44. Citas

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Durante el resto de febrero, James Potter estuvo saliendo con Lily Evans, solo pequeñas citas para conocerse, algo que hacían en secreto, a petición de la chica, quien creía que sería lo más prudente. Después de lo que ocurrió con Snape y haber pasado casi cinco años enteros hablando de lo fastidioso que encontraba a Potter, era la mejor decisión para su sanidad mental y reputación.

Y Regulus volvió a las tardes de estudio con Remus, solo algunos días de la semana, después de que el licántropo le pidiera disculpas por haber sido tan grosero con él. Lo perdono, por supuesto, no era la primera persona que lo hacía y, para Regulus, poder ver la peor parte de las personas era esencial para sentir que le querían, porque ese era el modo de amar que conocía. 

Por eso le gustaba pasar el rato con Barty. Aunque algunos creyeran que era desconsiderado, y que algo no estaba bien dentro de su cabeza, Regulus lo encontraba fascinante. Ese mes, los días que no los pasaba en la biblioteca, los pasaba caminando con Barty. A veces Evan se unía, en otras ocasiones Dorcas y Pandora, lo que también llevaba a Xenophilius, y terminaban teniendo una tarde amena. 

Sin embargo, lo que más le gustaba a Regulus era pasar tiempo a solas con el Ravenclaw. Le gustaba como Barty lo miraba sin vergüenza alguna, o mordía su hombro repentinamente. No lo encontraba extraño, en lo absoluto, ni siquiera después de besarlo podía cruzar por su mente de que su amigo estuviera enamorado de él, o viceversa. En su lógica, solo eran amigos muy cercanos, porque Barty jamás había dicho explícitamente: "Regulus, me gustas". Y Regulus había dicho, más de una vez, que él era un chico normal

Aun así, le gustaba cuando le sujetaba la mano y besaba su mejilla, gestos que se volvieron más comunes en ese mes. Barty se había vuelto más cuidadoso, de alguna manera. Intentaba dejar de coquetear con otras personas y, además, estudió sobre las constelaciones, todo lo que pudiera saber, para tener temas de conversación con Regulus (aunque en realidad Regulus no hablaba mucho, solo escuchaba lo que Barty había aprendido y corregía si tenía que hacerlo). Lo que podría no significar nada, pensaba Black.

El catorce de febrero, Barty le escribió una carta en italiano que decía lo siguiente:

"Si algún día decidieras aclarar tu mente, me gustaría que veas en mi dirección.
si no lo haces, espero que me permitas seguir a tu lado.
Si pudiera saber exactamente lo que te hace feliz, te lo daría.
Sería capaz de matar por ti Regulus.
Si lo supieras, ni siquiera creerías que estoy enamorado de ti, porque eres un idiota."

—¿Qué dice? —preguntó Regulus, con una expresión extrañamente dulce para tratarse de él.

El menor de los Black había recibido cartas cada San Valentín, la mayoría de la misma niña, aunque nunca se aprendía el nombre, y otras cuantas de más niñas de cursos menores, pero nunca había recibido una carta significativa ese día. 

—No te diré, tendrás que aprender italiano —dio un toque en su nariz, para después encogerse de hombros. 

Evan los observaba. Él sabía perfectamente lo que la carta decía, porque Barty le había confesado sus sentimientos por Regulus el día siguiente a su reconciliación. Y aunque había sido un imbécil al decir: "Besas increíble, Evan", antes de: "Necesito decirte algo, es sobre Reg...", Evan lo comprendió.

Claro, ¿qué más podía hacer? Siempre lo supo, por eso mismo se había comportado como lo hizo, pero cuando vio los ojos de Barty mientras hablaba de Reggie, con un brillo en estos, entendió que comportarse como un imbécil no iba a cambiar las cosas, por el contrario, creyó incluso que Barty podría terminar por odiarlo.

𝐑𝐀𝐌É ↬𝐉𝐞𝐠𝐮𝐥𝐮𝐬Donde viven las historias. Descúbrelo ahora