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Rihia

Y aquí estaba otra vez, en el bosque, terminando otro de mis entrenamientos junto a Metya. La lección de hoy había consistido mayoritariamente en la practica de mi puntería con el arco. A una gran distancia de donde nos encontrábamos había un florido árbol lleno de frutos, Metya quería que me concentrara y derribara la única baya que parecía estar podrida, sin duda alguna, por su ubicación y pequeño tamaño era un tiro muy complejo. Posicioné los pies firmes, controlé mi respiración y tensé el arco.

- Concéntrate en la baya.- dijo mi mentora. - Que todo lo demás desaparezca de tu mente. Céntrate en tu objetivo. - continuó. - Demuestra quien eres, de donde vienes, a quienes perteneces.

Tras una larga respiración solté la flecha, durante unos segundos el tiempo se paralizó, el característico silbido de la flecha era lo único que era capaz de escuchar, hasta que impactó, la flecha cayó junto a la baya tocando el suelo, Metya emitió un gritó eufórico.

- Ma Rihia, bien hecho pequeña. Tu madre estaría muy orgullosa de ti. - dijo, y pude percibir un brillo en sus ojos, ella quería mucho a mama, al fin y al cabo era su hermana menor, y aunque no llegué a conocerla, se que fue una buena guerrera y una increíble persona, Metya se encargó de dejármelo muy claro contándome todo tipo de anécdotas que recordaba sobre ella.

Ya era mediodía, eso daba fin a mi entrenamiento, iba a irme pero no pude evitar preguntar.

- Porque nuestro clan esta formado únicamente por guerreras? - dije, no hacia falta más, ella sabía perfectamente a lo que me refería.

- Deja que te cuente una historia, pequeña.- dijo, a lo que yo me acerque más a ella prestando mucha atención. - Esta es una profecía que nació mucho antes que tu, mucho antes que tu madre, mucho antes que yo incluso. - empezó. - Se dice que un hombre, liderará un gran clan que algún día atacará al pueblo Huyuticaya. No tendremos oportunidad contra los suyos, nosotras no podremos ganar esta vez... - hizo una pausa, parecía que quisiera añadir algo pero no dijo nada más.

- Entiendo - dije, no muy convencida. - Tu crees en ella? - me atreví a preguntar.

- Bueno, es una profecía, y como todas las demás los oyentes son los únicos capaces de hacerla realidad, o transformarla. - respondió, tan enigmática como siempre.

Dicho esto me despedí y me adentré en el bosque. No me encontraba lejos de la aldea cuando divisé algo azul entre la vegetación, o debería decir alguien. Que hacía ese skxáwng tan cerca de la aldea? Tan cerca de Metya? Si se lo encuentra y se entera de que sabía de su existencia... o no, la verdad no sabría a quien de los dos mataría antes.

Bajé del árbol en el que me encontraba, y muy silenciosamente me posiciono a sus espaldas; extiendo uno de mis brazos y toco su hombro con suavidad. Se sobresalta como es de esperar y se gira bruscamente. Nuestros cuerpos se encuentran a una distancia poco prudente, por lo que decido echarme hacia atrás. Parece reconocerme a lo que relaja su cuerpo y respiración. Por que, acaso no le perezco peligrosa? He de admitir que esto ultimo si que me a ofendido. Puedo observar que sus heridas están mucho mejor que la ultima vez, mis remedios si que han funcionado.

- Hola, eres tu otra vez. - habla. Iba a contestar cuando de pronto escucho algo, lejos, puede que a un par de kilómetros, es Metya, sin duda, esas pisadas, esa forma de deslizarse sobre la hierba... Así que corro.

Y parece funcionar ya que el skxáwng me persigue, bueno, al menos es una forma de mantenerlo alejado de Metya. Corro, corro y corro, no me hace falta mirar atrás, se de sobra que me persigue.

Neteyam

Sorpresa, otra vez a echado a correr, pero esta vez no se va a librar de mi tan fácilmente. No estaba seguro de lo que hacia, y si se lo pensaba mejor, se daba la vuelta y decidía matarme? Bueno supongo que en ese caso no tendría escapatoria. Corre rápido, silenciosamente; trepa arboles, salta de rama en rama, esquiva y rodea varias rocas... todo lo hace de tal manera que parece incluso fácil hacerlo, como si fuera algo que hace a diario. Sea como sea necesito su ayuda. Ahora que se que me entiende puede que me pueda ayudar, puede decirme donde estamos, puede que incluso sepa como llegar hasta el clan de los Metkayina... no puedo perder esta oportunidad, no, otra vez no.

De pronto la pierdo de vista, por un momento el miedo me invade; el miedo de no volver nunca, de pensar que tuve una oportunidad de volver con ellos y no la aproveché, miedo a volver a fracas... da igual, la veo. Se encuentra justo bajo la rama en la que estoy subido, a unos metros del suelo, ella corre y yo sigo corriendo casi a la par, pero para mi es mas difícil ya que además de correr a su ritmo tengo que mantener el equilibrio aquí arriba. El cansancio me llama, pero no pienso rendirme. Algo que tengo muy claro es que no aguantaré mucho más este ritmo, la persecución tiene que acabar; pero, como?

Una idea invade mi mente, no me doy mucho tiempo porque estoy seguro que si me lo pienso dos veces no lo hago, a si que sin pensar en las posibles consecuencias lo hago; salto de la rama en su dirección. Caigo sobre ella y procurando no poner todo mi peso sobre su cuerpo le inmovilizo las manos. Las posiciono sobre su cabeza para no hacerle daño, pero como era de esperar me bufa e intenta zafarse de mi agarre. En un intento desesperado por que deje de patalear y moverse hago ligera presión sobre su cuerpo con el mío. Parece que mi acción la a pillado desprevenida ya que durante unos segundos sus pupilas se han dilatado, debido a la sorpresa.

- Mawey, mawey - repito - No quiero hacerte daño. - le explico aflojando el agarre - Solo necesito ayuda. - hago una pausa - Tu ayuda. - Me mira a los ojos, por un momento se queda en silencio.

- Habla - me contesta

- No se quien eres, tampoco se donde estoy. - le explico - Pensé que talvez tu me podrías ayudar...

- Te equivocas skxáwng. - me interrumpe - Yo no se nada sobre ti. - me escupe

- Lo se, pero tu eres de por aquí verdad? - pregunto, algo se enciende en mi cuando asiente, esperanza. - Me pregunto si podrías ayudarme a saber donde estoy, como volver a casa.

- A tu hogar? - me pregunta curiosa.

- Si, mi hogar, eso es. Podrías ayudarme? - hablo esperanzado.

- Puede... -dice, cosa que no logro entender. - Y yo? - me dice.

- Tu... - trato de adivinar

- Yo que consigo? - pregunta obvia. - Tu consigues información, volver a tu hogar, y yo? Yo que consigo? - me quedo mudo, no sabía como contestar a eso.

- Lo que tu quie... - no me dejó terminar la frase.

- Vives lejos? - me pregunta.

- Si, bueno, eso creo. Yo soy Omaticaya, vivo en el bosque, pero no en este. - le explico con lo poco que yo se. Se queda pensativa unos instantes.

- Esta bien, te ayudaré. - dijo decidida - Yo te hablaré del bosque, te enseñaré todo sobre él, al menos lo que sea necesario para que encuentres tu hogar, y tu me hablaras sobre los Omaticaya. - concluyó.

- Irayo - agradecí casi sin pensarlo. De pronto una de sus manos rodeó mi brazo derecho y antes de que me diera cuenta ya se había soltado de mi agarre y se había subido sobre mi, inmovilizándome.

- No vuelvas a hacerlo entendido? - dijo seria. Yo asentí. Seguidamente se levanto de mi regazo, y se subió a una rama.

- Pey! - le rogué que me esperara - A donde vas? - no recibí respuesta a mi pregunta.

- No esperaras empezar hoy verdad? - me dijo - Hasta la próxima skxáwng! - se despidió

- Mi nombre es Neteyam! - dije, aunque claro, para entonces ya se había perdido en el bosque.

Y no fue hasta que llegué al refugio que me di cuenta de un pequeño detalle. Donde se suponía que nos íbamos a encontrar?

Tanhì Taw ( Neteyam Sully )Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora