo tan solo recordar el hecho de que le di un golpe en la cara y ella no era de las que se resignan y olvidan.
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Nación Tribal
RomanceMi gente... mi tribu... ahora vivo en la nación enemiga, visto su ropa y soy un importante miembro de la corte Real... esto se considera traición pero en mi caso no era así, todo esto lo hacía por ellos, por mi gente; sin embargo ahora ya no pertene...
