¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Encuentro entre Libros ════ ⋆★⋆ ════
La biblioteca de Derry siempre había sido el refugio favorito de Esme. Entre sus estanterías repletas de libros, encontraba consuelo y aventuras en cada página. Aquella tarde, mientras buscaba su próxima lectura, notó a un chico nuevo en la sección de historia. Era Ben Hanscom, el chico nuevo del que todos hablaban.
Ben estaba absorto en un libro, pero su expresión denotaba una mezcla de curiosidad y timidez. Esme, intrigada, decidió acercarse.
—Hola, soy Esme —dijo con una sonrisa—. ¿Te gusta la historia?
Ben levantó la vista, sorprendido por la amabilidad de Esme. Asintió tímidamente.
—Sí, me encanta. Estoy leyendo sobre la historia de Derry. Es fascinante.
Esme se sentó a su lado, sintiendo una conexión inmediata.
—Derry tiene muchas historias, algunas más oscuras que otras. Pero también hay belleza en sus rincones. ¿Te gustaría que te mostrara algunos de mis libros favoritos?—
Ben sonrió, agradecido por la compañía. Pasaron la tarde juntos, compartiendo historias y risas. Esme le mostró sus libros preferidos y Ben le habló de su amor por la arquitectura y los sueños que tenía para el futuro.
A medida que el sol se ponía y la biblioteca se vaciaba, Esme sintió que había encontrado a alguien especial. Ben, con su bondad y pasión, había tocado su corazón de una manera que no esperaba.
De repente, un escalofrío recorrió la sala. Y un globo rojo aparecio en la sala. Intrigados, ambos decidieron seguirlo.
El globo desapareció detrás de las estanterias de un viejo almacén, las luces parpadearon y una risa siniestra resonó entre estas. Esme se aferró a Ben, aterrorizada.
—¿Qué ha sido eso? —susurró, su voz temblando.
—Esme, quédate detrás de mí —dijo con firmeza, tratando de ocultar su propio miedo.
El glovo rojo volvío a aparecer y lentamente se cercó lentamente a los dos adolescentes. Al tenerlo justo enfrente de sus narices este explotó mostrando un aterrador payaso.
—¿Qué tenemos aquí? —dijo el payaso, su voz goteando malicia—. ¿Dos pequeños ratoncitos en mi biblioteca?
—¡Déjanos en paz! —gritó, su voz resonando con valentía, debía protegerse tanto así mismo como a Esme.
Con una determinación feroz, tomó un libro pesado de una estantería y lo lanzó con todas sus fuerzas al payaso. El libro golpeó al siniestro payaso en la cara, haciéndolo retroceder.
—¡Corre, Esme! —gritó Ben, tomando su mano y tirando de ella hacia la salida. Corrieron juntos, el corazón de Esme latiendo al unísono con el de Ben. Salieron de la biblioteca y no se detuvieron hasta estar seguros de el payaso no los seguía. Finalmente, se detuvieron para recuperar el aliento.
Al levantar la mirada Esme reconoció a Los Perdedores, los cuales miraban preocupados la situación.