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Intercambio de Miradas ════ ⋆★⋆ ════
El ambiente en Hogwarts estaba cargado de emoción mientras los estudiantes se reunían en el Gran Comedor para el banquete de inicio de curso.
George Weasley, uno de los famosos gemelos de Gryffindor, estaba especialmente animado, intercambiando bromas y risas con sus compañeros de casa. Sin embargo, su atención se desvió cuando vio entrar a los alumnos de Slytherin, liderados por la orgullosa y elegante Lelia.
Lelia siempre había sido una figura intrigante para George. Su inteligencia y habilidad en las clases la hacían destacar, y aunque pertenecía a una casa rival, él no podía evitar sentir una admiración secreta por ella. Esa noche, sin embargo, algo en su mirada se encontró con la de George, y ambos sintieron una chispa innegable.
Durante las semanas siguientes, George y Lelia se cruzaban en los pasillos, siempre con una mezcla de desafío y curiosidad en sus miradas.
Era como si un hilo invisible los conectara, a pesar de la rivalidad histórica entre Gryffindor y Slytherin. Fue durante una tarde en la biblioteca, mientras buscaban libros para sus respectivas clases, que finalmente intercambiaron más que miradas.
—¿Buscando algo en particular, Weasley? —preguntó Lelia con una sonrisa astuta.
George se encogió de hombros, tratando de parecer despreocupado.
—Solo intentando encontrar algo que no haya leído ya. ¿Y tú? ¿Estás planeando tu próxima estrategia para derrotar a Gryffindor en el próximo partido de Quidditch?
Ella rió suavemente, su risa era melodiosa y contagiosa.
—Tal vez. Pero también me gustaría conocer un poco más a la mente creativa detrás de tantas bromas ingeniosas.
La conversación fluyó de manera sorprendentemente fácil. Hablaron de sus materias favoritas, de sus familias y de sus sueños.
Descubrieron que, a pesar de sus diferencias aparentes, compartían muchas pasiones y aspiraciones. Cada encuentro subsecuente se volvió una oportunidad para conocerse mejor, siempre en secreto para evitar las miradas críticas de sus compañeros de casa.
Una noche, mientras paseaban por el Lago Negro bajo la luz de la luna, George se detuvo y miró a Lelia con seriedad.
—Sabes que esto no va a ser fácil, ¿verdad? —dijo, tomando su mano—. Nadie va a entenderlo, y probablemente nos meteremos en muchos problemas.
Lelia apretó suavemente su mano, sus ojos reflejando la luz de las estrellas.
—Lo sé, George. Pero creo que vale la pena. Nunca había sentido algo así por nadie, y no quiero dejarlo ir solo por lo que otros piensen.
George sonrió y la acercó más, sintiendo su calidez.
—Yo tampoco. Además, siempre me han gustado los desafíos.
Se inclinaron el uno hacia el otro y compartieron un beso que selló su decisión de enfrentar juntos cualquier obstáculo. A partir de ese momento, sus encuentros se volvieron más frecuentes y sus sentimientos más profundos. Se apoyaban mutuamente en todo, y su relación se convirtió en un secreto a voces que, aunque no fuera comprendido por todos, era una fuente de fuerza y alegría para ambos.
Un día, durante una reunión en la Sala Común de Gryffindor, Fred, el hermano gemelo de George, lo miró con una ceja levantada.
—Así que, ¿finalmente vas a admitirlo? —preguntó Fred con una sonrisa pícara.
George suspiró, sabiendo que no podía ocultar nada de su hermano.
—Sí, Fred. Estoy saliendo con Lelia. Y antes de que digas algo, sé que no es lo que esperabas.
Fred se rió y le dio una palmada en el hombro.
—Vamos, George, me alegra que hayas encontrado a alguien que te haga feliz. Incluso si es una serpiente.
George sonrió, agradecido por el apoyo de su hermano. Con el tiempo, su relación con Lelia se volvió más aceptada, y ambos demostraron que el amor podía superar incluso las barreras más arraigadas.