Zach Mitchell | Jurassic World

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Perdidos════ ⋆★⋆ ════

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Perdidos
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El sol comenzaba a ocultarse tras el horizonte, tiñendo el cielo con tonos anaranjados y rosados mientras Eliza y Zach recorrían el parque Jurassic World.

Habían estado disfrutando del recorrido, pero durante una de las paradas, se encontraron un poco alejados del grupo, atraídos por el sonido de una cascada cercana.

—Creo que nos hemos separado del grupo, —dijo Eliza, mirando a su alrededor mientras los sonidos de los dinosaurios se desvanecían a lo lejos. —¿Crees que deberíamos volver?—

Zach, que estaba algo distraído por la belleza del entorno, asintió pero con una sonrisa. —Sí, pero antes de hacerlo, ¿te importa si exploramos un poco? Parece que hemos encontrado una zona que no está en el recorrido habitual. Puede ser interesante.—

Eliza dudó por un momento, pero la curiosidad y el entusiasmo en la voz de Zach la hicieron cambiar de opinión. —Está bien, solo por un poco.—

Mientras caminaban por el sendero poco conocido, el paisaje se abría a vistas impresionantes. La cascada que habían oído antes se precipitaba por un acantilado, creando un arco iris en el aire. Los árboles exóticos y las plantas vibrantes formaban un tapiz de colores que contrastaba con el verde oscuro de la selva.

—Wow, esto es increíble, —exclamó Eliza, deteniéndose para admirar el paisaje. —No sabía que había lugares como este en el parque.—

—Sí, es impresionante, —coincidió Zach, su mirada fija en ella más que en el paisaje. —Es como si estuviéramos en otro mundo.—

Ambos se sentaron cerca de la cascada, disfrutando de la frescura que ofrecía el rocío. La conversación fluyó naturalmente entre ellos mientras exploraban. Compartieron historias sobre sus vidas, sus sueños y sus experiencias en el parque. Zach notó cuánto disfrutaba de la compañía de Eliza, y no solo por la belleza del lugar, sino por la forma en que ella reía, cómo sus ojos brillaban cuando hablaba de cosas que le apasionaban.

—Sabes, Eliza, —dijo Zach, rompiendo un momento de silencio confortable, —me alegra que nos hayamos separado del grupo. Creo que de otra manera no habría tenido la oportunidad de conocer este lugar ni de hablar contigo así.—

Eliza lo miró, sorprendida por la sinceridad en sus palabras. —¿Qué quieres decir?-

Zach se rascó la nuca, un poco incómodo pero decidido. —Quiero decir que... estar aquí contigo, en lugar de entre la multitud, me ha dado la oportunidad de ver las cosas de una manera diferente. Y... me he dado cuenta de que me gusta estar contigo, mucho más de lo que pensé.—

Eliza sintió un pequeño latido en su corazón, el ambiente mágico alrededor parecía realzar la conexión que sentía. —¿Te refieres a que te gusta estar conmigo... de esta manera?—

Zach asintió, su rostro enrojeciendo ligeramente. —Sí. No solo me refiero a este lugar o a este momento. Me he dado cuenta de que, en realidad, me gustas mucho.—

Eliza sonrió, su corazón latiendo más rápido. —Me alegra escuchar eso, porque yo también disfruto mucho estar contigo, Zach. Y no solo porque este lugar sea asombroso.—

El tiempo parecía detenerse mientras se miraban el uno al otro. La cercanía, el descubrimiento compartido y la sinceridad en sus palabras creaban una atmósfera especial.

—Bueno, —dijo Zach, tomando una respiración profunda, —ya es hora de volver al grupo. Pero antes de hacerlo... me gustaría pedirte algo.—

Eliza levantó una ceja, intrigada. —¿Qué es?—

Zach tomó su mano con una sonrisa nerviosa pero genuina. —Si tuviéramos que seguir explorando y quedarnos perdidos un poco más... ¿te gustaría hacerlo conmigo?—

Eliza miró su mano entrelazada con la de Zach, y luego a sus ojos. —Sí, me encantaría.—

Ambos se levantaron, con las manos entrelazadas, sintiendo que el tiempo y el mundo podían esperar un poco más. Mientras volvían por el sendero, el cielo se oscurecía lentamente, y las luces del parque comenzaban a encenderse. Zach y Eliza no solo estaban regresando al grupo, sino que también habían encontrado algo precioso en el camino: la certeza de que lo que sentían el uno por el otro era tan real y tan profundo como el paisaje que acababan de descubrir.

—Sabes, Eliza, —dijo Zach mientras caminaban de vuelta, "no me importaríavolver a perderme, si es contigo."

Eliza sonrió, apretando su mano en señal de acuerdo. —Estoy de acuerdo. Y, quién sabe, tal vez accidentalmente, nos volvamos a perder.—

Zach rió suavemente. —Espero que si.—

Y con eso, caminaron juntos hacia el grupo, sabiendo que, aunque la aventura del día había llegado a su fin, su propia historia apenas estaba comenzando.

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