Al menos había dejado de sangrar. Era lo único que se repetía una y otra vez. Su ropa ahora también estaba seca, después de que la hija de puta aquella le tirase el vaso de agua encima. Aquello le había costado pasearse en ropa interior por toda la sala mientras su vestimenta se secaba aparte.
Estaba segura de que, demonios o no, si le estaban vigilando habrían disfrutado de las vistas. Por normal general, lo único que había hecho en los dos primeros días era beberse el agua que le traían. Sabía que sin comida podía sobrevivir muchísimo tiempo, pero sin agua no sería capaz de sobrevivir ni tres días. Suficiente había hecho con malgastar el vaso que le había traído la morena.
Habían pasado tres días desde aquello, y desde entonces había consumido todo lo que le traían, necesitaba tener fuerzas para lo que había planeado. Podría haberlo hecho desde el día anterior, pero su cambio de actitud respecto a la comida podría haber levantado sospechas. Esperaba que el tiempo que había esperado fuese el suficiente.
Suponía que habían reducido las comidas normales de una persona a dos para evitar que tuviese las fuerzas suficientes como para atreverse a levantarse contra ellos. Pero lo que no sabían es que desde que había dejado el búnker estaba casi acostumbrada a comer eso, y muchas veces con una le bastaba. Además no habían contado con su menudo cuerpo, aunque en los últimos tiempos lo había convertido casi todo en fibra.
Había descubierto el gran entretenimiento que era tumbarse en el suelo, bocabajo. Le permitía relajarse, y muchas veces imaginaba como sería todo en el exterior, cuando lograse salir de allí.
Iría directamente a buscar a Dean. Estaba segura de que lo primero que diría al verla sería "Esa es mi chica", y después comenzaría a quejarse sobre el destrozo que había sufrido el Impala. Su "nena", como el solía llamarlo.
Emma se cabreaba cuando a ella le llamaba igual. "No me cosifiques". Le había prohibido llamarla así. Y a cambio había conseguido que Gin se hiciese su mote oficial. Había querido matarlo los primeros días cuando la llamaba así. Al principio pensaba que se refería a ella como Ginebra "No soy una de tus bebidas alcohólicas", recordaba haberle dicho en algún momento. Cuando Dean le confesó que había sido por el color de su pelo, se sintió completamente estúpida. ¿Cómo no podía haberse dado cuenta de aquel estúpido juego de palabras? Al fin y al cabo Dean no destacaba siempre por ser ocurrente, aunque a veces no podía entender cómo funcionaba su cabeza a la hora de hacer conexiones y menciones en los momentos más inoportunos.
Pero no iba a engañarse, si había algo que le gustaba de él eran esas cosas. Como era capaz de hacerles reír en las peores situaciones, incluso cuando muchas veces el mismo se encontraba más hundido que los demás. Le encantaba y cabreaba a partes iguales como era capaz de tratar de protegerlos cuando quizá él era el que más peligro corría. Bromeaba cuando lo amenazaban, se ponía chulo y a la gente le daban ganas de partirle la cara, pero en el momento en el que la amenaza era dirigida para ella o para Sam, su expresión cambiaba por completo y parecía estar a punto de saltar sobre esa persona como un león sobre un cervatillo. Y Dios, Emma a veces incluso lo lamentaba por aquel cervatillo.
Su oído pegado al suelo la alertó sobre la llegada de su nueva ración de comida. Se sentó, imitando la postura de siempre y esperando que no se notase la tensión. Un crujido de la puerta y después esta se abría. Siempre era lo mismo, sabía que por los sonidos antes de que esto ocurriese, debía haber dos cerrojos como mínimo en la parte exterior de la puerta.
Esta vez apareció un hombre, y como siempre se situó de espaldas a ella. Sacó un trozo del vaso de cristal que había roto la mujer tres días antes de la cinturilla de los pantalones, sin evitar pensar en lo descuidados que habían sido. Unos minutos después de que la mujer le tirase aquel vaso, había vuelto a entrar con la cara amoratada y había recogido los trozos de cristal restantes, sin darse cuenta de que Emma se había quedado con uno. A partir de ese momento habían traído siempre vasos de plástico.
