¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Recuerdos de un Futuro Perdido ════ ⋆★⋆ ════
El viento soplaba con fuerza mientras Newt y Harper corrían a través de la ciudad en ruinas, buscando un lugar donde refugiarse. La tercera fase de su misión había sido brutal, y ambos necesitaban un momento para recuperar el aliento. Al girar una esquina, Harper señaló una casa pequeña y destartalada, aparentemente abandonada. Sin decir una palabra, ambos se dirigieron hacia allí, sus cuerpos agotados pero alertas.
Al entrar en la casa, fueron recibidos por un silencio sepulcral. Las ventanas estaban rotas, y la luz del atardecer se filtraba a través de las grietas en las paredes, proyectando sombras largas y sombrías sobre el suelo cubierto de polvo. Newt cerró la puerta con cuidado detrás de ellos y dejó escapar un suspiro de alivio.
—Al menos aquí estaremos a salvo por un rato, —dijo Harper, tratando de recuperar el aliento mientras miraba a su alrededor.
Newt asintió, observando la habitación en la que se encontraban. Era una sala de estar pequeña, con un sofá cubierto de polvo, una mesa baja con un florero vacío y una chimenea que alguna vez debió haber sido acogedora. Sobre la mesa, había un par de fotografías enmarcadas, cubiertas de una capa de polvo tan gruesa que apenas se podía ver lo que mostraban.
—Es extraño, —murmuró Harper, acercándose a las fotos y limpiando con cuidado el polvo de una de ellas. La imagen revelada era de una familia sonriendo en lo que parecía ser un día de verano, todos con ropa ligera y despreocupada, como si el mundo no tuviera nada de qué preocuparse.
Newt se unió a ella, tomando otra fotografía. Esta mostraba a una pareja joven, probablemente en sus veinte años, abrazados y felices. —Esto parece de otro mundo, —dijo en voz baja, sus ojos fijos en la imagen.
—Lo es, —respondió Harper, con un tono melancólico. —Un mundo que nunca conoceremos.—
Se quedaron en silencio por un momento, cada uno perdido en sus pensamientos. Harper dejó la foto y se sentó en el sofá, hundiéndose en los cojines desgastados. —¿Qué crees que estarías haciendo ahora, si todo esto nunca hubiera pasado? Si el mundo no se hubiera ido al infierno.—
Newt, que aún sostenía la fotografía, se quedó pensativo. Se preguntó cómo sería su vida en un mundo donde no hubiera Cranks, donde no tuviera que luchar para sobrevivir cada día. Finalmente, se sentó junto a Harper, la imagen todavía en su mano.
—No lo sé, —admitió. —Nunca he pensado demasiado en eso. Supongo que, si todo esto no hubiera pasado, tal vez estaría en casa, con mi familia. Probablemente estaría estudiando, o trabajando en algo completamente aburrido.— Sonrió con tristeza, como si pudiera ver esa vida tan claramente, pero a la vez, tan lejos de su alcance.
Harper lo miró, notando la expresión en sus ojos. —¿Nunca lo has imaginado? ¿Una vida diferente?—
Newt bajó la mirada hacia la fotografía. —Sí, claro que lo he imaginado,— respondió, su voz suave. —Especialmente cuando las cosas se ponen difíciles. Pero no es fácil soñar cuando todo lo que conoces es esto.— Hizo un gesto hacia la casa destrozada, el mundo roto a su alrededor.
Harper se inclinó hacia él, sus hombros rozando los de Newt. —¿Y alguna vez me has incluido en esos sueños?—
Newt levantó la vista, encontrando sus ojos. No había esperado esa pregunta, pero al mismo tiempo, siempre había sabido la respuesta. Había momentos, pequeños momentos, donde se permitía pensar en algo más que la supervivencia. En esos momentos, Harper siempre estaba allí, con él.
—Sí, —confesó finalmente, su voz apenas un susurro. —He pensado en ello, Harper. En lo que sería estar contigo, en un mundo que no estuviera tan jodido. A veces, pienso en cómo sería si nos hubiéramos conocido en otro lugar, en otras circunstancias.—
Harper sostuvo su mirada, sintiendo cómo su corazón se aceleraba ante las palabras de Newt. —¿Y cómo sería?— preguntó suavemente.
Newt sonrió, una sonrisa triste pero sincera. —Creo que... habríamos sido felices, —dijo, casi con timidez. —Podríamos haber tenido una vida juntos, sin tener que preocuparnos por lo que podría pasar mañana. Habríamos tenido la oportunidad de conocernos sin el miedo a perderlo todo de un momento a otro.—
La sinceridad en sus palabras hizo que Harper sintiera una oleada de emoción. Nunca había permitido que su mente vagara hacia esos pensamientos porque siempre había estado demasiado ocupada sobreviviendo. Pero ahora, en esta casa abandonada, con los recuerdos de un mundo que nunca conocerían, Harper se dio cuenta de que no quería dejar pasar la oportunidad de decir lo que realmente sentía.
—Newt, —comenzó, su voz temblorosa. —Siempre he intentado ser fuerte, no dejarme llevar por lo que podría haber sido. Pero la verdad es que, desde que te conocí, has sido lo único que me ha dado esperanza, lo único que me hace querer seguir luchando.—
Newt sintió cómo su corazón latía más rápido. No había esperado que Harper compartiera esos sentimientos, pero escucharlo le dio una sensación de calidez que no había experimentado en mucho tiempo. —Harper, —dijo, inclinándose un poco más hacia ella. —No sé qué pasará mañana, o si siquiera tendremos un mañana. Pero quiero que sepas que, si alguna vez hubiera un mundo mejor... me gustaría pasarlo contigo.—
Harper sonrió, con los ojos brillando por la emoción contenida. —Yo también, Newt, —susurró, antes de inclinarse y presionar sus labios contra los de él.
El beso fue suave, tierno, una promesa en medio de un mundo caótico. Fue un recordatorio de que, a pesar de todo lo que habían perdido, aún quedaba algo que valía la pena salvar. Cuando se separaron, Newt la miró con una sonrisa genuina, una que mostraba no solo gratitud, sino también la chispa de esperanza que había encontrado en ese momento.
—Supongo que ahora tenemos algo por lo que luchar, —dijo Harper, entrelazando su mano con la de él.
Newt apretó su mano suavemente, sintiendo cómo ese pequeño gesto significaba mucho más de lo que podrían haber dicho con palabras. —Sí, —respondió, con una determinación renovada. "Lucharemos juntos."
Y así, en una casa abandonada que una vez fue hogar de sueños ahora perdidos, Newt y Harper encontraron algo que ni el virus ni el mundo en ruinas podían arrebatarles: la posibilidad de un futuro juntos, no importaba cuán incierto fuera.