Oliver Wood | Harry Potter

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Espera en la Enfermería════ ⋆★⋆ ════

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Espera en la Enfermería
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El sol brillaba intensamente sobre el campo de Quidditch de Hogwarts mientras los jugadores volaban en sus escobas durante una de las prácticas más intensas de la temporada.

Oliver Wood, el capitán del equipo de Gryffindor, estaba concentrado en perfeccionar las estrategias de su equipo. La práctica había estado yendo bien hasta que, en un giro brusco, Phoebe, una de las jugadoras de la posición de golpeadora, perdió el equilibrio y cayó de su escoba.

Oliver voló rápidamente hacia ella, preocupado al ver cómo se retorcía en el suelo. Aunque el impacto no parecía grave, la preocupación en el rostro de Phoebe lo hizo apresurarse. La ayudó a levantarse, y después de una rápida evaluación, decidió llevarla a la enfermería para asegurarse de que estuviera bien.

Phoebe, aunque algo aturdida y con un ligero dolor en el tobillo, le agradeció a Oliver por su ayuda. —No era necesario que te preocuparas tanto, Oliver, —dijo, intentando sonreír a pesar de su incomodidad.

Oliver, con una expresión seria y preocupada, respondió. —Es mi responsabilidad como capitán asegurarme de que todos estén bien. Vamos a la enfermería para que te revisen.—

La caminata hacia la enfermería fue tranquila, y una vez allí, la enfermera Pomfrey examinó el tobillo de Phoebe y le recomendó reposo. Oliver se ofreció a quedarse con ella mientras esperaba que el hechizo curativo hiciera efecto. Phoebe, aunque agradecida, no pudo evitar sentirse un poco incómoda por la atención constante.

Se acomodaron en una de las camas de la enfermería, y mientras el hechizo hacía su trabajo, la conversación entre Oliver y Phoebe comenzó a fluir. Al principio, hablaron de cosas triviales: el partido de Quidditch, los deberes y las comidas en la sala común. Pero a medida que pasaba el tiempo, comenzaron a compartir historias más personales.

Phoebe contó anécdotas de su vida en casa y su pasión por el Quidditch, mientras que Oliver habló de sus sueños de jugar en la selección nacional y cómo había llegado a ser capitán. Sus historias eran diferentes, pero la sinceridad con la que hablaban acercó a ambos.

—Siempre me has parecido muy serio en el campo, —comentó Phoebe con una sonrisa. —Pero aquí, estás mucho más relajado.—

Oliver se rió, sonrojándose ligeramente. —Sí, supongo que soy un poco obsesivo con el Quidditch. Pero realmente disfruto esos momentos en los que puedo ser yo mismo, fuera del campo.—

La conversación se volvió más profunda, y los dos comenzaron a descubrir intereses y valores compartidos. La preocupación inicial de Oliver por el bienestar de Phoebe se transformó en una conexión más significativa. A medida que compartían risas y detalles personales, ambos comenzaron a sentirse más cómodos en la presencia del otro.

Cuando el hechizo terminó de hacer efecto y Phoebe se sintió lo suficientemente bien para levantarse, Oliver se levantó de la silla con una expresión sincera de alivio. —Me alegra verte mejor. No me gustaría que te lastimaras en una práctica, especialmente si puede evitarse.—

Phoebe lo miró con una sonrisa cálida. —Gracias por quedarte conmigo. No tenías que hacerlo, pero lo hiciste. Eso significa mucho para mí.—

Oliver sonrió, sintiendo una chispa de algo más profundo. —Es lo menos que podría hacer. A veces, los pequeños gestos tienen un gran impacto.—

Phoebe y Oliver se miraron durante un momento, sus ojos reflejando una conexión que había crecido durante la espera en la enfermería. La cercanía y el tiempo compartido habían hecho florecer un sentimiento más allá de la preocupación y la amistad.

Cuando salieron de la enfermería, Phoebe se detuvo en la puerta y miró a Oliver. —Tal vez deberíamos hacer esto de nuevo, en un entorno menos… hospitalario.—

Oliver asintió con una sonrisa. —Me encantaría. Quizás podríamos tomar un café en Hogsmeade alguna vez.—

Phoebe sonrió, sintiendo una calidez en su interior. —Eso suena genial.—

Mientras se dirigían hacia el campo de Quidditch para recoger sus cosas, ambos sabían que, aunque la práctica había terminado de manera inesperada, había comenzado algo nuevo y prometedor entre ellos.

La conexión que se había formado en la enfermería era solo el principio de una relación que se construiría con cada encuentro y cada momento compartido.

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