Cuarto cuento.

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Muchos líos

"Cuando ya formaba parte del equipo, un día nos encontramos explorando unas ruinas que nunca había visto antes. Eran realmente impresionantes, como si estuviera caminando en un mundo completamente distinto. Aunque no estoy segura de qué tipo de ruinas eran, se podían ver restos de un calabozo expuestos, cráneos y cadenas, así como objetos enterrados y deteriorados, como figurillas y retratos irreconocibles.

Takeshi me había advertido claramente que no me separara de ellos, ¡y efectivamente lo cumplí! Sin embargo, en un momento me distraje observando un brillo extraño y, al girarme, me di cuenta de que ya no estaban. Nadie estaba a mi alrededor.

Caminé un poco hacia donde claramente ellos no se encontraban, y pensé: "Bueno, si ya me he perdido, ¿por qué no seguir explorando? De todos modos, vendrán a buscarme"

Entonces, con un poco de curiosidad y un montón de audacia, decidí adentrarme más en las ruinas. Mientras avanzaba, me encontré con una puerta antigua cubierta de moho y telarañas. No pude resistir la tentación; la abrí y, en ese instante, un fuerte rugido resonó por todo el lugar.

"¡Ay no!", pensé, "¿qué he hecho?" Al girar sobre mis talones, vi que había despertado a una bestia enorme, con escamas brillantes y ojos que parecían dos faros en la oscuridad. Era una Anfisbena que pareciera haber salido de su siesta milenaria solo para encontrarme ahí, plantada como un cactus en medio del desierto.

Sin pensarlo dos veces, salí corriendo como si hubiera visto a Cyrus con ideas e ingredientes nuevos para experimentar (¡eso es aterrador!). Las cadenas de los calabozos sonaban detrás de mí mientras la Anfisbena se sacudía del sueño, lanzando veneno por sus dos cabezas.

—¡Alguien llame a Takeshi!—, grité mientras zigzagueaba entre los escombros.

Por suerte, encontré una escalera que llevaba hacia la salida. Salté los últimos peldaños y me di cuenta de que había dejado atrás un tesoro inestimable: ¡mi dignidad! Pero al menos estaba a salvo... por ahora. ¿Y a quién se le ocurre explorar ruinas sin un mapa? Definitivamente no volvería a hacerlo sin Takeshi al lado".

Mayl rió descaradamente, tapando su boca para calmar tal carcajada.

—¿Así que lograste escapar de él?

—No, después de que creí que estaba a salvo me siguió y tuvieron que derrotarlo.—dije con simpleza.

Mayl rió más fuerte, y apenas audible pude entender: —Ya me imagino cuánto te maldijeron.

—Y OTRO DÍA...

"Mientras explorábamos un antiguo bosque, todos estaban muy concentrados en buscar como deshacernos de unos cazadores sin tener la necesidad de exponernos . Yo, por otro lado, no podía dejar de mirar a mi alrededor, maravillada por las criaturas extrañas. Puedo verlas, después de todo soy una de ellas.

En un momento, vi una hermosa flor luminosa que brillaba como si tuviera luz propia.

—¡Chicos, miren eso!—grité emocionada, mientras me acercaba sin pensar. Todos me advirtieron que tuviera cuidado, pero ya era demasiado tarde: al tocar la flor, el suelo tembló y se abrió, un mecanismo extraño ciertamente, la flor parecía ser un señuelo o una ilusión.

Caemos en una cueva y, de repente, aparecieron varios goblins traviesos que parecían más enfadados que divertidos. Unos sacaron cuchillos envenenados, otros se preparaban para lanzarnos algo que definitivamente no eran flores ni mariposas.

—¡Es tu culpa!— exclamó Kattie, mientras intentaba esquivar un proyectil que parecía ser una mezcla entre barro y algo aún más sospechoso. Ella es valiente, pero parecía estar nerviosa. Takeshi estaba tratando de organizar una estrategia de escape, pero yo solo podía pensar en cómo había arruinado todo.

Hikaru sacó su arco mientras se interponía entre Kattie y los goblins que ágiles se lanzaban hacia ella, mientras Cyrus intentaba hacer algo que los detuviera, pero eran demasiados. En medio del caos, yo solo podía correr en círculos intentando evitar ser atrapada por los pequeños monstruos verdes, las únicas rutas disponibles eran el techo alto y los pasadizos donde cada vez llegaban más.

Finalmente, logré pensar en algo cuando Cyrus hizo un comentario acerca del hielo: "Para que sea más sólido y los goblins no lo destruyeran al instante, necesitábamos agua" Así que junto a Cyrus hice una especie de fuente que él congeló al instante mientras nos impulsaba hacia arriba.

Cuando finalmente encontramos un lugar seguro para descansar y reponernos, todos me miraron con una mezcla de incredulidad, molestia y diversión.—La próxima vez—dijo Takeshi con una sonrisa sarcástica—, ¿podrías evitar tocar las cosas brillantes?

Asentí en silencio y dirigí mi mirada hacia Kattie. Se notaba nerviosa y escéptica, cuestionándose si realmente estábamos a salvo.

Así fue como aprendí una valiosa lección sobre las flores... ¡y la importancia de mantener las manos quietas!".

Mayl soltó una risa estruendosa, lo que provocó que los demás, que estaban adelante, se giraran incrédulos. Era bastante escandalosa, pero después de hacer un gesto para indicar que no quería compartir lo que estaba escuchando, se calmó y me respondió:

—No es de extrañar la reacción de ella. ¿Acaso no sabes lo que hacen los goblins?

—Solo sé que mientras las ninfas somos seres de la luz, ellos pertenecen a la oscuridad. O al menos eso clasificó Flor.

Mayl volvió a reír, esta vez más suavemente, e inclinándose hacia mí, habló en un tono más bajo.

—Los goblins, querida problemática, secuestran mujeres y realizan ese acto del cual tú aún no tienes idea.—sonrió con malicia.

Solo incliné la cabeza en respuesta.

—Ternurita, simplemente no te acerques a ellos. Nunca lo hagas.

—¡Oh! Y otro día...—alcé la voz—, ¡Hikaru! ¿Recuerdas aquel día en que tomé una poción de Cyrus, te la lancé y por reflejo la rompiste en el aire? ¡Pero luego eso hizo que tu...

Antes de que pudiera terminar mi frase, una flecha se clavó en el suelo justo entre mis pies. La miré en silencio y luego levanté una mirada suplicante hacia él.

—Si vuelves a abrir la boca, te juro que encontraré la manera de matarte físicamente.—su arco tenso apuntaba directamente a mi cabeza. Aunque sabía que no iba a matarme, estaba claro que dolería.

—Uuh, intrigante...—Mayl se acercó a él intentando sonsacarle información. Por mi parte... decidí no hablar más por hoy.

Luang. De Lord a plebeyo.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora