—¡Cyrus, Cyrus, Cyrus!—exclamé con emoción mientras me acercaba a él, quien se encontraba absorto en su tarea de examinar y extraer sustancias de los curiosos materiales e ingredientes exóticos que había encontrado en sus recientes exploraciones. Era un espectáculo fascinante verlo trabajar con tanto fervor. —Te tengo un cuento.
—Ah, ya veo—respondió con una sonrisa burlona—. Como he escuchado que se lo cuentas a todos los demás, pensé que tal vez tenías algo en contra de mí.
—¡Para nada!—negué rápidamente con ambas manos, tratando de desviar cualquier malentendido. —Espera un momento, ¿acaso no estabas esperando escucharme?
Cyrus se detuvo de golpe, como si el tiempo se hubiese congelado en ese instante. Con un ingrediente en una mano y una botella burbujeante en la otra, permaneció inmóvil por unos segundos que parecieron eternos. Finalmente, con un suspiro de resignación, accedió: —Sí…
Una amplia sonrisa se dibujó en mi rostro, llena de entusiasmo por lo que estaba a punto de compartirle. Comencé a narrar mi historia:
"Como bien sabes, me encanta fastidiar a aquellos que se estresan rápidamente, y tú sabes perfectamente quién es el más susceptible entre nosotros. Mi idea era hacerle una broma a Hikaru, así que decidí utilizar la imagen de Takeshi para llevar a cabo mi plan. Un día, cuando nos quedamos en una aldea tranquila, me acerqué sigilosamente a él mientras estaba solo. Hikaru, como es habitual, se mantenía en las zonas boscosas; así que me acerqué por detrás con cautela. Pero justo cuando estaba a punto de sorprenderlo, puse un pie cerca de él y se giró hacia mí con el ceño fruncido."
—Supo que eras Evangeline al instante; te vio venir, ¿verdad?—interrumpió Cyrus con una risa contenida.
—¡No sé cómo lo hizo! Tenía la imagen perfecta de Takeshi; ni siquiera había pronunciado palabra alguna que pudiera delatarme.
Cyrus soltó una risa leve mientras continuaba extrayendo el sumo de una planta extraña. —Así como un perro reconoce a su dueño aunque se muestren gemelos...—su voz ligera contrastaba curiosamente con la expresión impasible de su rostro, sonando divertido pero también cruel y sarcástico al mismo tiempo.
"En fin, eso lo enfureció y trató de torturarme; tuve que correr tan rápido como pude hacia Takeshi. Cuando finalmente llegué y me giré para mirar hacia atrás, ya no estaba. Un escalofrío de miedo recorrió mi cuerpo en ese instante.
En otra ocasión, Mayl estaba coqueteando con un joven mercader, haciendo gestos insinuantes y acercándose a él mientras examinaba cada baratija que tenía a su alrededor. Sus movimientos lentos y su evidente coquetería estaban persuadiendo al mercader, pero yo decidí intervenir. Me transformé en una pequeña niña cualquiera que alguna vez había pasado por mi río, y me aferré a las piernas de Mayl mientras decía con voz temblorosa:
—Mami, ¿no te vas a ir, verdad? No me abandones por él, por favor...
Mayl quedó completamente de piedra. La expresión en el rostro del hombre fue todo un espectáculo; claramente no le interesaba una mujer con hijos, así que se marchó sin siquiera mirar atrás. Cada vez que recuerdo esa escena, no puedo evitar reírme. En sus ojos vi una mezcla de decepción y furia, aunque aún así se reía mientras me maldecía con palabras que pretendían ser tiernas".
—Así como: "Ay, maldita lindura"—rió él.
—Exactamente—asentí—tambien: sería muy triste que una cara tan linda entre accidentalmente a una olla hirviendo...
"En otra ocasión decidí convertirme en un pez cuando Kattie iba a cazar. Fue realmente divertido observar su cara de frustración cuando no podía atraparme. Se esforzaba y se esforzaba; era chistoso verla enfrentarse a un pez, dándolo todo para capturarme. Finalmente, logró atraparme y me sujetó entre sus dientes.
En ese momento me pregunté qué había sido más divertido: si verla usar todo su potencial para atrapar un pez o la cara que puso cuando el pescado que había capturado gritó pidiendo clemencia. No pude evitar reírme cuando me agarró por la aleta y me lanzó lo más lejos que pudo.
Otro día cualquiera, me convertí en la chispa que encendió aquel encuentro inesperado bajo la luz de la luna".
—¿Qué? —Cyrus se quedó boquiabierto—. ¿Te refieres a... lo de Kattie... y...
—Es que Mayl me susurró que había una chispa entre ellos, una atracción latente que podía florecer, pero no sabía si se atreverían a dar el paso. Decía que solo necesitaban un pequeño empujoncito...
—Evangeline... no deberías entrometerte en eso...
—Pero lo hice, y no me arrepiento ni un segundo —dije encogiéndome de hombros, con una sonrisa traviesa.
"Esa noche, al aire libre, mientras las estrellas brillaban sobre nosotros, Hikaru decidió acercarse a la laguna. Se había alejado un poco, pero no tanto como para no escuchar su murmullo sobre sentirse asqueado, así que se marchó mientras yo permanecía alerta. No podía hacer mucho, pero sí podía despertar a los demás si alguna amenaza aparecía. Poco después, Kattie se despertó; la noche era calurosa y ella quería refrescarse. Recordando las palabras de Mayl, decidí darles ese "empujón" aunque aún luchaba por entender las complicadas relaciones humanas.
Así que... ella se dirigió a la laguna porque se lo sugerí, sin saber que se encontraría con Hikaru".
—¡Ah! ¡Así que lo sabías y no dijiste nada! —rugió Kattie detrás de mí—. ¡¿No y que él había ido a otro lugar?!
Me giré rápidamente, al mismo tiempo que lo hacía Cyrus. Allí estaba Kattie con una mirada intensa, aunque sus mejillas traicionaban su vergüenza.
—Em... es que... jeje...
—¡¡¡No pude mirarlo a la cara durante días!!! Pensaba que yo era como Mayl... —cerró los ojos con fuerza y frunció el ceño, intentando mantener la calma en vano— ¡¡¡Te voy a matar!!!
Tuve que salir corriendo nuevamente, esta vez de ella, mientras detrás de mí escuchaba las risas de Cyrus resonando en el aire:
—Todas nuestras acciones tienen consecuencias; todo vuelve, ya lo sabes.
Pero aún así, no me arrepiento de nada.
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Luang. De Lord a plebeyo.
خيال¿Conoces la traición? Puede que sí, ¿pero conoces la verdadera traición? Una traición que va más allá de lo emocional o simple rechazo. Takeshi experimentó tal traición de parte de su pueblo, quien a pesar de su diligencia, exigencia y esfuerzo para...
