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Detrás de los Muros ════ ⋆★⋆ ════
El aire fresco de la mañana rozaba suavemente la piel de Adele mientras caminaba hacia los límites del Claro.
Era temprano, y la mayoría de los habitantes del Claro aún dormían, aprovechando cada minuto de descanso antes de un día más de lucha y supervivencia. Excepto por Minho, claro.
Adele sabía perfectamente que siempre estaba despierto antes que los demás, preparando todo para el día que comenzaba.
Lo encontró junto a la entrada del Laberinto, revisando los mapas y discutiendo estrategias con los demás corredores. Su expresión era concentrada, pero cuando levantó la vista y la vio, una sonrisa se dibujó en su rostro, iluminando sus rasgos cansados.
—Buenos días —dijo Adele, acercándose con una sonrisa.
—Buenos días —respondió Minho, su tono más suave al dirigirse hacia ella. —¿Qué haces despierta tan temprano?—
—Quería hablar contigo —dijo la chica, sintiendo una mezcla de nervios y anticipación. —¿Tienes un minuto?—
Minho asintió, dejando los mapas a un lado y señalando un pequeño rincón tranquilo cerca de la muralla del Laberinto. —Claro, vamos.—
Mientras caminaban, la mente de Adele estaba inundada de pensamientos y emociones. Minho siempre había sido un pilar de fortaleza y determinación en el Claro, y a lo largo de los días, había desarrollado un profundo respeto y admiración por él. Pero últimamente, esos sentimientos habían evolucionado en algo más profundo, algo que ya no podía ignorar.
Se detuvieron en un lugar apartado, donde el sonido del Claro se atenuaba y podían hablar en privado. Minho se apoyó contra la muralla, sus ojos fijos en los de Adele con una intensidad que hizo que su corazón latiera más rápido.
—¿De qué querías hablar? — preguntó, su voz suave pero firme.
Tomó una profunda respiración, tratando de encontrar las palabras adecuadas. —Minho, desde que llegué al Claro, siempre has estado ahí, ayudándome, apoyándome. Te he visto liderar, luchar y nunca rendirte, y... me he dado cuenta de que siento algo por ti. Algo más que amistad.—
El silencio que siguió a su confesión fue denso y lleno de expectativas. Minho la miró, sus ojos oscuros brillando con una emoción que no pudo identificar de inmediato. Finalmente, dio un paso adelante, cerrando la distancia entre ellos.
—Yo también siento lo mismo —dijo, su voz apenas un susurro. —Siempre he admirado tu valentía y tu fuerza. Eres una de las razones por las que sigo luchando cada día.—
Sus palabras llenaron su corazón de calidez y alivio. Sin decir más, Minho levantó una mano y suavemente acarició su mejilla. Adele se acercó más a él, sintiendo su calor y la seguridad que siempre emanaba.
—Quiero estar contigo —dijo, inclinándose hasta que sus labios rozaron los tuyos en un beso suave y lleno de promesas.
Bajo el cielo gris del Claro, rodeados por la incertidumbre del Laberinto, Adele encontró un momento de paz y amor en los brazos de Minho. Y en ese momento, supo que, sin importar los desafíos que enfrentarían, mientras estuvieran juntos, podrían superar cualquier cosa.