Primo conatus

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El regreso a Hogwarts se abrió paso con los días, Louisette había decidido durante las vacaciones que perdería el temor de invitar a William a salir aunque ni siquiera se había animado a presentarse; Narcissa como la fiel amiga que era se dedicó a darle ánimos y apoyarla desde lejos.

- Oh, lo siento – dijo el joven castaño después de chocar con ella.

- No te preocupes – William le sonrió y regresó su mirada hacia el libro en sus manos – soy Louisette.

- William – respondió con una sonrisa.

- Soy prima de Adriel.

- ¿Así que tu eres la famosa prima de Shacklebolt? – Louisette asintió – hasta que te animas a presentarte como se debe y no detrás de una maceta.

- Si.

- ¿Puedo ayudarte en algo? – Louisette jamás pensó que invitar a un chico a salir fuese tan complicado, eran solo tres palabras pero aun así su lengua no cooperaba - ¿entonces?

- ¿Tienes tinta que te sobre? – el joven tomo uno de los tinteros sobre su mesa y se lo extendió a Louisette – gracias – la joven se dio media vuelta y salió corriendo de ahí lo más rápido que pudo.

- ¿Y bien? ¿Cuándo es su cita? – preguntó Narcissa cuando su amiga llego a su lado, Louisette negó con la cabeza y ocultó su rostro entre sus manos - ¿Dijo que no? Ese maldito, yo lo arreglo – la rubia se puso de pie, antes de que pudiera dar un paso su amiga la detuvo.

- No lo invite – confesó.

- ¿No? ¿Por qué?

- ¡Porque no pude! – varias cabezas se giraron por el grito de la chica – no pude – bajó la voz – es mucho mas complicado de lo que pensé.

- Lo practicamos durante días – Narcissa volvió a sentarse – incluso usamos a Reggie como señuelo.

- Lo sé, pero Regulus es Regulus – dijo – es muy distinto a William.

- Ya será a la próxima – Narcissa consoló a su amiga cabizbaja.

Louisette no era muy buena hablando con la gente, incluso hablar con sus amigos se le complicaba, comenzaba a agitarse y a hablar muy rápido cuando la atención de todos estaba sobre ella al grado de que muchas veces tenia que repetir las cosas 2 o 3 veces para que todo se comprendiera medianamente, el problema lo tenia desde muy pequeña y aunque ahora era mucho menos notable continuaba ahí.

- Me rindo – Severus dejo caer sus libros sobre la mesa en la que se encontraba Louisette y Narcissa, tomó asiento.

- ¿Respecto a qué? – dejó de garabatear en su cuaderno para ponerle atención al chico.

- Lily.

- ¿Evans? – el joven asintió – necesito más argumentos para comprenderte – el chico miró a la rubia a su lado.

- A Snape le gusta Evans desde hace años, pero ella no tiene el más mínimo interés en el – explico Narcissa.

- Gracias por recordármelo.

- Pero Evans acaba de entrar al colegio este año ¿Cómo puede gustarte desde hace años si la acabas de conocer? – el pelinegro rodó los ojos fastidiado.

- ¿Alguna vez utilizas tu cerebro?

- Una mas de esas y no respondo, Snape – amenazó la rubia – son vecinos – explicó.

- Eso tiene más sentido – dijo Louisette - ¿Y por qué te rindes?

- ¿Cómo quieres que tenga paciencia con ella? – reclamó.

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