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Encuentro en la Oscuridad ════ ⋆★⋆ ════
En Hawkins, Indiana, la vida nunca había sido fácil para Jonathan Byers. Entre cuidar de su hermano menor, Will, y lidiar con los extraños sucesos que parecían rodear a su familia, Jonathan apenas tenía tiempo para sí mismo. Sin embargo, había una persona que siempre lograba iluminar sus días oscuros: Agnes, una chica nueva en el pueblo que trabajaba en la tienda de discos local.
Agnes era diferente a cualquier otra persona que Jonathan había conocido. Su amor por la música y su espíritu libre la hacían destacar, y Jonathan no podía evitar sentirse atraído por ella. Cada vez que entraba en la tienda, encontraba una excusa para hablar con ella, aunque solo fuera por unos minutos.
Una noche, después de un largo día de trabajo, Jonathan decidió pasar por la tienda de discos. Para su sorpresa, encontró a Agnes sola, organizando algunos vinilos. —¿Necesitas ayuda? —preguntó, tratando de sonar casual. Agnes levantó la vista y le sonrió. —Claro, siempre puedo usar una mano extra.—
Mientras trabajaban juntos, la conversación fluyó fácilmente. Hablaron de sus bandas favoritas, de sus sueños y de cómo ambos se sentían atrapados en Hawkins. Jonathan se dio cuenta de que, por primera vez en mucho tiempo, se sentía comprendido.
De repente, las luces de la tienda parpadearon y se apagaron, sumiéndolos en la oscuridad. —Debe ser un apagón —dijo Agnes, tratando de mantener la calma.
Jonathan sacó una linterna de su mochila y la encendió. —No te preocupes, estoy aquí.—
Agnes se acercó a él, buscando consuelo en su presencia. —Gracias, Jonathan. No sé qué haría sin ti.—
En ese momento, Jonathan sintió una oleada de valentía. —Agnes, hay algo que quiero decirte. Desde que llegaste a Hawkins, has hecho que todo sea un poco más soportable. Me importas más de lo que puedo expresar.—
Agnes lo miró a los ojos, su rostro iluminado por la tenue luz de la linterna. —Yo también siento lo mismo, Jonathan. Eres la única persona que realmente me entiende.—
Sin pensarlo dos veces, Jonathan se inclinó y la besó. Fue un beso suave y lleno de promesas, un faro de esperanza en medio de la oscuridad. En ese momento, ambos supieron que, sin importar lo que el futuro les deparara, siempre se tendrían el uno al otro.