Narra Nerea
Bajé del palanquín y pude ver el inmenso palacio de la Nación del Fuego, se veía bastante lujoso. Comparado con él, mi pequeño palacio de la Tribu del Agua no era nada.
Me quedé admirandolo por un par de segundos hasta que oí una voz que me dijo.
Zuko: Y bien... ¿No piensas entrar?
Nerea: B-bueno yo...... no estoy segura -dije con miedo-
Zuko: No puedes arrepentirte ahora, yo abandoné mi misión de invadir la Tribu Agua del Norte solo porqué dijiste que querías negociar la paz con nosotros... ¿Y ahora me sales con que tienes miedo?
Nerea: ¡¡No tengo miedo!! Es solo que aún no he ensayado lo que voy a decirle al Señor del Fuego -le dije como excusa-
La verdad era que yo sí tenía miedo pero no podía decírselo, o sino quién sabe qué me pasaría.
Zuko: Bueno, puedes ensayarlo en el camino.
Me tomó del brazo y comenzó a jalarme hacia el interior del Palacio.
Nerea: ¡¡Hey!! ¿Qué haces? ¿Por qué me jalas? Puedo caminar sola.
Zuko: Solo me aseguro de que cumplas tu palabra y vayas a hablar con el Señor del Fuego... sino lo haces, el fracaso de esta misión será mi culpa y yo no estoy dispuesto a ser castigado solo porque le di a una simple niñita la oportunidad de negociar la paz con nosotros -me dijo mientras me jalaba por las escaleras-
Nerea: ¿De verdad te castigarían por algo así?
Cuando dije eso el Príncipe Zuko se detuvo en seco, volteó a verme con una cara triste y me dijo.
Zuko: No tienes idea...
Oír sus palabras sólo hizo que me sintiera más nerviosa de lo que ya estaba, pero no me importaba porque yo hacía esto para salvar a la gente que amaba... y no me importaba morir o lo que tuviera que hacer para ayudarlos y asegurarme de que estuvieran a salvó.
En cuanto terminamos de subir las escaleras de la entrada al Palacio de la Nación del Fuego, el Príncipe Zuko me soltó de la mano de una forma muy amable... pero eso no fué lo que más me llamó la atención, en cuanto los dos estuvimos en la entrada, pode ver cómo Zuko veía hacía adentro del Palacio con melancolía... como si no le gustará estar aquí.
Pero eso era absurdo, él era el príncipe, y no cualquier príncipe sino el que iba a heredar el Trono del Señor del Fuego... así que ¿Porque estaba triste de regresar a su hogar?
Definitivamente no tenía derecho a opinar sobre él; claro que pertenece al ejército enemigo que atacó a mi tribu pero también ne está ayudando a negociar la Paz. Así que no creo que sea una muy mala persona... además en todo lo que llevo de conocerlo no me ha hecho nada malo, solo me ha gritado un par de veces, pero creo que es porque lo sacó de quicio.
Después de un par de segundos el guardia que nos habíamos encontrado en la entrada del palacio, al que Zuko le había dado una orden regresó.
Guardia: Su majestad, ya he hablado con el Señor del Fuego y dice que los recibirá ahora mismo.
Zuko: Muy bien... pues adelante Princesa, el Señor del Fuego te espera.
Nerea: Si... ¿Podría mostrarme el camino para verlo? -le pregunté al guardía-
El guardia se detuvo un momento a mirarme de pies a cabeza al principio no entendí porqué hizo eso así que no le de importancia. Pero al parecer el príncipe sí se dio cuenta.
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Nación Tribal
RomanceMi gente... mi tribu... ahora vivo en la nación enemiga, visto su ropa y soy un importante miembro de la corte Real... esto se considera traición pero en mi caso no era así, todo esto lo hacía por ellos, por mi gente; sin embargo ahora ya no pertene...
