56. La respuesta

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Jamás en su vida habría imaginado tener que pasar las vacaciones decembrinas en el castillo, era casi humillante para él, no podía dejar de pensar en que seguramente todos notaron lo patético que lucía. El hermano menor se queda solo, mientras el mayor sube a ese tren rodeado de sus amigos. 

Se encontraba a sí mismo preguntándose porqué no había subido, pero la respuesta siempre aparecía: Barty. No podía dejarlo solo, después de todo, había decidido quedarse solo para hacerle compañía, no solo eso, decidió dormir en la habitación de Regulus durante todas las vacaciones, pues sabía lo mucho que le gustaba la rutina como para llevarlo a Ravenclaw. 

En ese momento, Barty estaba acostado en la cama de Evan, estudiando. A Regulus le gustaba verlo así de quieto, al menos le parecía interesante como aquel chico era el balance perfecto entre lo ruidoso y lo tranquilo.

—¿Me estás desvistiendo con la mirada? —escuchó, viendo a Barty bajar su libro, arqueando una ceja para verlo de manera burlona.

Viró los ojos, volviendo su mirada a los libros que Remus le había prestado. Llevaba un buen rato solo observándolos entre sus manos, mientras los acariciaba como si fueran un bebé, en vez de comenzar a leer. Maurice.

La habitación quedó en silencio una vez más, mientras cada uno hacía su respectiva lectura. Cuando esos dos tomaban un libro, se metían en profundidad en ello, así que era cómodo. 

La novela de Regulus era ligera, corta, cómoda de leer, al menos después de forzarse a hacerlo. Sentía una punzada en el pecho acompañado de un mal sabor por el patético protagonista, sin embargo, pensaba en Remus, en como le había arrebatado esa lectura, y que no podía ser tan grosero para no leer cada libro que le prestó. Quizás era una excusa para terminar aquel libro. 

El avanzar de la historia le provocaba un vacío en el pecho, el pesar de Maurice dejó de estar lejos de su comprender cuando lo vio aceptar lo que era. Cuando Clive quedó atrás y Alec llegó a su vida. Clive era un infeliz, y no podía entender como era que Maurice se había enamorado de alguien que prefería su moral que amarlo... Clive era como él. 

Pudo imaginar el infierno que era vivir la historia, más allá de leerla, cuando vio a Barty, quien ya lo veía a él. Y sintió su corazón acelerarse por ello.

La única excusa en una relación entre hombres es que se mantenga puramente platónica. 

—¿Puedes venir?

Cuando el Ravenclaw lo escuchó, no dudó ni un segundo en saltar de la cama para caminar hacia él. Regulus se había sentado sobre su propia cama, viéndolo acercarse con una mezcla de nostalgia y culpa.

—¿Por qué me ves como si fuera a morir? —preguntó entre risas, tomando lugar a su lado. 

Regulus recargó su cabeza contra su hombro, soltando un suspiro cansado. 

—¿Sueño?

—No —respondió en un murmullo, separándose para ver sus ojos directamente. 

Barty le sonrió, con ternura, al ver su rostro afligido. Acunó sus mejillas en sus manos, y se sorprendió al ver que Regulus no tuvo reacción alguna, le veía del mismo modo.

—¿Estás bien?

—Soy una persona horrible, ¿verdad? Soy horrible contigo y con Evan. 

Hubo un silencio de al menos treinta segundos, donde solo se veían fijamente.

—Jamás lo he visto como un defecto.

Regulus resopló, con una tenue sonrisa. Claro que le estaba preguntando a la persona equivocada, a la que le diría que lo quería con todo y su carácter de mierda.

𝐑𝐀𝐌É ↬𝐉𝐞𝐠𝐮𝐥𝐮𝐬Donde viven las historias. Descúbrelo ahora