Serie de cuentos
cortos
Solo nací.
"Un día solo aparecí; como si me hubiesen despertado de un sueño profundo. Escuchaba un suave sonido de una corriente de agua, sentía mi cuerpo como si flotaba en las nubes, pero a la vez como si algo fluía alrededor de mí. Toqué la superficie con las manos, estaba humada, me senté mientras lentamente abría los ojos.
Estaba sobre el agua, los peces danzaban debajo de mí. Miré el reflejo, quedé encantada con mi apariencia. Mi atuendo era solo agua, como un vestido de pliegues. Alcé la mirada y vi un enorme árbol de cerezo, sus pétalos caían en el río y cruzaban a mi lado, en el atuendo se dibujó esa pequeña flor, como si la estuviese reflejando aunque ya estaba muy lejos.
Miré hacia las ramas del árbol, allí vi sentada a otra Ninfa muy hermosa, me miraba con ojos bien abiertos, luego descendió con gracia mientras dibujaba una sonrisa.
—¡Hola!—extendió su mano. La observé por unos segundos, la mitad de su cuerpo sumergido en las aguas cristalinas del río, su ropa y las puntas de su cabello danzando suavemente con la corriente.
—Hola...—respondí, tomando su mano, aunque no era para levantarme, sino solo para sostenerla. Luego, finalmente me incorporé.
—¡Acabas de surgir del río!—exclamó mientras juntaba sus manos—. Este río por fin me regala una nueva amiga.
—¿Eh? Emmmm...—sus palabras me dejaron sin aliento; no sabía ni dónde estaba.
—¡Oh! Lo siento, no me he presentado. Soy Flor, nacida de este hermoso cerezo —salió del agua y se acercó a su árbol. Era enorme y ofrecía una sombra reconfortante; era como estar en el paraíso—. Pero tú, supongo, no has pensado en un nombre, ¿o sí?
—Em... —lo pensé un momento. Apenas estoy viendo el mundo, pero tengo conocimiento de lo que me rodea; es extraño, pero a la vez no me parece tan raro—. No se me ocurre un nombre.
—Oh, no te preocupes, cariño; el nombre lo eliges tú. Sentirás una hermosa conexión cuando lo escuches.
—Ummm... es que no sé...
—Te ayudaré —sonrió con confianza—. ¿Qué te parece Aurora?
—No...
—Auriel.
Negué con la cabeza.
—Ángela.
Denegué.
—¡Seraphina!
—Mmm.. me gusta... Pero no sé... me agrada más algo como Eva... pero le falta algo...
Flor lo pensó un poco y su rostro se iluminó como si hubiese visto una revelación.
—Si te gusta Eva, y te llamó la atención Seraphina, creo que Evangeline te quedará.
—Evangeline... —sentí una extraña familiaridad—, me encanta.
Flor asintió y caminó en dirección a los árboles, allí alzó la voz y dijo:
—¡¡Chicas, un pajarito trajo a una nueva amiga!! —luego de eso llegaron más y más ninfas, muchas parecidas, otras distintas, cada una de un árbol diferente, otras florales, de rocas, todas hermosas y amistosas.
Enseguida me rodearon y comenzaron a hablarme y presentarse. Para alguien tímido hubiese sido una situación espeluznante, pero para mí fue acogedor, me sentía en casa".
—Y aquí está la tan esperada historia de mi origen —sonreí de forma efusiva. Era de noche, a campo abierto y calentados por una fogata. Hikaru, quien era el que estaba haciendo la guardia, frunció los labios y apenas me miró.
—Yo no te pedí nada. Tu solo te despertaste como una demente y comenzaste a hablarme —suspiró—, mí noche era tranquila hasta ahora.
Lo ignoré por completo y seguí:
—Y si supieras sobre la vez que hice mi primera fiesta de flores...
—Que interesante... —dijo con un visible e irreconocible sarcasmo.
—¡Sí, verdad! Te cuento, un día...
—¡No..!
"Un día quise hacer una fiesta de flores e invitar a todas las ninfas y animales. Yo estaba jugando con las hojas en mi río, colocando varias para ver cuál ganaba hasta que se me ocurrió esa idea.
Ese día, Flor estaba tan apacible como siempre, hablando con las aves que se posaban en las ramas de su árbol. Le dije sobre lo que haría pero no requerí de su ayuda, así que invité a todas las ninfas y llevé hermosas flores para decorar y a muchos animales... o al menos eso creí que había hecho... Resulta que había llevado espinos en lugar de flores y cuerpoespines así cómo reptiles para la fiesta...
Luego de eso, Flor nunca me dejó organizar una fiesta sin su ayuda".
—Eres una estúpida sin precedentes. —gruñó.
—Jeje, fue solo una equivocación. ¿Acaso Don perfecto no se equivoca?
—Claro que sí —cerró los ojos y suspiró, pero su respuesta pasó lejos de ser vacilante.
—¡Cuéntame! Seguro tu infancia debió ser muy entretenida —de verdad quería saber, pero en ese momento su mirada se oscureció tanto que supe que había hablado más de la cuenta. Sin embargo, luego de una respiración profunda sonrió levemente, mostrando una repentina y falsa amabilidad.
—Sí, tenía una amiga increíble, se llamaba Mina. Hacíamos muchas cosas juntos, pero cosas inofensivas —su mirada volvió a oscurecerse y su voz tomó un tono cruel—. Lástima que a veces los caminos se separan, así como te has separado de Flor.
—Jaja... Si... —reí incómoda, este es el precio por hablar de más, así que decidí no decir más nada e irme a dormir, la próxima en escucharme será Kattie, seguro sí estará más comunicativa.
¡Hasta una piedra es más habladora que Hikaru!"
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Luang. De Lord a plebeyo.
Fantasía¿Conoces la traición? Puede que sí, ¿pero conoces la verdadera traición? Una traición que va más allá de lo emocional o simple rechazo. Takeshi experimentó tal traición de parte de su pueblo, quien a pesar de su diligencia, exigencia y esfuerzo para...
