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Entre balas ════ ⋆★⋆ ════
Tokio no era de quedarse. No en ciudades, no en camas, y mucho menos en personas. Pero algo en Luna la obligaba a romper esa norma.
Se conocieron en la parte más silenciosa de un bar de carretera, un lugar que olía a gasolina y café barato. Luna estaba revisando un mapa, marcando rutas como si su vida dependiera de ello. Tokio se acercó con la seguridad de quien nunca pide permiso.
—Ese camino es una mierda —dijo, señalando el trazo azul en el mapa. —¿Y tú quién eres para decirme por dónde ir? —replicó Luna, sin levantar la vista. —La que podría llevarte por un atajo… o perderte del todo.
Desde esa noche, se encontraron más veces de las que admitieron querer. Al principio eran conversaciones rápidas, miradas que duraban un segundo más de lo necesario. Luego vinieron las escapadas: motos rugiendo de madrugada, botellas de vino compartidas en tejados, y esa sensación constante de que el mundo podía explotar y ellas seguirían riendo.
Tokio era un torbellino. Impulsiva, peligrosa, impredecible. Luna lo sabía, y aun así, cada vez que la tenía cerca, todo lo demás desaparecía. Había algo en la forma en que Tokio encendía un cigarro, o en cómo sonreía justo antes de hacer una locura, que la dejaba sin aliento.
Una noche, después de una carrera improvisada por las calles de Madrid, se refugiaron en un piso diminuto con las luces apagadas. Afuera llovía con fuerza. Tokio se dejó caer en el sofá, con el corazón acelerado, y miró a Luna como si estuviera calculando un riesgo.
—Sabes que no soy de prometer nada —dijo Tokio, acercándose—. Pero contigo… me dan ganas de quedarme. Luna sonrió, sintiendo que la lluvia golpeaba las ventanas como un latido. —Pues quédate. Solo esta noche. —¿Y mañana? —Mañana… ya veremos.
El beso llegó como todo lo que hacían juntas: rápido, intenso, y con la certeza de que nada podía ser más real que ese momento.
Y aunque ninguna habló de futuro, las dos supieron que, en medio de la vida que quemaban a toda velocidad, siempre habría un rincón donde podrían volver a encontrarse… aunque solo fuera para otra noche como esa.