63. Patronus

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—¿Puedes acompañarme?

Remus John Lupin le estaba pidiendo ir a un lugar que no era la biblioteca. Ni siquiera sabía a dónde, o con qué intenciones, pero apenas pudo asimilar la petición, asintió, dejando su lugar rápidamente.

Parecía bastante desconcertado, pero obediente le siguió, ignorando la pila de libros que habían dejado en la mesa.

Regulus giraba cada tantos segundos para ver la mesa, un poco preocupado por no cumplir la regla de acomodar todo una vez que salieran, pero Remus era un prefecto, quizás podía evitarse el castigo.

—¿A dónde vamos?

—Solo quería caminar —sus pasos se volvieron más lentos, y se giró hacia él, con una gran sonrisa—. Estoy harto de esa biblioteca.

Eso le extrañó. No pensaba que alguna vez escucharía esas palabras salir de la boca de Lupin.

—¿En serio?

—En serio —sus hombros se relajaron, mientras continuaba con su camino—. No puedo concentrarme en nada.

—¿Puedo preguntar por qué?

—Puedes.

—¿Por qué? —preguntó casi divertido.

—Porque tu hermano es un imbécil. Abarca mi mente con sus estupideces.

—Bienvenido al club.

—Sé que tú me entiendes, por eso te pedí que caminemos.

—¿A algún lugar en específico?

—No, creo que no.

—Bien.

Y continuaron con su caminata, en un silencio cómodo, uno al lado del otro, solo viendo a sus alrededores y soltando algún comentario corto de vez en cuando.

A Regulus no le importaba que las personas supieran de su amistad con Remus, era algo que no le avergonzaba, a diferencia de ser visto cerca de cualquier otro Gryffindor (incluyendo a su hermano), así que jamás creyó que se encontraría en la desafortunada situación de que a alguien se le ocurriera molestar.

—Oiii, Black, ¿nuevo novio? —Mulciber caminaba en dirección opuesta, con Severus y Avery a sus lados.

El menor permaneció en silencio, y Remus hizo lo mismo, como si no hubieran escuchado una sola palabra. Entonces sintió ese pequeño jalón en su túnica que le hizo detenerse y girar bruscamente, con una mirada déspota.

—¿Qué quieres?

—Somos amigos, Regulus, ¿por qué me hablas así? —hizo un puchero exagerado, antes de reír— Oye, no respondiste mi pregunta.

—Mulciber, vámonos ya —Snape sujetó su hombro, con una mirada fría. Él sabía que, dónde sea que estuviera Remus, Potter y Black mayor no estarían lejos.

—Solo estoy saludando, ¿qué les pasa? Ustedes dos son increíbles amigos, ¿no? —señaló a Snape y Lupin, con una sonrisa amplia.

—Lo digo en serio, vámonos.

Mulciber soltó un suspiro pesado y fastidiado, pareciendo que iba a ceder finalmente, pero apenas fingió que seguiría caminando, se dio la vuelta una vez más.

—Hey, ¿tú no salías con el hermano mayor? Qué asaltacunas resultaste, Lupin... Aunque con esa cara de enfermo, no veo la sorpresa.

Remus hizo una mueca ante la pregunta, mostrándose más disgustado que asustado. Y es que, siendo honesto, que las personas supieran su historia con Sirius era un miedo ridículo a comparación de su mayor secreto: ser un licántropo.

𝐑𝐀𝐌É ↬𝐉𝐞𝐠𝐮𝐥𝐮𝐬Donde viven las historias. Descúbrelo ahora