Zona de Lobos.

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(Cuando visitaban Bestheim).

En un momento donde estaban todos juntos, fueron a una taberna antes del anochecer, cuando el cielo estaba dorado.

En una esquina se encontraba una manada de lobos, un macho dominante con su harem de hembras, sin embargo, las hembras parecieron cautivadas por el semi-humano que vieron por primera vez. Veían todas las acciones de Hikaru con interés, y esto claramente enfureció al lobo, y como es costumbre, fue a reclamar con la intención de batallar.

Dicha bestia se levantó con una mirada filosa y se acercó a Hikaru, lo miró con desdén mientras gruñía, llamando la atención de todos los presentes, quienes los veían con descaro fijamente, algunos dejaron hasta de comer.

—¡¿Qué hace un semi-humano como tu en este territorio?! ¡Pensando que puedes quedarte con lo que te plazca!

Hikaru completamente desinteresado, apenas volvió hacia él y respondió, lento, pero audible: —No discriminar especies, tengo entendido que es una de las leyes.—tomó un sorbo de su bebida mientras el lobo parecía enloquecer de rabia, luego añadió: —Ademas, ¿quedarme con lo que me plazca? se más específico, porque si te refieres a esta comida, estoy pagando por ello.

Con una mirada desafiante, gruñó: —¡Piensas que solo puedes llamar la atención y querer robar la manada! Eso es lo que hacen todos los que son como tu, ¡Cómo cobardes intentan evadir la confrontación mientras intentan reclamar lo que no es suyo!

Hikaru respiró hondo, tratando de no perder la compostura. Echó un rápido vistazo a su equipo, quienes lo miraban en silencio y algo alarmados por la escena, luego desvió la vista hacia las lobas, quienes lo miraban con intriga. Frunció el ceño y desinteresado respondió:

—Solo estoy aquí para disfrutar de una buena bebida. No estoy buscando problemas ni manadas.

La tensión se palpaba en el ambiente; todos observaban, expectantes, a que estallara una pelea. No era sorprendente, después de todo, eran bestias.

—Pero yo busco un desafío. No puedes ignorar mi presencia. Si las lobas te miran, es porque sienten curiosidad por un extraño —se acercó un poco más, mostrando sus afilados dientes.

—Curiosidad no equivale a interés. Además, no estoy aquí para impresionar a nadie, especialmente a ti —respondió él con una sonrisa despreocupada. Tras dirigir una última mirada a su equipo, se levantó para marcharse—. Es mejor que me vaya antes de que esto empeore —comenzó a caminar hacia la puerta. Kattie intentó detenerlo, pero antes de que pudiera advertirle que eso solo provocaría una confrontación, un grupo de bestias y semi-humanos salió apresuradamente, rodeando a Hikaru.

—Normalmente no admiten peleas en las tabernas, y aquí parece ser un espectáculo deseado...—habló entre dientes con desdén y repudio.

La atmósfera se cargó de tensión, como si el aire mismo estuviera a punto de estallar. El lobo, furioso, dio un paso al frente, su cuerpo tenso y listo para saltar. Las hembras a su alrededor se agazaparon, sus miradas alternando entre Hikaru y su líder, indecisas pero intrigadas.

—No puedes simplemente marcharte así —rugió el macho, su voz resonando como un trueno en la sala—. Aquí nadie se va sin enfrentar las consecuencias de sus actos.

Hikaru se detuvo un momento, sintiendo el peso de las miradas sobre él. Con un suspiro, giró lentamente sobre sus talones y se enfrentó al lobo una vez más. Esta vez, su mirada era seria y decidida.

—Si lo que buscas es una pelea, entonces tendrás que demostrar que eres más que solo palabras —dijo con firmeza.

El lobo mostró los dientes en una mueca desafiante, pero en su interior una chispa de duda comenzó a encenderse. Las lobas lo observaban con sus ojos brillantes, y eso solo intensificaba su rabia y orgullo.

Luang. De Lord a plebeyo.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora