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Letras de Amor ════ ⋆★⋆ ════
El sol se estaba poniendo sobre Avonlea, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y rosados. Jerry Baynard, con su gorra de lana y sus manos callosas, se encontraba sentado en el porche de la casa de Dana. Ella había insistido en enseñarle a leer y escribir, y aunque Jerry se sentía un poco avergonzado, no podía negar que le gustaba pasar tiempo con ella.
Dana salió de la casa con un cuaderno y un lápiz en la mano. Su sonrisa era cálida y acogedora, y Jerry sintió que su corazón latía un poco más rápido cada vez que la veía.
—Hoy vamos a empezar con algo sencillo —dijo Dana, sentándose junto a él—. ¿Estás listo?
Jerry asintió, aunque no estaba seguro de estarlo. Dana abrió el cuaderno y escribió su nombre en letras grandes y claras.
—Esto dice "Dana" —explicó—. Ahora, quiero que intentes escribir tu nombre.
Jerry tomó el lápiz con manos temblorosas y, con mucho esfuerzo, trazó las letras de su nombre. No era perfecto, pero Dana lo miró con orgullo.
—¡Lo hiciste muy bien, Jerry! —exclamó—. Ahora, vamos a intentar leer algunas palabras.
Pasaron la siguiente hora trabajando juntos, y Jerry se sorprendió de lo paciente y alentadora que era Dana. Cada vez que cometía un error, ella lo corregía suavemente y lo animaba a intentarlo de nuevo.
Finalmente, cuando el sol ya se había ocultado y las estrellas comenzaban a brillar, Dana cerró el cuaderno y miró a Jerry con una sonrisa.
—Estoy muy orgullosa de ti, Jerry. Has hecho un gran progreso hoy.
Jerry sintió una calidez en su pecho que no tenía nada que ver con el clima. Miró a Dana y, por un momento, se perdió en sus ojos.
—Gracias, Dana. No sé qué haría sin ti. Dana se inclinó y le dio un suave beso en la mejilla.
—Siempre estaré aquí para ti, Jerry. Siempre.
Jerry sonrió, sintiendo que, por primera vez en su vida, todo estaba en su lugar.