Rihia
Me encontraba estudiando a una manada de Viperlobos, no muy lejos de la aldea. Las Huyuticaya teníamos una gran conexión con el bosque y todas las criaturas que lo habitaban, pero nuestro vinculo con estas criaturas era de los más especiales de todos. Al contrario de las creencias populares, nuestro clan no esta compuesto por guerreras a lomos de Thanators, ya que solo las más afortunadas conseguían un gran vinculo con alguna de estas criaturas, pero si que sentíamos especial inclinación por los Viperlobos.
Junto a mi se encontraba Metya, la segunda a cargo del clan, mano derecha de Nets'aluma, y la que también era mi mentora. Gracias a ella se todo lo que se, gracias a ella soy todo lo que soy a día de hoy.
La manada constaba de 13 Viperlobos, ese era el tamaño de una manada estándar, se componía de varios machos y hembras que eran dirigidos por una hembra y un macho alfa. Estos normalmente eran los progenitores o creadores de las manadas a las que luego se les unían otras hembras y machos jóvenes. Estudiaba su comportamiento, como con un simple movimiento de cola uno era capaz de advertir a toda la manada de un peligro inminente.
- Mira - Me dijo Metya. - Esa del fondo, la más cercana al rio, es la alfa, si te das cuenta...
- Su tamaño es algo mayor al del resto y la manada esta posicionada a su alrededor para captar cualquier señal, si, ya me he dado cuenta. - respondí a mi mentora con una sonrisa forzada, no entendía porque pero la lección de hoy se me estaba haciendo eterna.
- Esta bien, la lección a terminado por hoy, puedes retírate. - Me respondió ella. Tras lo dicho me disponía a adentrarme entre la maleza pero añadió. - Ma Rihia, no olvides que esta noche te toca ir de caza, hace días que no vas, Nets'aluma teme que pierdas practica.
- Sabes que no lo hare. - Le conteste divertida.
- Lo se. Ve con cuidado. - Me advirtió. Y tras un intercambio de miradas me adentré en las entrañas del bosque.
Pero no me dirigía hacia la aldea, no. Mi objetivo estaba un poco más al norte; así es, mi querido árbol milenario. No es la primera vez que lo hago, de hecho, llevo visitándolo desde el día en el que me encontré a ese na'vi en él. Llevo varios días observándolo, analizando su comportamiento, sus movimientos, la forma en la que se desenvuelve aquí... Todo esto, sin ser vista, claro.
Los primeros días fueron desconcertantes, no sabía hacer absolutamente nada, era como un bebé. Sí os dijera la de días que le costó darse cuenta de que las mejores ramas y maderas para construir armas eran las de los arboles de corteza blanca... También le costó lo suyo enterarse de que en el rio, aunque los peces más grandes son los más fáciles de pescar, los pequeños y escurridizos son los que más energía y proteína te aportan. Me di cuenta de que no se atrevía a probar ninguna de las bayas de la zona, y no era de extrañar, ya que dada la situación, lo más probable es que se intoxicara con alguna de ellas.
Hoy lo observaba más de cerca de lo normal, estaba afilando una lanza entre sus grandes manos. Eso si que parecía saber hacerlo bien, y aunque aparentemente fuera de mi edad, me di cuenta de que había cierta diferencia de tamaño entre ambos.
Aún no le había contado a nadie lo del na'vi, y tampoco tenía pensado hacerlo, ya que lo más probable sería que lo terminasen matando en menos de diez minutos. Y yo no quería recibir un sermón por mi imprudencia, ni quedarme sin mi nuevo descubrimiento.
De pronto algo roza mi espalda con suavidad y mi corazón da un vuelco. Me giro rápidamente procesando mil escenarios posibles en mi mente, y... ahí esta, mirándome con cara de no haber matado un Pa'li en su vida.
- Ruhna - Susurro, volviendo a respirar. - ¿Se puede saber que haces aquí?, si mal no recuerdo te dije que esperaras junto a la cascada, ¿recuerdas? - Pero al parecer mi regaño no le importó y me dio un leve cabezazo para que me subiera a su lomo. Miré hacia el cielo, era más de medio día, esta vez me había alargado un poco con mi observación. A si que me subí en ella y volvimos sigilosamente a la aldea.
Cayó la noche y un grupo de Huyuticayas salimos a cazar. La noche era uno de los momentos más peligrosos y a su vez hermosos del día, pero, ¿de que preocuparse cuando tu eres el mayor depredador? Al llegar a cierto punto nos dispersamos, todas nosotras sabíamos cazar, no era necesario ir en grupos para hacerlo, a si que para una caza óptima acordamos dispersarnos y volver al punto inicial al terminar la caza.
Definitivamente, este era el mejor momento de todos; los árboles, la vegetación, las rocas... todos ellos brillaban, cada uno de un color distinto bajo el oscuro cielo estrellado. El silencio y la paz que se respiraban eran de mis cosas favoritas, hasta que unos sonidos se escuchan; gruñidos, aullidos... y no estaban muy lejos de aquí.
Decidí seguirlos y en cuanto llegué al lugar de donde provenian no pude hacer otra cosa que disparar al macho alfa de una manada de Viperlobos. Le di a la primera, de lleno, la flecha atravesó su corazón matándolo al instante. Cuando cayó al suelo el resto del grupo se giró hacía mi asombrado al principio, luego listo para vengar la muerte de su líder. De hecho, yo misma estaba impactada por lo ocurrido, nunca antes había disparado a un Viperlobo, nunca, pero al ver a ese na'vi que llevaba observando días, puede que semanas, ser atacado por una gran manada, algo, instintivo, me hizo disparar sin pensarlo dos veces. No me dio tiempo a fijarme en su expresión de asombro ya que empezaron a abalanzarse sobre nosotros. Esquivé y aparte a varios empujándolos lejos de nosotros, pero esta vez sin intención de herirlos, finalmente al ver que sus ataques no daban resultado decidieron retirarse.
Me di la vuelta, ni siquiera lo miré cuando corrí hacia el macho que yacía sin vida en el suelo. No podía creerlo, no quería creerlo. Algo en mi se rompió, como si las fuerzas hubieran abandonado mi cuerpo y caí de rodillas junto al ya frio cuerpo. Le dediqué una palabras a Eywa, para que me perdonara y que acogiera a la criatura en su reino. Sin darme cuenta unas lagrimas salieron de mi, traté de continuar hablando, pero nada salía de mi boca. Sentí una cálida mano apoyarse en mi hombro.
- Skxáwng! - grité, lagrimas rodaban por mis mejillas, una mezcla del dolor y el enfado que sentía. - Todo esto es por tu culpa! No merecía morir!
- Ellos me atacaron, yo solo trataba de... - trato de explicar, pero lo interrumpí.
- Pxasìk! - volví a gritar, él se acerco un poco más a mi pero lo aparté y salí corriendo, me adentré en el bosque y lo perdí de vista. Esta había sido el peor día de caza sin duda alguna.
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Tanhì Taw ( Neteyam Sully )
Fanfiction━━━━━━━━━※━━━━━━━━━ Han pasado tres años tras la muerte de Neteyam y su familia trata de seguir adelante con su vida, pero de pronto, se ve interrumpida por una inesperada llegada. ━━━━━━━━━※━━━━━━━━━ ANTES DE LEER - La historia contiene varios sp...