Se incorporó rápidamente, tratando de no hacer ruido en el proceso, mientras aquel tío dejaba la comida en la zona de siempre, nunca se alejaban más de un paso de la puerta. Clavó el trozo de cristal sobre su cuello, intentando que su conciencia no emergiese mientras el cuerpo agonizante caía al suelo.
Matar a demonios y otro tipo de monstruos era una cosa, pero matar a un ser humano... Se había dado cuenta de que no había demonios poseyéndolos por la reacción de la mujer al meterse con su aspecto físico. Los demonios que había conocido hasta ese momento habían sido atractivos. Las mujeres habían sido altas, esbeltas, delgadas, podrían haber sido perfectamente modelos, y lo mismo podría haber dicho de los hombres. Por eso no entendía porque Crowley había elegido aquel cuerpo. Una vez había oído decir a Dean que una amiga de los hermanos había tenido una cita con él con la excusa de que era un británico atractivo.
Cogió el arma reglamentaria que había visto que todos llevaban cuando entraban en la habitación y corrió como alma que lleva el diablo. Según salió por la puerta diviso un pasillo y sin pensarlo comenzó a recorrerlo con toda la rapidez de la que se vio capaz. Notaba casi como si sus piernas volasen, después de cinco días encerrada había pensado que le costaría más coger ritmo. Aunque no consiguiese salir de allí, habría merecido la pena por la libertad que sintió con aquella carrera.
Un cuerpo apareció delante de ella por una puerta lateral del pasillo. Disparó sin pensar en si se trataría de un demonio o una persona, directo a la cabeza, y rezando porque las clases que le habían dado de puntería los Winchester surgiesen algún efecto. Si le daba en alguna otra parte del cuerpo y era un demonio, no le serviría de nada. Pero los demonios eran como los zombies, aunque aquello no los matase, el cuerpo les era inservible y no encontrarían otro ser humano lo suficientemente rápido como para llegar hasta ella.
Detrás de aquel tío salió otro y Emma se vio obligada a repetir el proceso, y después seguir corriendo. La inteligencia de aquella gente no debía ser muy alta si no habían retirado los carteles luminosos que llevaban a la salida de emergencia. Giró a la izquierda cuando se le acabó el pasillo y siguiendo las indicaciones de las flechas.
Y entonces la mujer que le había tirado el vaso de agua encima se situó delante de ella. Humana o no Emma le tenía rencor, al fin y al cabo era la única con la que había conseguido una respuesta y no de la mejor manera posible. Por un momento maldijo la suerte de aquella mujer, no sabía si agradecerle por haberle dado la pista que necesitaba para salir de allí. En cambio, sonrió a modo de disculpa y cuando llegó hasta ella intercambió un par de golpes y después hizo lo mismo que con el tío que había entrado en la sala en la que había estado retenida. Cayó con el cuerpo de la mujer en brazos al suelo, y después se incorporó con toda la rapidez de la que se sintió capaz.
Una persona se lanzó sobre ella cuando pasaba por una abertura en el pasillo en que se encontraba, estrellándola contra la pared. Recibió un golpe en la cara, y movió la cabeza a tiempo para no recibir un segundo. Lanzó la cabeza hacia delante tratando de distraer a su captor, pero ella pareció hacerse más daño que él. Forcejeó y soltó dos disparos en el abdomen del hombre, rogando porque fuese una persona real, y no un demonio. Pero la suerte que la había acompañado hasta ese momento parecía haberle abandonado y cuando fijo la mirada en los ojos de aquel hombre los vio negros como un pozo. Se las apañó para poner la pistola bajo su mandíbula y apretó el gatillo.
Nada, se había quedado sin balas. La mueca torcida de aquel hombre se convirtió en una sonrisa. La última sonrisa que vio antes de sentir el primer impacto en el estómago, obligándola a doblarse sobre sí misma. La última sonrisa antes de sentir el golpe en la sien y abrazar a la oscuridad. No le dio tiempo a que la ansiedad le invadiese, pero si para sentirse totalmente gilipollas como para haber pensado que aquello habría sido fácil.
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BECOMING A HUNTER ⇘ SUPERNATURAL ✓ EDITANDO
Fanfiction❝Saving people, hunting things. The family business.❞ ( temporada diez en adelante ) cover by winchesterxflares
