Una victoria para Zephyr
¿Qué realidad esperas?
Si mueres una vez no podrás cambiar ese destino, es un punto muerto, no uno de inflexión.
¿Y si esta vez triunfa el mal?
Si mueres una vez... Ya lo sabes. Pero... ¿quién fue el primero en morir?
Todo salió mal, Zephyr resultó ser mucho más fuerte de lo que se estimaba, y eso que ya estima un poder descomunal. Un error en la batalla le costará la vida a Takeshi y a todos los que lo acompañan. Los guerreros de Zephyr incrementaron su poder como si hubiesen recibido un hechizo, y masacraron a espada a todos los que luchaban contra ellos.
Al observar la situación, Elowen ordenó una retirada y Vespera no se quedó atrás. Sin embargo, los soldados manipulados por Zephyr no tenían intenciones de dejar escapar a nadie; su sed de sangre era palpable. Con una destreza mortal, comenzaron a segar vidas de elfos que huían aterrorizados. En medio de esa persecución, Aelarion y Galadriel se quedaron atrás, sacrificándose por Elowen. Aelarion recibió una puñalada directa en el corazón, un golpe certero que lo derribó instantáneamente, mientras que Galadriel cayó víctima de un corte en el cuello que le robó la vida al instante. Elowen, consumida por el desespero y el dolor, deseaba correr hacia ellos, intentar salvarlos, pero Thalassar la sujetó con fuerza del brazo mientras huían.
Una vez a salvo, Elowen se zafó de su agarre con furia y acusación.
—¡¿CÓMO PUDISTE DEJARLOS?! ¡¡LOS ABANDONASTE Y ME ARRASTRASTE A ESTO!!
Thalassar se encogió de hombros, su dolor evidente mientras cada músculo en su cuerpo se tensaba. Con los puños apretados, defendió su posición: —¡No es cierto! ¡¡¡No los abandoné!!!
—¡CLARO QUE LO HICISTE!—interrumpió con rabia—¡¡Son tus hermanos, y Aelarion era mí...!!—las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos; un nudo en su garganta le impedía seguir hablando.
—Precisamente por eso—respondió él con voz resignada, su expresión tornándose seria mientras las lágrimas resbalaban silenciosamente por sus mejillas—. Aelarion y Galadriel quisieron salvarte. Aelarion... no solo por deber, sino porque te ama; lo sabes bien. Y ellos... ya no tenían oportunidad. Por eso cumplí el deseo de mi hermano de protegerte. Sé que es lo que quería porque lo conozco bien, y tú también.
Elowen se quedó en silencio un momento, sabía que tenía razón, pero el dolor la cegaba. Miró el reluciente anillo en su dedo cargado de arrepentimiento y una promesa que ahora estaba vacía. En ese instante se acordó de Takeshi, de aquel día cuando solo acariciaba su anillo mientras era acusado.
—Esta batalla se perdió, Elowen... está pérdida.—sus lágrimas corrieron con más intensidad, pero las limpió enseguida.
—Entonces Takeshi también está... muerto—su voz apenas fue un susurro cargado de pesar.
.
Takeshi yacía en el suelo, vencido pero no muerto. Sus brazos y piernas estaban firmemente atados con gruesas cadenas que lo mantenían inmóvil, el frío metal presionando su piel mientras le daba un soporte incómodo. A su espalda, a una distancia prudente, se encontraba Hikaru. Estaba tan apresado que solo podía mover la cabeza, sus ojos reflejaban la desesperación de su situación. Cada intento de liberarse era en vano; las cuerdas que lo mantenían cautivo parecían apretar aún más con cada movimiento.
Cyrus estaba al borde de la inconsciencia. Su cuerpo temblaba débilmente, luchando contra el sueño que Zephyr no le permitía alcanzar. La presión se sentía pesada, como si el mismo tiempo estuviera detenido mientras Zephyr lo vigilaba con una mirada implacable.
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Luang. De Lord a plebeyo.
Fantasy¿Conoces la traición? Puede que sí, ¿pero conoces la verdadera traición? Una traición que va más allá de lo emocional o simple rechazo. Takeshi experimentó tal traición de parte de su pueblo, quien a pesar de su diligencia, exigencia y esfuerzo para...
