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CAPÍTULO 2: What now?

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—¡No podemos seguir huyendo! ¡Esto se va a extender por todo el planeta!— Sam estaba girado en el asiento, observando aquel humo que les perseguía. Ambas chaquetas se encontraban ahora tiradas a sus pies.

—¡¿En serio?! ¡Bueno, pues Einstein, hasta que se te ocurra otra maldita idea, voy a seguir conduciendo!

—Tenemos que avisar a Cas— cogió su chaqueta del suelo y se puso a rebuscar en los bolsillos hasta que encontró uno de los teléfonos móviles que usaban.

Después de casi un minuto, se apartó el móvil del oído y dio toques en la pantalla.

—¿Y bien?

—No lo coge— dijo acercándose otra vez el teléfono—. Crowley tampoco.

—¡Sigue intentándolo!

...

Bajaron las escaleras que daban acceso a una especie de sótano. Las ventanas estaban hechas de vidrios de varios colores, sobre los que habían pintado con grafiti de color rojo varios sigilos de ocultación tanto para demonios como para ángeles. Había varias columnas por la sala, y en el medio una gran mesa de madera sobre la que había un cuenco de metal, con un mortero al lado.

—¿Qué clase de ritual satánico habéis montado aquí?— preguntó Dean cabreado, mientras Sam pasaba por su lado corriendo.

—¡Cas!— hasta que el rubio no vio a Sam agacharse al lado de un cuerpo no cayó en la cuenta de que prácticamente tenía a Castiel tirado en el suelo delante de él.

—¿Cas? Pero ¿Qué coñ...— comenzó a decir mientras llegaba a su lado.

—Ardilla— una voz ronca hablaba desde casi el final de las escaleras.

Cuando ambos levantaron la mirada se encontraron con Crowley tirado en el suelo, apostillado contra la pared y lleno de sangre. Sam se levantó corriendo del lado de Castiel y se fue hacia él, cogiéndolo de la pechera, incorporándolo y estrellándolo contra la pared.

—¿Qué cojones le has hecho?

—Cálmate chico grande, sólo lo he dejado inconsciente— el mayor de los Winchester intentó despertar a Cas cogiéndole del hombro y moviéndolo un poco. Tenía los pómulos llenos de sangre, como si hubiese empezado a sangrar por los ojos—. Si fuera tú no le despertaría, al menos que quieras que se te lance encima como un tigre.

—¿Dónde esta Rowena?

—Mi querida madre se ha dado a la fuga después de lanzarme al pequeño ángel encima. Deberíais dejar de doparle.

—¿A dónde ha ido?

—¡Soy el Rey del Infierno! ¡No un maldito GPS!

—¿Qué hacemos con Cas?— preguntó Dean.

—Deja que este inconsciente un par de horitas, hasta que se le pase el efecto del hechizo.

—¿Pero qué ha pasado?

—Rowena quería vengarse, para revertir la marca tenía que verter la sangre de la persona a la que más quería.

—¿Y cómo es que tú no estas muerto?— volvió a intervenir Dean.

Crowley señaló con la cabeza a otro rincón de la sala. Otro cuerpo, aparcado en la esquina de la sala.

—Nunca ha destacado por tener el premio a la mejor madre. Óscar era su niñito del alma.

—Y yo me quejaba de mi familia— comentó el rubio, obteniendo una mirada reprobatoria por parte de Sam.

Se encogió de hombros como diciéndole "eh, es la verdad". La relación entre Crowley y su madre nunca había sido buena.

—Vale, ¿ahora qué hacemos?— preguntó Sam—. Tenemos a la oscuridad básicamente pegada a nuestros talones.

—Yo voy abajo, necesito adecentarme, este ha destrozado uno de mis trajes preferidos. Luego si eso me comentáis cualquiera que sea el lió en el que os habéis metido ahora— apenas un segundo después Crowley había desaparecido delante de sus ojos.

—Hijo de puta... Sam ayúdame con Cas. Tenemos que llevarlo al coche.

BECOMING A HUNTER ⇘ SUPERNATURAL ✓ EDITANDOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora