Sin haber notado exactamente en qué momento ocurrió, Regulus se encontró a sí mismo en una situación que jamás se le habría pasado por la mente.
Haberle pedido a Potter que se quedara aquella noche fue una acción que marcó otro rumbo en su vida.
Le dio vueltas durante esa noche y las siguientes, incluso a mitad del día. De repente llegaba el recuerdo de cómo sujetaba su prenda, y sentía tanta vergüenza de sí mismo, se imaginaba como un niño estúpido desde los ojos del otro.
No dejaba de sobre pensar la situación y, cada vez que llegaba a su mente, sentía náuseas, de ser posible incluso colocaba sus manos sobre su rostro inconscientemente y tiraba solo un poco de su piel.
La vulnerabilidad no era el fuerte de los Black.
Sirius pasó un buen rato para poder hablar de sus problemas sin meter un chiste de por medio, incluso después de confiar en sus amigos. Podía describir a lujo de detalle cómo fue la primera vez que su madre usó cruciatus en él, para luego ver fijamente los ojos miel de James y burlarse de su primer grano.
Narcisa solía encerrarse en el baño a llorar durante su primer año de casada, antes de que Lucius lo notara y decidiera esperar despierto a que ella quedara dormida, acariciando su cabello y hablándole para que no olvidara que tenía compañía.
Bellatrix era capaz de matar a alguien si se atrevían siquiera a intentar excavar en una capa de su extraña personalidad. Era ingeniosa para evitar cualquier situación que le provocara el llanto, Sirius lo aprendió de ella en buena parte.
Andrómeda aprendió a callar lo que le lastimaba, por eso no solía hablar de sus problemas, sabía que, a la primera palabra, su corazón se haría pequeño y las lágrimas comenzarían a brotar, así que siempre evitó tener amigos cercanos, al menos hasta que Ted se ganó su corazón.
Y sobra hablar de Regulus, quien quería incluso vomitar solo por recordar esa noche.
—Te ves tenso —Evan masajeaba sus hombros con fuerza.
La clase recién había terminado y Regulus no había dejado su lugar, de hecho, su vista aún seguía en el pergamino. Echó su cabeza hacia atrás para ver a Evan.
—Estoy perdiendo la cabeza.
—Estabas tardando —dio un apretón un poco más fuerte—. ¿Y? ¿Ahora qué? ¿Sirius otra vez?
—No, llevamos... Mucho sin hablar.
Ni siquiera recordaba la última vez que tuvo una conversación con su hermano, no lo había pensado profundamente y no iba a entrar en ese espacio de su mente en ese momento.
—¿Tu familia?
—No en esta ocasión.
—¿Barty?
Regulus arqueó una ceja, Evan sonrió, pasando su mano hacia la mejilla pálida del otro y pellizcándola suavemente.
—¿Adiviné?
—Creo que tampoco he hablado mucho con él.
—Bien, eso sí es nuevo —se inclinó un poco hacia él—. ¿Discutieron?
—No, solo- no. Hemos hablado, vaya, solo no tengo nada memorable que decir. Lo de siempre.
—Lo de siempre... —movió su pulgar hacia los labios de Regulus, inspeccionándolos rápidamente— Tus labios parecen estar bien, ¿qué quieres decir con "lo de siempre"?
La diestra del pelinegro capturó la mano ajena, retirándola bruscamente de su rostro.
—Lo de siempre. Solo hablamos, fin.
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𝐑𝐀𝐌É ↬𝐉𝐞𝐠𝐮𝐥𝐮𝐬
FanfictionSigue la historia de Regulus Black a través de sus años en Hogwarts.
