Respiración agitada, jadeos leves, sudor corriendo por sus cuerpos desnudos, caricias y besos esparcidos. Ambas parejas hicieron lo que tanto habían anhelado, en un entorno lleno de paz y tranquilidad.
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Los rayos del sol iluminaron la habitación, las tablas brillantes y cuidadas, así como las sábanas desordenadas. Mayl se despertó por la claridad, abrió sus ojos lentamente y lo primero en notar es que Ryuko no estaba con ella.
Se estiró, se preparó, y cuando estaba lista, salió.
El patio de la casa era enorme, habían pergolados extensos, senderos de madera cruzando el poso de agua donde nadaban ranas y peces dorados; jardines de hierbas, con plantas medicinales y flores aromatizantes, y bancos de piedras. Mayl se detuvo en el sendero para admirar el poso, pero su mente se concentraba en su reflejo, en sus recuerdos, y en las marcas que aún tenía mientras sonreía con satisfacción.
Luego de unos minutos, sintió unos cálidos y firmes brazos rodear su cintura.— Buenos días, mí Mayl.
—Buenos días, amor.
Recostó su mentón en el hombro de ella.—Al fin, luego de una semana te animaste a salir de la casa.
—Sí... Bueno, ya como viste, estoy mejor—se giró hacia él, cruzando sus brazos por su cuello, reía con sutileza—. Ahora sí puedo ver a detalle las tierras que recuperaste.
—Gracias a ti; recuperé gracias a ti.
Caminaron por el sendero de madera, viendo cada hacienda con sus trabajadores recolectando los alimentos. Mayl estaba disfrazada de semi-humano, un regalo permanente de Cyrus.
—"Si algún día quieres volver a ser completamente humana, toma un sorbo de esta". Ese fue el encargo de Cyrus.—dijo Takumi antes de irse tan rápido como llegó".
Se sentó bajo un árbol junto a Ryuko, admirando todo el terreno, pensando en todo lo que había pasado hasta ahora. ¿Finalmente estoy dónde debería estar? un lugar donde alguien realmente me aprecia y ama... Luego de tantos años... ¿de verdad esto está pasando?
—¿Mayl? ¿estás bien?—tomó su mano junto al suelo.
—¿Eh?—ladeó la cabeza.
—Te quedaste viendo un punto fijo, parecías perdida. ¿Está todo bien?
—Sí... solo estaba recordando... ¡Y haciendo planes en mí cabeza para los dos!
—Planes ¿eh?, ¿qué clase de planes?
—Cosas que podríamos hacer juntos... ¡Te mostraré las delicias de la comida humana!
Ryuko sonrió, sintiendo que el corazón le latía con fuerza ante la emoción de las palabras de Mayl.
—Eso suena increíble—respondió, su mirada brillando con curiosidad—. Siempre he querido saber más sobre la comida humana.
—¡Perfecto! Podemos empezar con algo sencillo, como preparar una cena juntos. He estado pensando en hacer un guiso de verduras frescas y tal vez un postre de frutas.
—Me encanta la idea—dijo Ryuko mientras se acomodaba a su lado imaginando la escena: risas y buena comida—. También me gustaría incluir algo especial en nuestra cena... ¿qué tal si hacemos un brindis por nuestra nueva vida aquí?
—¡Sí, un brindis! Pero antes... necesito que me prometas algo—dijo ella, mirándolo con seriedad.
—Claro, lo que quieras.
—Prométeme que siempre estarás a mi lado, sin importar lo que pase. Quiero enfrentar todo esto contigo.
Ryuko tomó su mano con firmeza y la miró a los ojos con un poco de vacilación y desafío.
—Te lo prometo, siempre estaré contigo. Pero... ¿qué harás tu a cambio?
—Dejaré la perrería.
—¿Qué?
—Que siempre te amaré a ti, nunca te seré infiel.
Ambos sonrieron y se sintieron invadidos por una sensación de paz y esperanza. Una vida completamente diferente.
«Finalmente todo cambiará para mí».
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Entre senderos florales, cuando la luna estaba en su máximo esplendor, Takeshi caminaba junto a Nadia bajo el cielo estrellado. Tomaba su mano con dulzura y amor.
—¿Falta mucho?—preguntó Nadia mientras se dejaba guiar.
—Solo un poco.—Siguieron hasta que un tenue brillo iluminó sus cuerpos, las flores "luna cristal" florecieron completamente ante la luna, creando un sendero casi místico.
—Es...—caminó al centro, los pliegues de su ropa volando entre las flores.—increíble... hermoso.... es...—se volvió hacia él, cubriendo levemente sus labios con sus dedos.
—Es la promesa que hice años atrás, lamento que apenas la haya podido cumplir—se acercó a ella mientras sonreía—, en mi viaje visité muchos lugares hermosos, lugares los cuales juré que te mostraría—tomó sus manos llevándolas a sus labios—. Había todo un mundo fuera del palacio que ahora podemos explorar con libertad, si deseas seguir este camino conmigo...
Nadia cerró los ojos, no dudaba en su respuesta, pero pensó en las dos rutas. Si volvía a su tierra natal y daba una explicación de cómo sobrevivió, la volverían princesa otra vez y tendría su vida llena de lujos, pero sería esposada nuevamente. En cambio, si se queda con Takeshi, aunque tendrán que trabajar para mantenerse, explotaría toda la vida fuera de las miradas filosas y manipuladoras de la realeza.
Abrió los ojos nuevamente, no le respondió con palabras, se inclinó hacia él y sus labios se encontraron en un suave roce, como si el tiempo se detuviera y solo existieran ellos dos en ese instante mágico. El aroma de las flores envolvía el aire, y cada pétalo parecía celebrar su unión con un suave susurro.
—No necesito lujos, Takeshi—murmuró Nadia contra sus labios, sintiendo el latido de su corazón resonar en el silencio de la noche—. Lo que realmente anhelo es la libertad. Contigo, cada día puede ser una aventura.
Takeshi sonrió, su mirada llena de ternura mientras acariciaba su rostro con la yema de los dedos. —Entonces, hagamos de este momento el comienzo de nuestro viaje. Prometo que luego de terminar nuestra misión, los pasos que daremos serán hacia un futuro pacífico y armonioso.
Nadia sintió una oleada de emoción al escuchar sus palabras. Era como si cada flor a su alrededor floreciera en respuesta a su decisión. Se separaron ligeramente, y en ese instante, ambos supieron que no había vuelta atrás. La vida que habían dejado atrás se desvanecía como un eco lejano, reemplazada por la promesa de un nuevo amanecer.
Y así, entre risas y susurros compartidos, se adentraron en el sendero iluminado por la luna, dispuestos a escribir su propia historia, llena de amor, ternura y la magia de lo desconocido.
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Luang. De Lord a plebeyo.
Fantasy¿Conoces la traición? Puede que sí, ¿pero conoces la verdadera traición? Una traición que va más allá de lo emocional o simple rechazo. Takeshi experimentó tal traición de parte de su pueblo, quien a pesar de su diligencia, exigencia y esfuerzo para...
