HACE DOS DÍAS
EL HOTEL ESQUIRE
Mientras Victor caminaba, el vaso pendía precariamente de su mano recién
vendada. Por mucho que caminara desde una pared de la habitación hasta la otra
y de regreso, la inquietud se negaba a desaparecer. En lugar de menguar, parecía
cargarlo, y Victor sentía una estática mental crepitando en su cabeza mientras se
movía. De pronto, tuvo un impulso de gritar, agitar los brazos o arrojar su nuevo
vaso contra la pared. Cerró los ojos y obligó a sus piernas a hacer justamente lo
que no querían: detenerse.
Se quedó perfectamente quieto, intentando tragar la energía, el caos y la
electricidad, y de hallar silencio en su lugar.
En la cárcel había tenido momentos como ese, en los que la misma oleada de
pánico había subido como la cresta de una ola antes de cubrirlo. Haz que
termine, le había susurrado, lo había tentado la oscuridad. ¿Cuántos días había
resistido el impulso de actuar, no con sus manos sino con aquello que estaba
dentro de él, y fastidiarlo todo? ¿Y a todos?
Pero no podía. Ni entonces, ni ahora. La única manera en que había logrado
salir del aislamiento había sido convenciendo al personal, sin dejar lugar a
dudas, de que era normal, que no representaba un peligro, o al menos, no más
que los otros cuatrocientos sesenta y tres presos. Pero en aquellos momentos de
encierro y oscuridad, el deseo de hacer pedazos a todos los que lo rodeaban había llegado a ser incapacitante. Hacerlos pedazos a todos y salir de allí por sus
propios medios.
Ahora, igual que entonces, se contuvo, esforzándose por olvidar que tenía un
poder que podía usar contra los demás, un capricho afilado como el cristal.
Ahora, igual que entonces, les ordenó a su cuerpo y a su mente que se
aquietaran, que se calmaran. Y ahora, igual que entonces, cuando cerró los ojos
y buscó el silencio, surgió una palabra, un recordatorio de por qué no podía darse
el lujo de romperse; un desafío, un nombre.
Eli.
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Una obsesión perversa
Teen FictionVíctor y Eli eran dos estudiantes universitarios brillantes pero arrogantes que reconocían, el uno en el otro, la misma agudeza y la misma ambición. En el último año de su carrera, el interés compartido por la adrenalina, las experiencias cercanas a...
